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Una etapa de transformaciones

La transición de la escuela al liceo y el cambio de colegio en la vida de los adolescentes

Como un trampolín que nos lleva de la niñez a la adolescencia, la etapa de transición de la escuela al liceo obliga a vivir un proceso de adaptación que se da en un momento de la vida de muchos cambios y transformaciones.
Es común verlos correr en el recreo del liceo como si todavía estuvieran jugando en el patio de la escuela; es que, no es fácil dejar la túnica y la moña, dejar los juegos y pasar a tener mayores responsabilidades. Pasan a tener 10 o 12 materias con las exigencias propias de cada docente, se separan de sus compañeros de escuela con quienes comparten tantas cosas juntos, se encuentran de repente en una institución nueva, un nuevo edificio, nuevas reglas, recreos de tan solo cinco minutos ¡cuando antes tanían media hora!Estudiantes 2 [1]
Muchos comienzan con la responsabilidad de manejarse solos en la calle, viajar en el ómnibus largas distancias desde sus respectivos barrios donde se sienten seguros porque es el lugar que conocen y se manejan tranquilos, para llegar a los liceos que a veces quedan bastante lejos de sus hogares.
Nuevas responsabilidades, nuevas exigencias, nuevos lugares, personas y reglas, a todo eso debe adaptarse ese niño que se asoma a la adolescencia inmerso en un mundo de cambios a nivel interior, psicológico y físico que lo dejan más vulnerable en esta etapa de cambios.
Esta situación, fue contemplada por EL PUEBLO, que intentó abarcar esa etapa de transición y conocer la opinión de los estudiantes, docentes y profesionales vinculados al área para contribuir a entender y ayudar en esta etapa de adaptación y pasaje a la adolescencia.

“Los chicos se encuentran saliendo de la niñez y entrando en la adolescencia”, dijo la Lic. en Psic. Mercedes Cincunegui

El paso de la escuela al liceo puede ser visto por muchas personas como ese trampolín que desliza a los niños a la adolescencia. Una etapa nueva, compleja, llena cambios acelerados a nivel corporal y psicológico que obligan a renunciar a esa condición de niño e iniciar así un proceso paulatino de búsqueda de identidad.
Algunas personas transcurren esta etapa sin mayores dificultades o con algunos que otros altibajos, mientas otras, pueden llegar a vivirla con momentos de angustias y miedos que pueden incluso requerir de ayuda profesional. Los frecuentes cambios de humor que irrumpen a veces sin motivo aparente, la excesiva importancia al grupo de pares con quienes se llegan a compartir largas jornadas y el alejamiento de la familia pueden llegar a ser algunos de los tópicos que más se dan en la adolescencia.

De todas maneras, estos sentimientos, muchas veces nuevos para los adolescentes son normales en esta etapa y con el adecuado apoyo familiar y su propio desarrollo y desenvolvimiento, irán cediendo poco a poco.
Para conocer un poco más sobre la vida de los adolescentes en esta etapa de transición de la escuela al liceo, EL PUEBLO entrevistó a la Lic. en Psicología, Mercedes Cincunegui, especialista en Psicología Infantil y del Adolescente, quien se refirió a la situación particular por la que pasan los adolescentes en ese momento de cambios.

EL CAMBIO
La especialista, afirmó que el pasaje de Primaria a Secundaria o UTU “provoca un gran cambio en la vida de los estudiantes”.
En este sentido, señaló que “mientras algunos experimentan miedo e incertidumbre, otros se muestran confiados y ansiosos por emprender esta nueva aventura. A su vez, esta transición está acompañada por los cambios vinculados al inicio a la etapa adolescente”.
“Durante esta etapa”, dijo la especialista, “será importante realizar ajustes, siendo necesario salir de un ambiente protector y familiar a un contexto más grande y hasta el momento desconocido”. Cuando comienzan liceo, los adolescentes deben enfrentarse de manera brusca a un nuevo centro educativo, o si continúan en el mismo, a otro espacio físico. Por lo general éste será de gran tamaño, y colmado de estudiantes de distintas partes de la ciudad, la gran mayoría desconocidos, debiendo formar nuevos vínculos.

ADAPTARSE A UN AMBIENTE NUEVO Y DESCONOCIDO
Con el pasaje de una institución educativa a otra, tendrán que adaptarse a un nuevo clima institucional, pasando del ambiente ya conocido de primaria, con un único maestro/a y sus compañeros desde hace muchos años, a un ambiente del todo desconocido, con nuevas normas, personajes (varios profesores, adscriptos), y nuevos compañeros.
Durante esta etapa deberán acostumbrarse además a nuevos horarios, hábitos de estudio, mayores exigencias en cuanto a responsabilidad y autonomía, actividades extracurriculares como gimnasia, trabajos en equipo, etc.
En este escenario, muchos adolescentes pueden llegar a “presentar angustias y miedos, siendo normales en esta etapa, los cuales irán cediendo poco a poco”, dijo Cincunegui.

APOYO INSTITUCIONAL
Es importante mencionar que, por lo general, las escuelas cuentan con programas de egreso e inicio a la nueva institución, donde realizan visitas a los diferentes centros educativos con el fin de que los alumnos puedan conocer sus instalaciones, las normas que lo regulan, sus profesores, la dinámica de la institución, etc.
Así, los futuros alumnos de secundaria o UTU pueden aclarar todas las dudas que puedan tener respecto a los mismos y evitar el ingreso a un lugar totalmente desconocido.

UNA ETAPA DE TRANSFORMACIONES
Tal como se expuso anteriormente, “es vital recordar que los chicos se encuentran saliendo de la niñez y entrando en la adolescencia, siendo ésta, una etapa de transformaciones”, recordó Cincunegui.
“En este momento acontecen cambios acelerados a nivel corporal, que lo obligan a renunciar a su condición de niños, iniciando así un proceso paulatino de búsqueda de identidad. En él, el grupo de pares cobra gran importancia, compartiendo largas jornadas con ellos. A esto, se le suman frecuentes cambios de humor que irrumpen, muchas veces sin un motivo aparente, lo que puede generar incomprensión en el entorno”, agregó la especialista.

ES FUNDAMENTAL EL APOYO DE LOS PADRES
“En esta etapa de incertidumbre y muchos cambios, nuestra actitud como adultos referentes será, una vez más, fundamental, brindando una relación de apoyo emocional para acompañar el crecimiento y facilitar el cambio”, puntualizó la Psicóloga y especialista en Psicología Infantil y del Adolescente, en referencia al rol de los padres, hermanos o familiares del adolescente.
Agradecemos la colaboración para esta nota periodística, de la Lic. en Psicología, Mercedes Cincunegui, especialista en Psicología Infantil y del Adolescente. Cel: 099009367 – W. Beltrán Nº 53.

“La transición por lo general se vive con mucha ansiedad”

Creo que ese período de transición se vive con muchos nervios y se debe a varias razones.

Nos encontramos con un entorno diferente, con nuevos estudiantes, nuevos maestros, una nueva forma de estudio El ámbito de secundaria es mucho más grande” – nos comentó Laura Suárez. Es normal y natural que el nuevo estudiante liceal se sienta ansioso por comenzar en una nueva casa de estudios y en particular,hacer la transición a la escuela secundaria. Para lograr que la transición sea exitosa, en la medida de lo posible es bueno que el chico siga en contacto con los compañeros de la escuela. Algunas familias tienen más opciones que otras debido a consideraciones financieras, académicas, deportivas o artísticas. Si se toman en cuenta las necesidades de los alumnos, éstos se sentirán más seguros sobre el nuevo comienzo.

MATÍAS MERLO, ESTUDIANTE DE UTU
“Fue una experiencia totalmente nueva.. al comienzo algo raro por estar acostumbrado a otra cosa .como explorar un mundo nuevo ja.fue una experiencia agradable el tema de las materias de tecnología carpintería, mecánica hasta una vez tuve un taller de administración de Empresas”.
¿El período de transición de la escuela a UTU fue difícil?
“Un poco… no por la dificultad de las materias quizá si no más que por el hecho de tener que trabajar con gente nueva, a veces es difícil. A mí me jugó en contra la timidez”.
¿Qué cosas cambian drásticamente?
-“Es como se manejan todo los horarios… es más estricto. Una cosa que se nota mucho es como uno aprende las cosas al tener materias específicas me refiero a que todo se da por separado matemáticas por un lado física por ejemplo. Cambia mucho si .a veces te encuentras personas muy diferentes, se podria decir de una cultura social diferente. “En la escuenla dificilmente se ve eso”.
¿Y el proceso de adaptación es muy largo?
-“Creo que no mucho. Va dependiendo de la persona y como vaya tomando las responsabilidades. A mí me llevó un par de meses adaptarme.
-¿Qué cosas se deberían tener en cuenta en la enseñanza para que el proceso pueda ser vivido sin problemas?
“Es necesario que los docentes manejen cierta flexibilidad con alumnos que no van al mismo ritmo que los demás”. Sin dudas, el pre – adolescente que recién sale de la escuela necesita ser escuchado. A esa edad también los chicos tienen ciertos temores de hablar en la clase por miedo de hacer el ridículo. Por ello necesitan la contención y paciencia del docente. Los jóvenes tienen la necesidad de ser escuchados. El joven ve la escuela secundaria como una nueva serie de oportunidades para hacer nuevos amigos, aprender nuevas habilidades y utilizar fortalezas de nuevas maneras, implica nuevos desafíos.
IMPORTANCIA DE QUE LOS PADRES CONOZCAN EL LICEO
La mayoría de los liceos recibirán con agrado la llamada de un padre preocupado de un futuro estudiante ansioso, y alentarán las visitas para que se familiaricen con el centro secundario, los maestros e incluso la forma en que funciona la institución Generalmente muchos liceos organizan un día de orientación, dándoles una muestra de la vida del centro de estudios. Es fundamental asistir a las reuniones escolares y pasar algún tiempo en la escuela puede ayudar a su hijo a familiarizarse con la escuela y las relaciones con los estudiantes y los maestros, lo que reducirá la ansiedad y será un beneficio cuando comience la escuela secundaria. Como padres, nuestro trabajo es apoyar, guiar y comprender a nuestros hijos mientras hacen la transición.
Con esa ayuda la mayoría de los estudiantes harán ajustes en un entorno más grande, un círculo ampliado de amigos, una carga de trabajo ampliada, más independiente y nuevas oportunidades, en un período relativamente corto de tiempo. La nueva pedagogía del nuevo ámbito secundarios apunta a la pedagogía de la formación del adolescente, insistimos; como la de la escuela primaria es la pedagogía de la formación del niño. El programa consiste en actividades educativas de nivel adaptado a adolescentes, en la diversísima variedad de sus aptitudes. Siempre, sin embargo, se podrá decir que la educación se hará o predominantemente literaria, o predominantemente científica, o predominantemente técnica, según los intereses de los alumnos, sus talentos y su capacidad. En cada uno de estos aspectos, habrá todavía variedades, pues, en rigor, toda educación atiende al individual y cada alumno se educará de un modo especial o con un cuño personal.
Lo importante es saber que, en las condiciones actuales del conocimiento humano, la escuela puede dar una educación integral mediante la enseñanza adecuada de cualquier programa.
La regla de oro es enseñar poco y bien, pues si está bien, lo poco permitirá que luego el alumno se auto-eduque.

Estudiantes reconocen que la adaptación “es difícil” y piden un período de adaptación en primer año del liceo

Un grupo de estudiantes de sexto año del liceo Nº 1 IPOLL, se encontraba el pasado miércoles en la plaza Artigas. Habían salido de clases y antes de irse decidieron juntarse un rato a charlar.
En el lugar, EL PUEBLO dialogó con ellos y pudo interiorizarse sobre su visión sobre la etapa de transición de la escuela la liceo.
Tras varios años de aquel momento, los estudiantes recordaron sus vivencias y mientras algunos lo vivieron con más dificultades que otros, en general reconocieron que es un momento difícil que los obliga a adaptarse rápidamente.
LE LLEVÓ HASTA MITAD DE AÑO ADAPTARSE AL LICEO
Uno de los jóvenes entrevistados, Francisco (nombre apócrifo), cursó sus estudios primarios en la escuela Nº 3 y al finalizar sexto pasó al liceo Nº 5 en primero y lo que más recuerda es que no le tocó ningún compañero en su clase. “A mi me tocó de tarde y a todos mis compañeros de la escuela les tocó de mañana, yo estaba solito”, comentó.
Para él, “fue difícil” adaptarse al sistema del liceo y le llevó “hasta mitad de año”, dijo. Si bien, no fue tan difícil hacer nuevos amigos, lo que más le complicó fue adaptarse al nuevo régimen educativo, “muchos profesores, doce materias, estudiar y hacer las cosas para todas las materias. No sé, todo”, puntualizó el alumno.
Entre los cambios que se viven al pasar al liceo, otra de las compañeras del joven entrevistado agregó que “antes, (en la escuela) tenías media hora de recreo y de repente pasás a tener cinco minutos, que no te da para nada. Más, cuando la cantina está llena o tenés que sacar fotocopias”.
Entonces, Francisco recordó algunos episodios que le sucedieron mientras cursaba primer año del liceo “me acuerdo que a mí me retaban porque corría en los recreos”, porque seguía actuando como estaba acostumbrado a comportarse en la escuela.
“PARECEN INMADUROS”

“Ahora vemos a los de primero y decimos que parecen inmaduros, porque algunos corren en el recreo como si fueran niños de escuela”, comentaron otros dos jóvenes que formaban parte de este grupo que se quedó a charlar un rato en la plaza a la salida del liceo.
“Los ves y parecen re chicos”, agregó Lucía (nombre apócrifo), mientras todos comenzaron a reírse por esa situación que hoy la ven en otros chicos pero también les pasó a ellos.
Lucía venía de la escuela Nº 2, debió cursar primer año en el liceo Nº 5 y solo le tocó “una compañera conocida pero que no era amiga” y recuerda que esa etapa la vivió “con un cagazo bárbaro”. Sin embargo, reconoció que esta bueno cambiar de la escuela al liceo porque “te hace madurar más, cambiás de un sistema a otro y tenés que cambiar, como que es obligación cambiar”, agregó.
PIDIERON UN PERÍODO DE ADAPTACIÓN EN EL LICEO
Sobre el apoyo que se brinda por parte de la institución, recordaron que en el último año escolar tenían más de una maestra, que rotaban entre los grupos. Pero ese período de adaptación les pareció insuficiente. Algunos jóvenes reclamaron que los estudiantes de primer año en el liceo empiecen antes que el resto o con una diferencia de varios días, para poder adaptarse mejor al lugar antes de que llegue el resto de los estudiantes y se encuentren en una institución nueva junto a un gran número de chicos de todas los grados.
También, se quejaron de la presencia del psicólogo en el liceo, porque muchos no sabían que estaba y otros reconocieron que por más que sepan que esté, si no lo conocen o no está presente con los estudiantes es muy difícil que puedan abrirse a contarle que es lo que les está pasado y en su lugar prefieren hablar sobre sus problemas con algún amigo.
EL PASAJE DE UN COLEGIO PRIVADO A UNA INSTITUCIÓN PÚBLICA
Otra de las jóvenes que hoy cursa sexto año en el liceo IPOLL, comentó que su pasaje “fue mucho peor” porque “yo venía de un colegio privado”, comentó Romina (nombre apócrifo).
“Es feo como te tratan en un lugar y después en otro, son dos casos diferentes. En un colegio como que estas más protegida y acá venís y no te conoce nadie. Yo hice hasta cuarto en un colegio y quinto y sexto año tuve que venir al IPOLL. Lo que me ayudó fue que en la clase me tocaron algunas personas que ya conocía, pero fue difícil”, comentó.

María Élida Medina, directora del Liceo Nº 4- Horacio Quiroga. En general los estudiantes toman esta nueva etapa con gran entusiamo

Para María Élida Medina, directora del Liceo Nº 4 (Horacio Quiroga), la mayoría de los estudiantes que comienzan esta nueva etapa, pasando de la escuela al liceo, lo hacen con entusiasmo, mientras que otros llegan al liceo con miedo, muy tímidos.
DEPENDE DEL INCENTIVO EN LA CASA
En diálogo con EL PUEBLO la directora destacó que ese entusiasmo depende mucho del incentivo y el apoyo que se le da a los niños en la casa; ‘’depende de cómo en la casa los estén estimulando (para que continúen sus estudios), es como ellos ingresan al local liceal’’.
En este sentido indicó que este año, en la bienvenida liceal (tanto en el turno matutino como en el turno vespertino), hubo un cien por ciento de presencia de los estudiantes y de los padres.
Y, si bien ‘’siempre hay excepciones, donde los mandan solos’’, los estudiantes se ven muy bien acompañados en esta nueva etapa.

PREVIA PREPARACIÓN
La directora comentó que el Liceo 4 particularmente, trabaja en coordinación durante todo el año con la maestra de sexto, para preparar a los niños para el siguiente año, con el objetivo de que ese cambio no sea tan brusco.
En este sentido, los grupos de sexto año de las escuelas Nº 10, 95, y 120, van al liceo en algún momento del año y participan en la clase; a veces en el laboratorio de Física, de Biología o de Química, e inclusive el mismo preparador, hace talleres, va a la escuela, ofrece el taller y la maestra decide qué día y a qué hora los traen.
De esta manera, los niños inician su vida liceal, participando además de los recreos, donde rápidamente se mezclan con los liceales, al punto que no se ven grupitos de túnica o uniforme, sino todos mezclados.
Las escuelas del Barrio Horacio Quiroga y del Barrio Constitución, también hacen estos talleres que consisten en; insertar a los alumnos en los salones, se arman grupos y participan de los 45 minutos de clase, haciendo la actividad que estén haciendo los alumnos de primer año, la cual es previamente coordinada, para que justamente la puedan realizar.
Los niños experimentan el ritmo de trabajo en el liceo y se van adaptando brevemente.
LOS PRINCIPALES CAMBIOS QUE EXPERIMENTAN
Si bien los estudiantes se adaptan rápidamente al liceo, pese a pasar de tener un docente, a tener varios, y que los tiempos no son los mismos, uno de los principales cambios, al que les cuesta más adaptarse, es el recreo que pasa a ser de cinco minutos.
Una de las docentes; Daniela Aguilar, explicó a EL PUEBLO que les cuesta adaptarse y no saben en qué aprovechar esos minutos; si ir al baño, ir a la cantina, o comer la merienda.
Otro cambio es el baño, que en la escuela en un turno no se superan los doscientos niños, pasan a que en el turno matutino de este liceo superan los cuatrocientos y al turno vespertino superan los trescientos chiquilines y cuentan con menos batería de baño que en la escuela.
Por otra parte, aunque en los últimos año el uniforme ha cambiado, y ahora usan una remera con el logo del liceo, los estudiantes ‘’no ven la hora de tener su uniforme (remera)’’.
Pero en definitiva esta es para ellos una etapa linda, de la cual disfrutan, concluyó la entrevistada.

Prof. Jorge Buslón, Director del Liceo Nº 5 Arq. Armando Barbieri
“La realidad, tanto del niño como del adolescente, es otra, porque las reglas de juego de la sociedad han cambiado”, expresó Buslón

EL PUEBLO dialogó con el Director del Liceo Nº 5 Prof. Jorge Buslón, quien hizo hincapié en resaltar que la transición del alumno de la escuela al liceo, siempre es un desafío.

¿Cómo se desarrolla la transición del niño de la escuela al casi adolescente del liceo, desde la óptica institucional?
La transición de primaria a secundaria siempre es un desafío, porque los gurises, que vienen de la escuela compartiendo toda una mañana o una tarde con un docente; en el liceo, arrancan con diez u once docentes, base de la que debemos partir.
Lo que se hace en los liceos, es una jornada de adaptación, para que los alumnos, de alguna manera, se vayan sintiendo integrados con el nuevo local y sus docentes; es una integración mucho más emocional, lo cual es muy importante.
A su vez, lo que intentamos también, es una segunda etapa de adaptación a lo curricular, donde no se pierda de vista la idea integradora del alumno, ya que este, viene de la escuela con esa idea y una propuesta.
En el liceo, nueva etapa para el alumno, tenemos diez u once docentes ya en primer año, con los cuales se trabaja intentando que esa integralidad de cómo se lo ve al alumno y cómo él ve a los conocimientos, sea lo menos dificultosa posible; esa es la etapa de transición, que siempre es una dificultad.
Por eso apuntamos primero a la inteligencia emocional, al acercamiento, a que el niño se sienta cómodo; eso es lo que planteamos desde un comienzo.

Para ese niño adolescente, esa transición, ¿constituye un cambio demasiado complejo?
Hay chiquilines que vienen de la escuela con buenas notas, y en el liceo, no sé si fracasan, pero muchas veces, no siguen en esa línea.
Claro, ese niño estuvo todo un año durante 5 horas del día con una persona que sabía su ritmo de aprendizaje, que lo conocía, y se enfrenta en el liceo, a que cada 45 minutos se le cambia de profesor, quien a su vez tiene bajo su órbita, a unos 300 alumnos aproximadamente, lo cual es muy diferente. Como le dije anteriormente, ese tránsito intentamos que sea lo menos dificultoso posible para el alumno.

La mentalidad del niño que ingresa a secundaria hoy, ¿es diferente a la del niño de hace algunos años?
Sí, la mentalidad es otra. Pero, agregaría también, que la realidad, tanto del niño como del adolescente, es otra, porque las reglas de juego de la sociedad han cambiado. Al cambiar esa realidad, la mentalidad es totalmente distinta a la de hace una generación, y ni que hablar de las anteriores.
Pero los niños – adolescentes, están ante tantas transiciones, con una realidad tan fluctuante, que seguramente nos mostrarán cambios a diario, que antes se daban más pausadamente y eran más perdurables.
Hoy, desde la dinámica del chiquilín, desde la propuesta, es un cambio constante, esa es la realidad, el permanente cambio.
Los conceptos de disciplina, los usos sociales, el concepto del saber, donde la institución educativa ya no es vista como algo estructurado, sino que hasta veces como un club social.
Lo que pretendemos es que el Liceo Nº 5 de Salto, sea visto como un lugar donde se va a aprender, tanto por el alumno como por sus familias; y que eso, también se trasmita al colectivo docente, para que se sientan orgullosos en el sentido académico.

Hablamos del cambio del sistema escolar al liceal, pero, ¿existe también una transición desde ciclo básico al bachillerato?
Nuestro liceo, tiene uno de los porcentajes más altos de promoción del Departamento y uno de los mejores del país, dato que se encuentra en la página web, con un 90 o 95 %, lo cual es muy bueno a nivel académico.
La cosa cambia, cuando hablamos de 4to año.
Los niveles de promoción total, esto es a diciembre, de los que pasan de curso sin quedarse con materia, rondan el 55 o 60 %; por lo tanto, hay un quiebre, y esto a nivel país, porque el adolescente, ahí también comienza otra etapa, desde el punto de vista de su característica como adolescente.
Efectivamente, 4to año es otra etapa de transición.
Comienza con los miedos de qué va a hacer, qué orientación seguirá, etapa por la que todos pasamos. En el caso del Liceo Nº 5, estamos ante el liceo más grande; pero, en un liceo que tiene segundo ciclo completo, es el más grande de los chicos, pero el más chico de los grandes. A parte, se comienza con otra modalidad de materias por asignatura, y otra etapa en la propia vida del alumno –como lo mencioné-, no constituyendo un tema alarmante, pero sí, un tema del cual hay que ocuparse.
Por eso, en 3er. año arrancamos con formación, información, lo cual continuamos en 4to. Por lo tanto, estamos ante los dos extremos que presentan algunas dificultades históricas.

¿Con cuántos alumnos cuenta el Liceo Nº 5?
En estos momentos, en términos generales, tomando en cuenta también el nocturno, estamos con 1.750 alumnos.
En 1er año, específicamente, que es la franja etaria sobre la que se trabaja, tenemos diez grupos, 5 en el turno matutino y 5 en el vespertino, con un total de 350 o 450 alumnos.

Silvana Costa – Directora de Primaria del Colegio Inmaculada “Buscamos estrategias para que los niños no experimenten demasiados cambios”

Silvana Da Costa – Directora de Primaria del Colegio Inmaculada hizo una lectura con referencia al período de transición que experimentan los preadolescentes cuando ingresan a Secundaria. “Nosotros lo que hemos procurado a lo largo de estos años es justamente que el niño no sienta ese cambio de relaciones que se da entre la escuela y el liceo. Ese despegue de la escuela para ingresar a Secundaria.inmaculada001 [2]
Como el niño en Primaria en este colegio – aparte del docente – tiene talleristas, artes visuales, música, inglés diferentes disciplinas y no solamente el docente a cargo sino que están otros profesores.
El niño se va habituando a que cada docente tiene una personalidad diferente, enseña de una manera distinta.
Empiezan a respetar a cada uno y no solamente recurrir al maestro. Ello hace que el niño sea más independiente, desde la educación inicial.
Nosotros pretendemos que el tallerista también cumpla los roles de docente, que se imponga en la clase y no tenga que ir a buscar al maestro.
El cambio que hacemos entre Primaria y Secundaria es para que los niños no extrañen ante el hecho de tener tantos profesores sino muy por el contrario.
Una estrategia que ayuda mucho es la labor que los docentes hacen por área. El maestro de quinto año enseña dos áreas de conocimiento y el maestro de sexto dos áreas más.
Lo que se hace entonces, es el intercambio.
El niño a lo largo del año trabaja con otro maestro y sabe las disciplinas y los contenidos que le está brindando el otro maestro.
A su vez todos los talleristas que tiene.
Se va ganando así ese espacio de respeto y confianza hacia la otra persona.
De esa forma el niño se va haciendo más independiente así que cuando llega a Secundaria no impacta con la realidad de tener doce profesores con doce formas diferentes de enseñar”.
Usualmente los docentes de Literatura o de Inglés visitan periódicamente a los alumnos de Primaria y mantienen una charla con ellos.
Otra realidad que ayuda es que los estudiantes del colegio Inmaculada siguen en la misma institución. El director de Secundaria también está presente y ello hace que el pasaje no tenga tan difícil.
Es diferente para un niño que concurre a una escuela pública y luego va al liceo.
-¿Cuáles son los cambios más significativos que se advierten en esta etapa?
-“En el primer año liceal los niños no dejan de ser tales y extrañan el recreo. Todavía vemos en esa etapa los juegos, corren, juegan a la topa, a la pelota. Paulatinamente a los años siguientes van desprendiéndose de ese comportamiento.
El primer año es el más difícil, donde luego de esos cinco minutos de recreo ya ingresa al salón el otro docente.
Cuando le preguntamos a los niños que han llegado a la etapa liceal qué es lo que más extrañan, sin dudar dicen que es el recreo.
También prima el hecho de querer ser grandes, de querer ser como los demás. Van imitando otras conductas. Es usual ver a los niños de sexto año escolar jugar con los de cuarto porque comparten el mismo horario. Las niñas son más maduras, pero los niños continúan jugando bastante tiempo más.
¿Cómo los padres y docentes pueden acompañar este período para que los estudiantes no sufran esos cambios?
-“Los padres tienen que acercarse y ganarse la confianza de sus hijos… interesarse por lo que ellos hacen.
Es la etapa también más peligrosa porque los niños, el pre adolescentes se preocupa mucho por lo que dirán los demás. Se forman los grupos de acuerdo a la personalidad y los niños tímidos muchas veces eligen a líderes que no son positivos.
El niño inseguro fácilmente se deja llevar… aparecen otro tipo de conductas”.
Cada niño tiene, como es lógico, su propia maduración y cada uno llegará antes o después a esta etapa, pero en líneas generales podemos situar la preadolescencia entre los 11 y 13 años. Hay quien lo sitúan incluso un poco antes entre los 9 y los 10. Pero es más o menos en el momento en el que los cambios físicos producto de la maduración biológica empiezan a cambiar el cuerpo de nuestros hijos cuando comienzan también los cambios emocionales y conductuales propios de esta fase.
Los cambios en esta etapa son muchos y muy variados. Cada niño los experimentará con más o menos intensidad, pero en prácticamente todos ellos podremos ver algunos muy característicos como los siguientes.
Aparecen nuevos miedos como el miedo a hacer el ridículo o el aumento de su sentido del pudor y la vergüenza ante su propio cuerpo.
En este momento pueden empezar a surgir conflictos relacionados con su imagen corporal con los que tendremos que ir con mucho tacto a la hora de abordarlos
Es un momento en el que aparece la necesidad de mayor intimidad, los niños se van alejando de nosotros, observamos cómo pasan más tiempo en sus cuartos escuchando música o leyendo.
En realidad este comportamiento no nos debería preocupar en exceso puesto que es lo que deben hacer en este momento para construir su propia identidad, siempre y cuando nuestros lazos afectivos y comunicativos no se rompan.