Una joven que lucha por las causas justas

Con la Lic. Natalia Pintos Villa

Natalia Pintos Villa podría llegar a ser una salteña del montón, una gurisa de barrio, una persona que se cuela entre las miles que andan por la ciudad haciendo su trabajo, cumpliendo su rol y ejerciendo su profesión con nobleza, seriedad y dedicación. Sin embargo, su historia dice mucho.
Viene de un barrio por el cual aduce que fue siempre estigmatizada, cuenta que pasó penurias en su niñez por las IMG_2477precarias condiciones económicas, pero que el esfuerzo de sus padres los que siempre la sacaron adelante, hicieron que esas situaciones pasaran a ser solamente una anécdota.
Con metas claras y objetivos trazados, y con un claro ejemplo de superación, tomando a la educación como única herramienta que puede generar las condiciones de igualdad en la vida, esta salteña que se dedicaba a cocer día y noche para pagar sus estudios en el liceo nocturno y culminar posteriormente una carrera universitaria, cuenta su historia en nuestra sección semanal Al Dorso.

¿Natalia, hija de qué barrio sos?
Nací y crecí en el barrio Fátima hace 30 años. Viví allí siempre con mi familia, donde mi padre era obrero y mi madre ama de casa, junto a tres hermanos. Fui a la Escuela Nº105 y crecí en ese entorno, yendo a la escuela y estudiando, porque sabía que era la forma de salir adelante. Luego fui al Liceo y completé mis estudios en el Nocturno. Pero para esto tuve que ponerme a trabajar desde muy chica, primero para ayudar en mi casa y segundo para poder cubrir los gastos que me imponían los estudios y me hice modista, entonces pasaba todo el día cociendo y haciendo trabajos, aunque trabajé de todo un poco para poder terminar el Liceo al cual iba de noche. Para mi fue una gran satisfacción poder hacerlo.

Después vino la posibilidad de entrar a la Universidad, ¿por qué elegiste estudiar Ciencias Sociales?
-Primero que fue mi esposo, Diego, con quien tenemos un hijo de 6 años y una hija suya de 16 y que convive con nosotros, quien me impulsó a hacer esa carrera, quizás por todo lo que yo siempre hablaba de la justicia social y de trabajar para ayudar a las personas que viven en estado de vulnerabilidad. Pero creo que fue una buena opción y actualmente también estudio profesorado de Sociología porque he encontrado una vocación en la docencia tanto con los más chicos, como con los adultos.

¿Y qué aprendizaje sacaste de todo esto?
Mis padres me transmitieron muchos valores, lo más importante de la vida que es el trabajo, la honestidad, la seriedad, el compromiso, la humildad. Cosas que intento aplicar en cada momento, porque fue mucho el sacrificio que hice en base a ese aprendizaje de vida, pero todavía siento que no he logrado mis metas, yo quiero ser y quiero hacer. Tengo mucho por hacer para salir adelante en la vida y demostrar que uno por más sacrificio que haya pasado, siempre se tiene tiempo para salir adelante y desarrollarse en lo que uno se propone. Porque en mi nunca estuvo el pensar que una vez recibida, consigo un puesto en un lugar y ahí me quedo, no, para nada, yo quiero ser y quiero hacer posible muchas cosas y estoy seguro que podré lograrlo.

¿Pasaste dificultades?
Sí, claro, hubo momentos difíciles pero de todo uno aprende algo, como por ejemplo que nada es imposible. Hubo momentos en los que no teníamos ni para comer, pero asimismo mis padres me dieron todo lo que podían y sobre todo me enseñaron muchas cosas.

¿Decís que por mencionar que eras del barrio Fátima te discriminaban, te sentiste así alguna vez?
-Sí, en realidad por el solo hecho de decir que venía del barrio Fátima, muchas veces la gente te miraba de costado o te decía cosas como haciéndote saber que venías de un barrio peligroso. Puede ser que haya personas que lamentablemente entraron en el consumo de drogas o se prestaron a la delincuencia, pero también hay mucha gente trabajadora y honesta en el barrio, y no se puede andar mirando pequeñeces. Porque somos un barrio de gente humilde, pero no gente mala.

¿Cuál es entonces una de las causas que consideras que son justas para la sociedad?
Una de las causas por las cuales considero que hay que luchar porque es de estricta justicia social, es el proyecto para lograr una jubilación para las amas de casa. Porque considero que son mujeres luchadoras que son el puntal de un hogar y en ese caso, merecen una recompensa por tanto trabajo dedicado a sacar adelante una familia, y para que las mismas brinden un aporte a la sociedad.

¿Dijiste que encontraste tu vocación por la docencia, eso fue cuando estuviste dictando clases por el Plan Ibirapitá en los cursos de alfabetización digital del Ministerio de Educación y Cultura?
-Sí allí hubo bastante de esto, los cursos son del MEC, impartidos por la coordinación local de la que el referente es Marcelo Rodríguez de Ávila y la idea es formar a los adultos mayores que accedieron a su tablet a través del Plan Ibirapitá. Los cursos se dictaron en forma gratuita y allí se les enseña lo básico, como para introducirse en el tema y en ese plan tuvieron cinco clases, cuatro de aprendizaje y una de repaso. Fue una experiencia muy linda, porque ellos entre todos se ayudaban, eran muy colaborativos y se armó un lindo grupo, incluso se hizo hasta una despedida que terminó siendo muy emotiva cuando terminaron el curso y eso que fueron solo cinco clases.

¿Allí surge la vocación por la docencia?
Sí, pero sobre todas las cosas quiero especializarme y en ese caso poder lograr cosas positivas y como todo lo que me gusta está relacionado con las ciencias sociales, estudio profesorado de sociología.

¿Crees en la educación como pilar de la sociedad para el desarrollo individual de las personas?
Sí claro, creo que es la herramienta que tiene la gente para lograr la igualdad, pero además es la oportunidad que tiene para alcanzar el crecimiento y el desarrollo personal en todos los aspectos. La educación debe ser accesible a todo el mundo, todos deben poder llegar y por causas como esas hay que luchar.

¿Cuándo consideras que llegarás a cumplir tus objetivos?
Ah, yo quiero hacer un aporte y que trascienda, quiero trascender en mi trabajo, no por vanidad ni nada por el estilo, sino para hacer algo que valga la pena el haber pasado tanto esfuerzo. No puedo quedarme en un título, tengo que apostar a seguir trabajando para darle un aporte importante a la sociedad y sobre todo a los que vengan después de mi. Quiero trabajar por mi ciudad, por su gente, por los distintos barrios, por la comunidad, quiero que las cosas sucedan y para eso hay que trabajar y aportar en serio. Y cuando sienta que lo estoy haciendo, voy a considerar que estoy logrando hacer algo por mi gente y por las causas por las que he querido luchar siempre.







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