Una adolescente inventó un secuestro y tuvo en vilo a las autoridades policiales, hasta que se descubrió la mentira

Una joven de 13 años contó una historia de ribetes hollywoodenses en la sede policial, luego de haber desaparecido por 24 horas.
Tras ser encontrada, la adolescente contó a las autoridades policiales que había sido secuestrada por tres sujetos, quienes le dieron “un mensaje” para su padre: que pagara una supuesta deuda que tenía con ellos.
La desaparición de la joven ocurrió hace algunos días, cuando salió de la casa de su abuelo, sita en el Cerro.
Al no dar más señales de vida, la madre de la desaparecida hizo la denuncia correspondiente, lo que desató un operativo policial especial.
La joven apareció al otro día y para justificar su ausencia enhebró una historia digna de Hollywood: aseguró haber sido víctima de un secuestro y para hacer más creíble su relato, contó todo con lujo de detalles.
La adolescente afirmó que cuando salió de la casa de su abuelo fue abordada por tres hombres, quienes la metieron a la fuerza en una camioneta. Para que no reconociera el lugar a donde la llevaban, le vendaron los ojos, y para que no se moviera, le ataron las manos y los pies.
Al llegar al lugar donde la tendrían en cautiverio por varias horas, la encerraron en un cuarto, en el que tuvo que quedarse hasta que retornaron sus secuestradores para darle un mensaje que tenía que trasladarle a su padre. Supuestamente, su progenitor debía dinero a los secuestradores, por lo que estos le “recordaban” que tenía que pagar lo adeudado. En caso contrario, el secuestro se repetiría, con peores consecuencias. Finalmente, los delincuentes volvieron a taparle los ojos para trasladarla a la costanera, donde la liberaron.
La historia provocó la alarma de la fuerza policial, quien se puso a investigar el hecho, con el objetivo de identificar a los supuestos secuestradores. Fueron indagados amigos y familiares de la menor, hasta que le llegó el turno al abuelo. Al ser interrogado, el abuelo aportó un dato clave que clarificó el asunto. El hombre mayor aseguró haber visto a su nieta cuando salía de su casa, agregando que en la esquina se subió a una motocicleta que era conducida por un hombre, quien le dio un casco blanco que llevaba en sus manos.
Esta confesión defenestró la versión de la joven, quien fue nuevamente indagada en presencia de su madre. Ante las nuevas evidencias, la adolescente tuvo que admitir que había inventado la historia del secuestro, acotando que había salido con unos amigos, con los que fue a divertirse a la Plaza 33. Como se hizo tarde, se quedó en la casa de una amiga, y al despertar, al otro día, temió por la reacción de su madre, quien debería estar preocupada por su ausencia. Por dicho motivo, en lugar de decir la verdad, prefirió inventar la historia que inventó, con las consecuencias ya reseñadas.
Puesto en conocimiento del caso, el juez de Feria resolvió la realización de una pericia psicológica para la joven, quien fue entregada a sus padres.
ROBO DE FINCA
Una finca ubicada en calle Vilardebó al 1000, que se encuentra deshabitada, fue visitada por los “amigos de lo ajeno”. Así lo descubrió un familiar del dueño de la propiedad, quien al concurrir al lugar notó que el vidrio de la ventana principal había sido destrozado.
En el interior de la finca, mientras tanto, faltaban una jarra eléctrica marca Punktal, un equipo de mate y varios cubiertos.
El hecho fue denunciado en la seccional 1ª, donde se practican las averiguaciones del caso.
FALTANTE
DE GANADO
El propietario del establecimiento rural “Flor de Tuna”, próximo a Pueblo Quintana, denunció el faltante de seis novillos de raza Frisifor y Hereford.
Según le informó el capataz del lugar, los animales se encontraban “de pastoreo”, estando los alambrados “en regular estado de conservación”.
Enterado del caso, el magistrado actuante dispuso que se practiquen los procedimientos de rigor y se eleven los antecedentes.
UN DESCUIDO QUE
RESULTÓ FATAL
Una dama estacionó su automóvil Fiat Uno de color celeste en calle 8 de Octubre al 1100. Eso sucedió a las 22.05 del lunes y, al parecer, la dueña del vehículo no se percató de que una de las ventanas del vehículo había quedado abierta.
Esto fue clave para que alguien que pasaba por el lugar aprovechara la oportunidad para llevarse todo lo que había en el interior del auto: dinero en efectivo, documentos, algunas ropas y hasta comida.

Una joven de 13 años contó una historia de ribetes hollywoodenses en la sede policial, luego de haber desaparecido por 24 horas.

Tras ser encontrada, la adolescente contó a las autoridades policiales que había sido secuestrada por tres sujetos, quienes le dieron “un mensaje” para su padre: que pagara una supuesta deuda que tenía con ellos.

La desaparición de la joven ocurrió hace algunos días, cuando salió de la casa de su abuelo, sita en el Cerro.

Al no dar más señales de vida, la madre de la desaparecida hizo la denuncia correspondiente, lo que desató un operativo policial especial.

La joven apareció al otro día y para justificar su ausencia enhebró una historia digna de Hollywood: aseguró haber sido víctima de un secuestro y para hacer más creíble su relato, contó todo con lujo de detalles.

La adolescente afirmó que cuando salió de la casa de su abuelo fue abordada por tres hombres, quienes la metieron a la fuerza en una camioneta. Para que no reconociera el lugar a donde la llevaban, le vendaron los ojos, y para que no se moviera, le ataron las manos y los pies.

Al llegar al lugar donde la tendrían en cautiverio por varias horas, la encerraron en un cuarto, en el que tuvo que quedarse hasta que retornaron sus secuestradores para darle un mensaje que tenía que trasladarle a su padre. Supuestamente, su progenitor debía dinero a los secuestradores, por lo que estos le “recordaban” que tenía que pagar lo adeudado. En caso contrario, el secuestro se repetiría, con peores consecuencias. Finalmente, los delincuentes volvieron a taparle los ojos para trasladarla a la costanera, donde la liberaron.

La historia provocó la alarma de la fuerza policial, quien se puso a investigar el hecho, con el objetivo de identificar a los supuestos secuestradores. Fueron indagados amigos y familiares de la menor, hasta que le llegó el turno al abuelo. Al ser interrogado, el abuelo aportó un dato clave que clarificó el asunto. El hombre mayor aseguró haber visto a su nieta cuando salía de su casa, agregando que en la esquina se subió a una motocicleta que era conducida por un hombre, quien le dio un casco blanco que llevaba en sus manos.

Esta confesión defenestró la versión de la joven, quien fue nuevamente indagada en presencia de su madre. Ante las nuevas evidencias, la adolescente tuvo que admitir que había inventado la historia del secuestro, acotando que había salido con unos amigos, con los que fue a divertirse a la Plaza 33. Como se hizo tarde, se quedó en la casa de una amiga, y al despertar, al otro día, temió por la reacción de su madre, quien debería estar preocupada por su ausencia. Por dicho motivo, en lugar de decir la verdad, prefirió inventar la historia que inventó, con las consecuencias ya reseñadas.

Puesto en conocimiento del caso, el juez de Feria resolvió la realización de una pericia psicológica para la joven, quien fue entregada a sus padres.

ROBO DE FINCA

Una finca ubicada en calle Vilardebó al 1000, que se encuentra deshabitada, fue visitada por los “amigos de lo ajeno”. Así lo descubrió un familiar del dueño de la propiedad, quien al concurrir al lugar notó que el vidrio de la ventana principal había sido destrozado.

En el interior de la finca, mientras tanto, faltaban una jarra eléctrica marca Punktal, un equipo de mate y varios cubiertos.

El hecho fue denunciado en la seccional 1ª, donde se practican las averiguaciones del caso.

FALTANTE DE GANADO

El propietario del establecimiento rural “Flor de Tuna”, próximo a Pueblo Quintana, denunció el faltante de seis novillos de raza Frisifor y Hereford.

Según le informó el capataz del lugar, los animales se encontraban “de pastoreo”, estando los alambrados “en regular estado de conservación”.

Enterado del caso, el magistrado actuante dispuso que se practiquen los procedimientos de rigor y se eleven los antecedentes.

UN DESCUIDO QUE RESULTÓ FATAL

Una dama estacionó su automóvil Fiat Uno de color celeste en calle 8 de Octubre al 1100. Eso sucedió a las 22.05 del lunes y, al parecer, la dueña del vehículo no se percató de que una de las ventanas del vehículo había quedado abierta.

Esto fue clave para que alguien que pasaba por el lugar aprovechara la oportunidad para llevarse todo lo que había en el interior del auto: dinero en efectivo, documentos, algunas ropas y hasta comida.