Un rapiñero robó $ 5.190 de una farmacia tras encañonar a la empleada y a un cliente; la Policía atrapó a tres sospechosos

Un rapiñero robó $ 5.190 de una farmacia tras encañonar a la empleada y a un cliente; la Policía atrapó a tres sospechosos

Un rapiñero ingresó a mano armada a la farmacia Dos Naciones, sita en la esquina de Enrique Amorim y calle Invernizzi, y tras amenazar a la empleada del comercio y a un cliente ocasional, se llevó 5.190 pesos. El hecho sucedió cerca de las seis de la tarde de la víspera, cuando el delincuente ingresó al comercio en cuestión con casco puesto en su cabeza. En pocos segundos cometió la rapiña y se fugó junto a un cómplice que lo esperaba afuera.

Apenas entró a la farmacia, el rapiñero se cruzó con un hombre de cerca de 60 años, que había ido a comprar un medicamento. “Viejito, dame la billetera”, le espetó, al tiempo que le apuntaba con el revólver. El hombre, que no llevaba billetera, le entregó los 190 pesos que tenía encima.

Acto seguido, el malhechor se dirigió hacia  la empleada de la farmacia, que en ese momento se encontraba sola al frente del comercio. Tras apuntarle con el bufoso, el malviviente exigió que le entregara el dinero de la caja registradora, llevándose los 5.000 pesos que correspondían a la recaudación del día.

“Fue el peor momento de mi vida. Mientras me apuntaba con el arma, yo sólo pensaba en mis hijos. Fue horrible”, explicó a EL PUEBLO la dependiente del comercio, sin poder contener las lágrimas. Horas más tarde de cometido el robo, la mujer seguía con secuelas psicológicas por lo que le había tocado vivir: temblaba y sus ojos estaban permanentemente humedecidos.

Según comentaron los propios testigos a EL PUEBLO, la vehemencia utilizada por el malhechor para expresarse, hacía temer lo peor, lo que provocó que las dos víctimas vivieran segundos de máxima tensión que parecieron eternos.

“Cuando te están apuntando con un arma, vos no sabés cómo puede reaccionar esa persona. Además, si entra a un comercio armado con la intención de robar, es porque tiene en mente utilizar esa arma para lograr su cometido. En esos momentos es imposible no temer por tu vida”, enfatizó el cliente que vivió el robo en carne propia.

La dueña del establecimiento aseguró a este diario que en los cinco años que lleva al frente del mismo nunca había tenido la desgracia de sufrir un robo. Ayer fue la primera vez.

TRES SUJETOS DETENIDOS

Dos móviles de la seccional 5a. y uno de la Dirección de Investigaciones se hicieron presentes en el lugar. Tras escuchar la descripción de los malhechores aportadas por las víctimas, comenzó la búsqueda de los mismos por la zona.

Un hombre que tiene su empresa cerca de la farmacia, aseguró haber visto la motocicleta de los malhechores cuando ésta se fugaba por calle Invernizzi. Este testigo se encontraba reparando un automóvil, en posición horizontal, por lo que sólo pudo observar que quien manejaba el birrodado vestía bermudas y un calzado estilo crocs, porque solamente pudo observar la parte baja de su cuerpo.

Como en la farmacia existen cámaras de seguridad, a través de las filmaciones pudo determinarse que el ladrón lucía una vestimenta de colores llamativos: una blusa rosada con rayas blancas y una campera violeta. Pero de acuerdo a lo que averiguaron los funcionarios policiales, los malhechores cambiaron su vestimenta a los pocos metros del lugar del ilícito, como suelen hacer en este tipo de casos.

Pese a ello, al poco rato de cometida la rapiña, la policía ya tenía una pista firme sobre quiénes podían ser los autores de la misma e incluso ya habían logrado identificarlos. Si bien el rapiñero había ingresado a la farmacia con un casco puesto, el cliente pudo aportar algunos datos que fueron claves para realizar una descripción primaria, como ser su estatura, el color de su piel y su contextura física. Incluso le mostraron una fotografía con el sujeto del que sospechaba la policía -la imagen estaba guardada en el celular de uno de los agentes- y el testigo no descartó de que se tratara del ladrón. Cuando al hombre le pareció familiar la cara que le mostraron, los policías comentaron que se trataba de un delincuente del barrio, que vive a pocas cuadras del lugar y que tiene nada menos que 10 antecedentes penales. Aunque uno aclaró que todos habían sido por robos simples y que nunca había utilizado un arma en sus atracos.

Ante la información que este malhechor se encontraba en el barrio Fátima, los tres móviles policiales y un agente en motocicleta que también había llegado al lugar procedieron a ir en su búsqueda. Finalmente fueron atrapados tres sujetos, dos mayores y un menor de edad.

Según explicaron fuentes policiales a EL PUEBLO, fueron capturados los dos principales sospechosos y un tercer sujeto, por su similitud física con uno de los dos anteriores.

El juez penal de turno ya fue puesto en conocimiento del hecho, por lo que el caso pasará a la órbita judicial en las próximas horas.

n rapiñero ingresó a mano armada a la farmacia Dos Naciones, sita en la esquina de Enrique Amorim y calle Invernizzi, y tras amenazar a la empleada del comercio y a un cliente ocasional, se llevó 5.190 pesos. El hecho sucedió cerca de las seis de la tarde de la víspera, cuando el delincuente ingresó al comercio en cuestión con casco puesto en su cabeza. En pocos segundos cometió la rapiña y se fugó junto a un cómplice que lo esperaba afuera.
Apenas entró a la farmacia, el rapiñero se cruzó con un hombre de cerca de 60 años, que había ido a comprar un medicamento. “Viejito, dame la billetera”, le espetó, al tiempo que le apuntaba con el revólver. El hombre, que no llevaba billetera, le entregó los 190 pesos que tenía encima.
Acto seguido, el malhechor se dirigió hacia  la empleada de la farmacia, que en ese momento se encontraba sola al frente del comercio. Tras apuntarle con el bufoso, el malviviente exigió que le entregara el dinero de la caja registradora, llevándose los 5.000 pesos que correspondían a la recaudación del día.
“Fue el peor momento de mi vida. Mientras me apuntaba con el arma, yo sólo pensaba en mis hijos. Fue horrible”, explicó a EL PUEBLO la dependiente del comercio, sin poder contener las lágrimas. Horas más tarde de cometido el robo, la mujer seguía con secuelas psicológicas por lo que le había tocado vivir: temblaba y sus ojos estaban permanentemente humedecidos.
Según comentaron los propios testigos a EL PUEBLO, la vehemencia utilizada por el malhechor para expresarse, hacía temer lo peor, lo que provocó que las dos víctimas vivieran segundos de máxima tensión que parecieron eternos.
“Cuando te están apuntando con un arma, vos no sabés cómo puede reaccionar esa persona. Además, si entra a un comercio armado con la intención de robar, es porque tiene en mente utilizar esa arma para lograr su cometido. En esos momentos es imposible no temer por tu vida”, enfatizó el cliente que vivió el robo en carne propia.
La dueña del establecimiento aseguró a este diario que en los cinco años que lleva al frente del mismo nunca había tenido la desgracia de sufrir un robo. Ayer fue la primera vez.
TRES SUJETOS
DETENIDOS
Dos móviles de la seccional 5a. y uno de la Dirección de Investigaciones se hicieron presentes en el lugar. Tras escuchar la descripción de los malhechores aportadas por las víctimas, comenzó la búsqueda de los mismos por la zona.
Un hombre que tiene su empresa cerca de la farmacia, aseguró haber visto la motocicleta de los malhechores cuando ésta se fugaba por calle Invernizzi. Este testigo se encontraba reparando un automóvil, en posición horizontal, por lo que sólo pudo observar que quien manejaba el birrodado vestía bermudas y un calzado estilo crocs, porque solamente pudo observar la parte baja de su cuerpo.
Como en la farmacia existen cámaras de seguridad, a través de las filmaciones pudo determinarse que el ladrón lucía una vestimenta de colores llamativos: una blusa rosada con rayas blancas y una campera violeta. Pero de acuerdo a lo que averiguaron los funcionarios policiales, los malhechores cambiaron su vestimenta a los pocos metros del lugar del ilícito, como suelen hacer en este tipo de casos.
Pese a ello, al poco rato de cometida la rapiña, la policía ya tenía una pista firme sobre quiénes podían ser los autores de la misma e incluso ya habían logrado identificarlos. Si bien el rapiñero había ingresado a la farmacia con un casco puesto, el cliente pudo aportar algunos datos que fueron claves para realizar una descripción primaria, como ser su estatura, el color de su piel y su contextura física. Incluso le mostraron una fotografía con el sujeto del que sospechaba la policía -la imagen estaba guardada en el celular de uno de los agentes- y el testigo no descartó de que se tratara del ladrón. Cuando al hombre le pareció familiar la cara que le mostraron, los policías comentaron que se trataba de un delincuente del barrio, que vive a pocas cuadras del lugar y que tiene nada menos que 10 antecedentes penales. Aunque uno aclaró que todos habían sido por robos simples y que nunca había utilizado un arma en sus atracos.
Ante la información que este malhechor se encontraba en el barrio Fátima, los tres móviles policiales y un agente en motocicleta que también había llegado al lugar procedieron a ir en su búsqueda. Finalmente fueron atrapados tres sujetos, dos mayores y un menor de edad.
Según explicaron fuentes policiales a EL PUEBLO, fueron capturados los dos principales sospechosos y un tercer sujeto, por su similitud física con uno de los dos anteriores.
El juez penal de turno ya fue puesto en conocimiento del hecho, por lo que el caso pasará a la órbita judicial en las próximas horas.






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