Un Pícaro Latinoamericano en París

Hoy por: Jorge Pignataro

-Sobre la novela “Marginautas” del uruguayo  Adolfo Guidal Etcheverry:

Informamos en ediciones anteriores sobre la presentación en Uruguay de la novela “Margi-nautas”, del uruguayo residente en el exterior Adolfo Guidalí Etcheverry. El presentador, Alejandro Michelena, nos ha enviado el siguiente trabajo que a continuación transcribimos:

Las aventuras y desventuras de personajes con talante picaresco provenientes de países americanos y sobreviviendo en ciudades europeas, han dado asunto a más de un narrador de nuestro continente. Desde los más sofisticados del argentino Julio Cortázar –en  Rayuela y El libro de Manuel- con su perfil intelectualizado, a los más carnales del peruano Alfredo Bryce Echenique; sin olvidar los del chileno-mexicano Roberto Bolaño, en particular los héroes de su novela culminante, Los detectives salvajes, deambulando por una Europa postmoderna y desangelada. En esta línea, que tiene su tradición y hasta su propia retórica, podemos ubicar a Marginautas, novela del uruguayo Adolfo Guidali Etcheverry, publicada por la Universidad Veracruzana de Xalapa. Su personaje central, Rulito, que un buen día salta de Montevideo a Madrid y que luego de un pasaje fugaz por Barcelona termina malviviendo en París, tiene un elemento de originalidad que lo desmarca de sus antecesores: no es artista ni intelectual y carece de base cultural; en sentido estricto: es un marginal, un lumpen, como solía decirse en los años setenta abusando de la categoría marxiana. Un rasgo interesante del relato es el contraste que se establece entre Rulito y aquellos con quienes alterna en su vagar, correspondientes todos al prototipo del  latinoamericano con veleidades literarias, con un barniz de cultura y políticamente anárquico. El contrapunto, los malentendidos, los disimulos del pícaro uruguayo, le dan a esta novela un sabor especial, donde las propias situaciones llevan implícita mucha y buena  ironía, y un humor con sentido crítico que también forma parte de nuestras mejores tradiciones literarias desde el lejanísimo El periquillo sarniento de Fernández de Lizardi.

Guidali vive en París hace un buen tiempo, trabajando como periodista en France Presse. Estuvo varios años residiendo en Madrid, en los noventa. Publicó en Montevideo su primera novela –Alfonso: una cuestión reflexiva (MZ editor, 1984)- con cierta repercusión. Un poco antes dio a conocer sus primeros cuentos en la revista El caracol marino, de Xalapa, y más tarde publicó relatos en diversas antologías de América Latina y Europa. Margi-nautas sale a luz tras un largo silencio. Su buena estructuración, la pericia para crear climas y para darle ritmo a la historia, la peculiar respiración de un estilo muy personal, evidencian un intenso trabajo entre aquella primera novela y cuentos, y esta obra de madurez. Algo que permite adivinar manuscritos que no vieron la luz (de pronto novelas interesantes, que quedaron inéditas). Vale recordar que Guidali fue durante un tiempo guionista de programas de televisión en España  y que tiene larga trayectoria como periodista, experiencias que lo auxiliaron a la hora de estructurar esta novela. El relato posee además una cualidad esencial para el caso: es entretenido y atrapa; no decae ni pierde ritmo, a pesar de algunos pasajes demasiado reflexivos. La historia se construye alrededor de Rulito, personaje rico y consistente, pleno de matices, a quien rodean en su peripecia muchos otros que ofician de coro en la tragicomedia de su vida. Un elemento más de interés lo da el bosquejo que realiza el autor, pintando en pocos trazos los perfiles de la bohemia latinoamericana más reciente en ciudades como Madrid, Barcelona y París.

Alejandro Michelena 

Con la participación de Estela Medina y Daniel Petruchelli

Se presenta el libro “La canción de los duendes”, de Jorge Arbeleche

Hemos recibido en estos días la invitación para la presentación del libro “La canción de los duendes”, de Jorge Arbeleche. 

La misma se llevará a cabo el próximo lunes 9 de mayo a las 20 horas en el Espacio Cultural Contemporáneo-Fundación Unión (Plaza Independencia 737), en Montevideo. Jorge Arbeleche es uno de los mayores referentes contemporáneos de la literatura nacional. Profesor, poeta, crítico literario y miembro de la Academia Nacional de Letras desde hace varios años. En Salto, Arbeleche ha estado en varias oportunidades. Últimamente se lo puede recordar en algunos homenajes a Marosa di Giorgio, en una conferencia que dictó en el Liceo Salesiano, en el acto de nominación de Leonardo Garet como Académico, entre otras.

Hasta ahora sólo se conoce de Arbeleche su producción poética y ensayística. La publicación de textos para niños es una novedad que sin dudas despierta curiosidad y entusiasmo.

 

OPINIÓN:

No descuidar el prestigio del Teatro Larrañaga

7Excelente fue el espectáculo brindado por la Orquesta de Jazz de Bretaña el pasado sábado en el Teatro Larrañaga. La presencia de casi veinte músicos en escena, con interpretaciones de primer nivel, causó el deleite y hasta la emoción de muchos asistentes. Pero más allá de los detalles de la presentación musical en sí, la oportunidad debe aprovecharse para reflexionar sobre algunos puntos que deberían interesar a Salto. Veamos.

La cantidad de público (teatro lleno), fue una demostración más de que los espectáculos, cuando son de alto nivel, convocan. Y que nunca se debe subestimar a la gente ofreciéndole un nivel más bajo por creer que así puede ser accesible a más personas y, por lo tanto, llevar más público. En tiempos donde proliferan “espectáculos culturales” no sólo en nuestra ciudad sino en todo el país, muchas veces con escasísimo valor artístico y, lo que es peor, financiados en algunos casos por el propio Ministerio de Educación y Cultura, es bueno tener presente que la población también reclama calidad. Y cuando se la ofrecen responde.

Pero además, el espectáculo del sábado fue un ejemplo, a nuestro entender, de lo que deben ser las propuestas artísticas que suban al escenario del Larrañaga. Un teatro con la historia, la trayectoria en cuanto a espectáculos presentados en tantos años y el prestigio que tiene, no puede nunca aspirar a menos. El valor del Teatro Larrañaga no debe pasar sólo por su edificio, sino que Salto debería luchar para lograr que, en el país y en la región, naturalmente se asocie: Teatro Larrañaga con excelencia. Así fue alguna vez. ¿Es tan difícil recuperar esa posición?

Sucede que, desde que las puertas del Teatro Larrañaga se han abierto con excesiva libertad a las propuestas que se presentan, sin mediar un “filtro”, se ha perdido prestigio. Ahora bien, ¿quién debe determinar a qué corresponde dar cabida en ese teatro y qué debería llevarse a otro escenario menor? Creemos que justamente allí, en jerarquizar contenidos, está una de las funciones imprescindibles que debe asumir una Dirección de Cultura Municipal. Por eso, en el caso del espectáculo del sábado, debemos valorar como acierto el apoyo brindado desde la Intendencia a los organizadores (Alianza Francesa y Embajada de Francia). Aunque seguimos sosteniendo que a casi un año del nuevo gobierno departamental, aún no se sabe qué rumbo tiene esta Dirección de Cultura.