Un piloto que Salto guarda en la memoria

Sentado en el frente de su taller, de perfil bajo, sin mucho hablar y más bien pensativo, con una historia llena de carreteras, carreras, fierros y tuercas que han quedado atrás pero no en el olvido, ya que las mismas son las que definen su personalidad, estaba uno de los primeros pilotos de carrera de autos que conoció Salto y que incluso se llenó de orgullo, al verlo ganar en varias oportunidades.
Conoció personalmente al cinco veces campeón mundial de Fórmula 1, Juan Manuel Fangio, a quien lo llamó por el apodo y contó conversaciones mantenidas con él.

Sentado en el frente de su taller, de perfil bajo, sin mucho hablar y más bien pensativo, con una historia llena de carreteras, carreras, fierros y tuercas que han quedado atrás pero no en el olvido, ya que las mismas son las que definen su personalidad, estaba uno de los primeros pilotos de carrera de autos que conoció Salto y que incluso se llenó de orgullo, al verlo ganar en varias oportunidades.

Conoció personalmente al cinco veces campeón mundial de Fórmula 1, Juan Manuel Fangio, a quien lo llamó por el apodo y contó conversaciones mantenidas con él.

Un poco olvidado de las fechas pero con una claridad impecable al momento de contar anécdotas sobre una vida de competiciones, así lo encontramos a Abel Martínez García, que con 84 años de edad, un hijo, tres nietos y una bisnieta, pese al intenso calor que emergía del pavimento, se mantenía en el mismo lugar de siempre, donde está desde hace años, en el frente de su taller en la calle Washington Beltrán.

Con uno de los personajes más pintorescos e históricos de Salto, recordado en silencio por muchos, y mantenido en la memoria de la historia del automovilismo, Abel Martínez García compartió varios momentos de su vida para la última entrega del año, de nuestra sección semanal Al Dorso.

FIERRERO DESDE NIÑO

En los años 50, Abel Martínez García era tan solo un joven entusiasta de los fierros y de las carreras. Yaabel con oficio de taller y junto al tornero Osvaldo Atilio Guerra comenzaron a armar un viejo Ford T con el que empezaron a correr carreras.

Primero lo hacían en la zona en la que actualmente está ubicado el ex Frigorífico Municipal, en las inmediaciones de El Trébol. “Ahí donde está el abasto, y la Policía Caminera, teníamos una pista de carreras en la que íbamos a correr con el Ford T”, contó Martínez García.

Dijo que en ese momento era todo “muy artesanal” ya que “no había mucha cosa, ni cerca la cantidad de facilidades que hay ahora para armar un coche y salir a la pista”, recordó.

Ha ganado varias carreras en todo el país. “Empezamos a correr acá en Salto, donde anduvimos en varias competiciones y tuve el privilegio de salir campeón salteño varias veces, pero también corrimos por allá abajo”, señaló refiriéndose al sur del país.

Detalló sus andanzas de varias horas de carreteras levantando polvo y mucho calor para llegar a las pistas de carreras de distintas partes del país y allí poder competir en representación de nuestro departamento.

“Anduvimos por Carmelo, Nueva Palmira, Tarariras, Colonia, Mercedes, Dolores y varios lugares más. En muchos de ellos ganamos varios premios”, señaló.

“Yo era gurí y con 10 años ya lavaba fierro, pero en los años 50 había un tornero que trabajaba en un taller al lado de donde yo estaba, que era Osvaldo Atilio Guerra y que me dijo vos tenés que ser corredor, porque sos el único que entrás de una, sin maniobrar mucho, pese a la cantidad de ómnibus largos que estaban estacionados afuera del taller, y ahí empezó a nacer mi vocación por las carreras”, evocó.

Así conoció el mundo del armado de autos y siguió dándole camino. Con él llevaba a su hijo, hoy al frente del garage que funciona en el viejo taller de la calle Washington Beltrán donde Abel tenía su reducto.

“Cuando venga mi auto (el Ford T del año 1917 que en el 50 acondicionó como auto de carrera para correr en las pistas, que luego vendió a Artigas pero que hoy fue recuperado y está nuevamente en Salto) que está en una estancia lo van a ver, era más alto que el de los demás, porque los que venían a correrme a mí eran buenos y bien bajitos y ellos, los otros corredores venían muy bien preparados, así que yo tenía que prepararme mejor, porque si no, no iba a correr bien y mucho menos iba a ganar, lo que pasa que acá en Salto había un poco de apoyo del comercio local, pero nunca hubo una gran colaboración como sí pasa en otros lados”, contaba mientras saludaba a la gente que pasaba por el lugar.

“Ayudamos a construir la pista que tiene Colonia del Sacramento en su ciudad, donde todos pusimos plata para que funcionara y ahí está, andando, es una pista que vale mucho, ahora está en medio de la ciudad”, dijo.

Pero Abel Martínez García, recordó a varios salteños que lo apoyaron durante sus más de 30 años en ese ambiente. También estuvo ligado mucho tiempo al Automóvil Club hasta que se molestó con el nuevo reglamento de carreras, el mismo decía dónde tenían que llevar el motor los autos de carrera para las competencias, por lo que decidieron que el mismo fuera atrás y eso por más insignificante que parezca, a él no le gustó.

“Eso no fue tanto, pero creo que no estuvo bien la forma en la que se eligió el asunto, porque hubo quienes apoyaron lo que decía la comisión sin que hubiera ningún tipo de diálogo y se votó así, y bueno, yo no me pelee ni nada, simplemente me retiré y seguí trabajando en mi taller, hasta ahora lo hago, trabajé siempre con maquinaria agrícola, es algo que me gusta y entonces di por terminada mi participación también en el ambiente de las carreras, pero pasé como 30 años por lo menos corriendo carreras”, comentó.

UN RECONOCIMIENTO QUE VALIÓ UNA SORPRESA

Hace algunos años, la Junta Departamental de Salto, le brindó un merecido reconocimiento a la trayectoria del piloto de carreras Abel Martínez García, señalándolo como uno de los pilotos de carreras de auto más importantes que tuvo nuestro departamento, ya que representó a Salto en más de 150 carreras de competencia, obteniendo premios y distinciones en muchas oportunidades, las que guarda como un tesoro, sobre todo en un rincón de su memoria.

“La gente en la Junta se asombró cuando bajamos la copa, que era una que gané en un campeonato importante en el sur, porque era tan pesada, que la tuvimos que bajar entre dos. Mide más de un metro de altura, es más alta que mi nieto (decía entre risas señalando al pequeño que estaba parado a su lado), y la tengo en casa, pero la llevé porque me pidieron que la mostrara”, señala.

CONOCIÓ A FANGIO

Martínez García dijo que conoció al pentacampeón mundial de Fórmula 1, el argentino Juan Manuel Fangio, considerado uno de los más grandes corredores de la historia del automovilismo del planeta.

“Al Chueco”, dice refiriéndose a Fangio, “siempre lo traíamos cuando se inauguraba una pista en Mercedes o en Colonia, allá una vez mi hijo le preguntó si era más fácil correr carreras, en los que por entonces eran nuevos autos de carrera de fórmula y él le dijo que sí, que para él hubiera sido mucho más fácil ganar carreras con los autos de ese momento”, narró, hablando de la época de los años 60 o 70, cuando Fangio ya estaba retirado.

“Porque los que corren ahora tienen todo dibujado, son muy fáciles de conducir por la tecnología que tiene”, opinó.

Y en ese sentido, relató que es un fanático de las carreras de Fórmula 1 y que “no se pierde ninguna”. “Ahora está grave (Michael) Schumacher”, me comenta como con preocupación. Y al preguntarle sobre cuál a su juicio sería uno de los pilotos favoritos de la historia del deporte automovilístico, no titubea y dice: “Fangio”.

Y al ser preguntado si Ayrton Senna o Michael Schumacher no serían mejores pilotos que Juan Manuel Fangio, dijo “no se pueden comparar son tiempos distintos, es como comparar a Pelé con Maradona”.

Hoy si tuviera oportunidad de volver el tiempo atrás, cuenta que haría exactamente lo mismo.

Nuestro entrevistado recordó que en sus más de 30 años de vida sumado a las competencias de carreras automovilísticas por diferentes lugares del país e incluso en la Argentina, ha recogido muchas anécdotas, celebrado amistades y cosechado elogios por su tenacidad de hacer cientos de kilómetros de polvo para llegar a destino, correr una carrera y muchas de las veces, ganarla, pero sobre todas las cosas señala que el hecho de haberse relacionado con mucha gente, es lo más valioso que le ha tocado en este ambiente.

Tras esto vino su nieto Martín de 4 años de edad, quien demostró ser hincha de su abuelo, quedándose a su lado hasta para la foto y él dice orgulloso; “quizás él siga todo esto, porque le corre carreras a los autos cuando pasan y cuando pierde, llora”.

Hoy por:  Hugo Lemos Valerde







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