Una magnífica “Redota” en Salto

Hombres y mujeres, carretas, animales, conforman las figuras talladas con excelente minuciosidad, a tal punto que la expresión de cada personaje llega a transmitir el estado de ánimo de la ocasión y se logra, además, un notable juego con la luz y la sombra, que genera una visión muy especial. Han explicado los autores de “La Redota”, que “los personajes están construidos con gubias y una masa de madera, dándole formas a través de dibujos estudiados con dimensiones proporcionales, para lograr una armonía entre hombre y bestia”.
Desde el mes de setiembre, en que se celebró la “Semana Artiguista” con variadas y muy importantes actividades concentradas especialmente en Teatro Larrañaga, se viene exhibiendo en el hall del Teatro la escultura en madera titulada “El Éxodo”, de los talladores salteños Walter Monzón y José Polti.
Se trata de una magnífica obra, de grandes dimensiones, construida en un tronco de la variedad pinotea, madera semidura, de 2 m de largo, 5” de espesor, 80 cm de altura y 50 cm. de plataforma, con  un peso aproximado de 50 quilos.
Cuando se habla del Éxodo del Pueblo Oriental (o incluso de otros acontecimientos históricos), más aún en fechas puntuales en que se recuerda el episodio, pueden ser frecuentes las charlas, los debates, las conferencias magistrales, las películas, pero una obra de arte con estas características es realmente una excepcionalidad que Salto debería conocer, reconocer y valorar en su justa medida.
“El Éxodo” es una valiosísima obra, cuya exactitud y calidad artística merecen una fina observación. La distancia y el espacio superpuestos y en perspectiva que cada personaje ocupa de acuerdo a la posición en que observe, son rigurosamente calculados para que en cada giro, en cada ángulo, se encuentre un nuevo detalle.
Sabido es que sus autores desean vender la obra para poder seguir dedicándose a su arte. Sería deseable que la escultura quedara en Salto, en algún lugar de referencia y de acceso a todos, para que la fuerza de lo visual recuerde siempre la importancia del evento histórico.
Profesora Ofelia Piegas:
“La historia, como el amor, entra por los ojos”
Consultada la Profesora Ofelia Piegas acerca de la importancia de la escultura de Monzón y Polti, sostiene que “es una obra hecha de forma excelente, solo alguien que sepa verdaderamente de las cosas del campo y de la época puede hacerla, basta con mirar por ejemplo la perfección de los caballos y los movimientos de las patas, la expresión de los rostros de la gente…”. Entiende que “por ser algo tan representativo de Salto es lógico que tiene que quedar en Salto. Es acá en el norte que se va a formar el concepto de nacionalidad, de orientalidad, fue aquí en Salto, en el retorno de la Redota, cuando está más madurada la idea de orientalidad,  y esta obra lo expresa. Salto tiene que por fin despertar y asumir esto. Justamente esta escultura va a ayudar a generar conciencia, porque no es una idea, una fundamentación, un pensamiento, sino una obra física, algo visual, y no hay que olvidarse que la historia, como el amor, entra por los ojos”.
Asimismo, Ofelia Piegas explica que en la escultura “se puede observar hasta la proporción de gente rica y pobre que venía en la marcha, la población mestiza, el gaucho…  Incluso por los sombreros, se ve gente rica,  paisanos, peonadas, gente que respondía a los hijos de los estancieros ricos, esta obra me hace pensar en el padrón de las familias, donde Artigas marcó la presencia de quienes participaron. Hasta se puede hacer un estudio sociológico fantástico. En fin, todos esos personajes están presentes en esta escultura, está perfectamente estructurada toda esa sociedad: el gaucho, el militar, el hombre de ciudad, la mujer de la ciudad y la mujer gaucha, el esclavo”.
Los autores
Walter Monzón: Su primer trabajo fue un tallado de semiescultura, referido a una carreta con bueyes. Otros trabajos suyos, representativos de su estilo, aluden a una pareja de bailarines de tango en un callejón empedrado (planteado en perspectiva), un gaucho interpretando guitarra frente al rancho, rosas y calas rodeadas de hojas finamente trabajadas con largos rulos de madera. Varias plaquetas con diferentes figuras se encuentran en exposición y venta en comercios del rubro. José Polti: Su primer trabajo realizado, una diligencia, fue llevada a Italia por un ingeniero de Salto Grande. Otros trabajos de su autoría se encuentran en Montevideo, Buenos Aires (obra sobre Artigas inspirada en una carbonilla de Zorrilla de San Martín), Canadá y Estados Unidos.

Hombres y mujeres, carretas, animales, conforman las figuras talladas con excelente minuciosidad, a tal punto que la expresión de cada personaje llega a transmitir el estado de ánimo de la ocasión y se logra, además, un notable juego con la luz y la sombra, que genera una visión muy especial. Han explicado los autores de “La Redota”, que “los personajes están construidos con gubias y una masa de madera, dándole formas a través de dibujos estudiados con dimensiones proporcionales, para lograr una armonía entre hombre y bestia”.

Desde el mes de setiembre, en que se celebró la “Semana Artiguista” con variadas y muy importantes actividades concentradas especialmente en Teatro Larrañaga, se viene exhibiendo en el hall del Teatro la escultura en madera titulada “El Éxodo”, de los talladores salteños Walter Monzón y José Polti.

Se trata de una magnífica obra, de grandes dimensiones, construida en un tronco de la variedad pinotea, madera semidura, de 2 m de largo, 5” de espesor, 80 cm de altura y 50 cm. de plataforma, con  un peso aproximado de 50 quilos.

Cuando se habla del Éxodo del Pueblo Oriental (o incluso de otros acontecimientos históricos), más aún en fechas puntuales en que se recuerda el episodio, pueden ser frecuentes las charlas, los debates, las conferencias magistrales, las películas, pero una obra de arte con estas características es realmente una excepcionalidad que Salto debería conocer, reconocer y valorar en su justa medida.

“El Éxodo” es una valiosísima obra, cuya exactitud y calidad artística merecen una fina observación. La distancia y el espacio superpuestos y en perspectiva que cada personaje ocupa de acuerdo a la posición en que observe, son rigurosamente calculados para que en cada giro, en cada ángulo, se encuentre un nuevo detalle.

Sabido es que sus autores desean vender la obra para poder seguir dedicándose a su arte. Sería deseable que la escultura quedara en Salto, en algún lugar de referencia y de acceso a todos, para que la fuerza de lo visual recuerde siempre la importancia del evento histórico.

Profesora Ofelia Piegas:

“La historia, como el amor, entra por los ojos”

Consultada la Profesora Ofelia Piegas acerca de la importancia de la escultura de Monzón y Polti, sostiene que “es una obra hecha de forma excelente, solo alguien que sepa verdaderamente de las cosas del campo y de la época puede hacerla, basta con mirar por ejemplo la perfección de los caballos y los movimientos de las patas, la expresión de los rostros de la gente…”. Entiende que “por ser algo tan representativo de Salto es lógico que tiene que quedar en Salto. Es acá en el norte que se va a formar el concepto de nacionalidad, de orientalidad, fue aquí en Salto, en el retorno de la Redota, cuando está más madurada la idea de orientalidad,  y esta obra lo expresa. Salto tiene que por fin despertar y asumir esto. Justamente esta escultura va a ayudar a generar conciencia, porque no es una idea, una fundamentación, un pensamiento, sino una obra física, algo visual, y no hay que olvidarse que la historia, como el amor, entra por los ojos”.

Asimismo, Ofelia Piegas explica que en la escultura “se puede observar hasta la proporción de gente rica y pobre que venía en la marcha, la población mestiza, el gaucho…  Incluso por los sombreros, se ve gente rica,  paisanos, peonadas, gente que respondía a los hijos de los estancieros ricos, esta obra me hace pensar en el padrón de las familias, donde Artigas marcó la presencia de quienes participaron. Hasta se puede hacer un estudio sociológico fantástico. En fin, todos esos personajes están presentes en esta escultura, está perfectamente estructurada toda esa sociedad: el gaucho, el militar, el hombre de ciudad, la mujer de la ciudad y la mujer gaucha, el esclavo”.

Los autores

Walter Monzón: Su primer trabajo fue un tallado de semiescultura, referido a una carreta con bueyes. Otros trabajos suyos, representativos de su estilo, aluden a una pareja de bailarines de tango en un callejón empedrado (planteado en perspectiva), un gaucho interpretando guitarra frente al rancho, rosas y calas rodeadas de hojas finamente trabajadas con largos rulos de madera. Varias plaquetas con diferentes figuras se encuentran en exposición y venta en comercios del rubro. José Polti: Su primer trabajo realizado, una diligencia, fue llevada a Italia por un ingeniero de Salto Grande. Otros trabajos de su autoría se encuentran en Montevideo, Buenos Aires (obra sobre Artigas inspirada en una carbonilla de Zorrilla de San Martín), Canadá y Estados Unidos.