Una joven de 17 años contó una historia aberrante: denunció que fue violada por un compañero de liceo

Una adolescente de 17 años contó una historia aberrante en la seccional 3a. la menor denunció que el 23 de octubre de 2013 fue violada por un compañero del liceo de su misma edad que vive en Salto Nuevo.

Pasaron seis meses del hecho, pero las imágenes registradas ese día permanecen indelebles en los recuerdos de la denunciante. Esta es su historia… La susodicha y el presunto violador eran amigos, por lo que a la primera no le extrañó que éste la invitara a “charlar” fuera de clase, a través de un mensaje de texto que le envió con su celular.

Se encontraron en la plaza Treinta y Tres y se dirigieron rumbo a Costanera Norte. Al llegar a la zona de Arenitas Blancas se sentaron a conversar y en determinado momento el chico besó a la chica sin encontrar resistencia. Acto seguido, el adolescente manifestó su deseo de mantener relaciones sexuales con ella, a lo que su compañera de clase se negó rotundamente.

La negativa provocó la irascible reacción del sujeto de 17 años, quien empujó a la joven y la agarró de los pelos, para luego inmovilizar sus brazos y consumar la violación, manifestó la denunciante.

En la sede policial, la víctima dio una serie de detalles sobre el hecho en sí que consideramos que no hacen a la información pública, salvo la certidumbre de saberse “lastimada” porque “era virgen”.

La joven quedó “sucia de sangre” y en un estado de nervios que le impedía pronunciar palabras, al tiempo que las lágrimas brotaban sin parar de sus ojos. Tras consumar el hecho, el joven llevó a la víctima a la parada de ómnibus sita enfrente de La Caballada, en el barrio Saladero, y se retiró del lugar diciéndole que “si le había gustado”, lo volviera a llamar. Tiempo después, el individuo intentó conectarse con la víctima a través de la red social Facebook.

CONFLICTO ENTRE

HERMANOS

Dos hermanos, una mujer de 52 años y un hombre de 54, seguramente no leyeron el libro “Martín Fierro”, ni deben conocer la “ley primera” de dicha publicación (a saber: los hermanos sean unidos), dado que sus peleas son moneda corriente, al punto que ambos se han denunciado mutuamente por diferentes incidentes.

En la última denuncia recibida por la seccional 2a, la mujer contó que el hombre en cuestión sacó a un hermano en común del hospital público manifestando su voluntad de hacerse cargo de él -dado que se encuentra enfermo-, pero nunca lo hizo. Esto provocó, según la denunciante, que ella tuviera que ocuparse enteramente del hermano menor, pero aún así su otro hermano no la deja “vivir en paz”.

El indagado dividió el terreno que es propiedad de los tres hermanos, e hizo un vivero en su parte, comercializando los productos que cosecha. Hace unos días, la víctima pidió “cuatro plantas” para vender, dado que ella y el otro hermano no tienen para comer, y la respuesta fue negativa.

El conflicto entre las partes llegó a la sede policial a través de la denuncia inicial del hermano de 54 años, quien advirtió que su hermana le había hurtado una estufa, artículo que fue incautado y devuelto a quien decía ser su dueño.

Ahora la nueva denunciante es la hermana, quien solicita que su hermano mayor se abstenga de agresiones y mantenga una convivencia pacífica, dado que “le molesta todo” y no la deja “vivir tranquila”. Como se nota en este caso, a veces los hermanos no son tan unidos como predica Martín Fierro.

ROBADA POR

SU HERMANO

Otro caso entre hermanos se registró en el barrio Burton. En este caso, la damnificada fue una mujer de 29 años, quien denunció a su hermano por hurto.

La víctima afirmó que el pasado martes a las cinco de la mañana viajó rumbo a Montevideo junto a su madre, para llevar a su hijo de nueve años a un control médico por un problema de salud que padece. Retornó a su casa cerca de la medianoche del mismo día, constatando la falta de un play station II que había comprado en un comercio local por 5.566 pesos.

La incertidumbre acerca del autor del hecho se disipó cuando una vecina del barrio aseguró haber visto al hermano de la víctima cuando salía de la casa de ésta con una caja en sus manos, en la madrugada en que la denunciante se encontraba de viaje.

Para peor, la damnificada comentó en la sede policial que su hermano ya le había hurtado otras cosas.