Una declaración de jerarquía

Universitario 2 – Gladiador 0.

Jerarquía para defender. Jerarquía para discutir la pelota y ganarla. Jerarquía para enhebrar los tiempos ofensivos, en función de la receta que conoce y aplica. Pero además este Universitario no se viste de arrogante. No vende humo. No ofrece boletines para consumo de la tribuna.
No admite otra cosa que no sea el SOBRIO, PRODUCTIVO Y EFICAZ REPERTORIO, afecto a su estricto sentido de búsqueda. Por eso fue siempre emperador ante Gladiador. Desde lo técnico a lo táctico. Con esa primera ambición de Laxague a los 6′ que fue toda una señal. Y aunque en los 11′ se fue expulsado Fornaroli (denunciado por agresión), Universitario nunca perdió LA CONSISTENCIA ESTRUCTURAL. O sea: no mermó la idea. Lejos de naufragar el fin, se fortaleció. Gladiador no se hizo propietario del trámite por ese hombre de más. La lejanía de Martín Silva en cuanto a gravitación, las desconexiones de ataque, la insuficiencia para escalar y producir. Todo un cuesta arriba. Todo.
EL CASO ALEXANDER
Es cierto que el primer tiempo se salpicó de limitaciones. Menos partido del supuesto. Siempre con Universitario plantando más banderas y ese Gladiador de luces apagadas, con el funcionamiento quebrantado. Buscó rescatar alguna prueba de identidad. Hasta de repente la presión sicológica: o ganaba o la quedaba. Por eso en la recta final, Universitario alimentó la misión. Laxague, un intratable por las bandas o atreviéndose en el secreto de la diagonal.
Por los 7′ de esa recta final, cuando Gladiador se queda sin Juan de los Santos, por la roja directa. Hasta que en los 12′, el turno de Píriz. Frontal al arco. La defensa de la pelota, el espacio descubierto y ese remate, de palo y gol. El 1 a 0.
EL CREÍBLE UNIVERSITARIO
Cinco minutos después, ráfaga de contragolpe. Píriz, el rechazo en el arquero, la pelota estrellada en el goleador a la hora del rebote y la pelota cobrando elevación. Se metió arriba. Casi un acto de locura. El zafarrancho que armó el ejecutor y la consigna de Universitario, el de la espera y el contragolpe. Así hasta el final. Los combatientes del fondo para ganar. Gladiador para volverse impotencia. El creíble Universitario. El Gladiador de la vacilación marcada.
En esa noche de la verdad sin esquives. Al fin de cuentas, Universitario firmó la declaración de su propia jerarquía. La tiene. La expone. Es una roja razón. Una razón: a fuego. A fuego consumado.
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-

DETALLES:

Campo de juego: Parque Ernesto Dickinson.
Partido correspondiente a la 3ª fecha de la tercera rueda.
Campeonato Salteño de la Divisional «A».
Árbitro Central: José Gabriel de los Santos (Bien).
Asistentes: Pablo Almirón y Juan Suárez
Entradas vendidas: 2. 048
Taquilla total: $ 307.200
UNIVERSITARIO (2)- John Patrick Burgardt, Octavio Pintos, Elbio José Conti, Matías Flores, Bruno Viera; Marcelo Alexander Menoni, Luis Eduardo Facio, Franco Avalos (Facundo Granja), Valentín Fornaroli, Matías Laxague (George Dos Santos), Alexander Píriz ( Fernado Cruz.
Director Técnico: Ramón Walter Rivas.
GLADIADOR (0)- Gastón Silveira; Juan De los Santos, Milton Costa, Mauricio Trinidad, Ramón De Mora; Angel Estevez, Danilo Urrutti (Leandro Bertoni), Martín Silva (Sebastián Díaz), Rodrigo Izaguirre, Juan Pablo Otorgués, Dany Miranda.
Director Técnico: Richard Albernaz
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GOLES: segundo tiempo- 12′ y 17′ Alexander Píriz (U).
Expulsados: 11′ Valentín Fornaroli (U). Segundo tiempo: 7′ Juan de los Santos (G).
EL MEJOR DE LA CANCHA: Alexander Píriz-Matías Laxague.
EL MEJOR DE GLADIADOR: Gastón Silveira.