Una muestra de libertad

Las elecciones en Argentina fueron ayer un mensaje alentador para la región. Vivimos en una zona que políticamente viene siendo muy convulsionada por lo que pasa en países como Venezuela, Ecuador y Bolivia, donde las democracias pecan por momentos de autocracias, porque si bien sus gobiernos han sido elegidos democráticamente, luego las prácticas que se desarrollan en el curso de los mandatos dejan mucho que desear. elecciones
Tal es el caso de Venezuela, donde el presidente de ese país, Nicolás Maduro, ejerce una presión indebida y un control fuera de lugar sobre los demás poderes del Estado, tomando decisiones abruptas y descabelladas para un régimen democrático, militarizando por demás a su sociedad y anunciando públicamente y desde ya, que pase lo que pase con las elecciones en ese país, que para presidente serán recién en el 2019, él “no va a entregar los logros de Chávez”.
Tales anuncios solamente muestran la hilacha de un sujeto que está fuera de control y que no debería ocupar el cargo que ostenta, porque si de algo estoy seguro es que si un tipo como éste fuera presidente de Uruguay, la sociedad lo habría linchado hace rato por más tanques y paramilitares que saque a la calle. Porque si a Tabaré Vázquez por decretar la esencialidad en la educación, le han salido a ocupar los edificios públicos y a tildarlo de traidor y autoritario, estoy seguro y a la vez agradezco que así sea, que un hombre como Maduro, no sería presidente nunca en nuestro país.
Por esto y mucho más, el hecho de que el vecino país haya celebrado elecciones libres y transparentes, es una muy buena señal para consolidar y afianzar la democracia en nuestra región. Más allá de que los resultados favorezcan a unos u otros, lo más importante es que el acto en sí, se desarrolló con la naturalidad a la que tenemos que estar acostumbrados los pueblos que creemos en la libertad y la independencia como valores sagrados que se expresan en instancias como éstas. Donde la gente concurre tranquila a elegir al ciudadano que cree más capacitado para gestionar los temas de su país, tanto los problemas que siempre son demasiados al punto que no pueden resolverse ni por asomo en un mandato o en dos, pero sobre todo, lo importante es que el próximo administrador y representante que es lo que hace el presidente de un país, sepa gestionar políticas públicas que contribuyan a la felicidad humana, al bienestar y al desarrollo integral de los pueblos que deben gobernar.
Esa debe ser la misión que tiene que tener todo gobernante y no dejarse caer por los problemas que le endilguen, por las acusaciones que reciba de parte de un sector de la población o de los cuestionamientos que reciba de una parte de la sociedad, que lamentablemente por menos deseable que sea siempre existe y es la que propone ensuciar la cancha para poder favorecerse, tratando de presionar a cambio de dejar de hacerlo, por el dinero que perdió que era el que recibía de quienes antes los favorecían.
Así ha pasado en nuestro medio con personas que durante años recibieron dinero a cambio de difundir una visión parcial de las cosas, pero cuando las situaciones cambian y esto se corta, empiezan a generar una campaña de descrédito, arremetiendo contra políticos, periodistas, abogados, jueces, funcionarios públicos y contra viento y marea para presionar y no perder ese “subsidio”.
Claro, muchas veces, esas campañas de descrédito contra quienes les ponen en su lugar con su acción o indiferencia, se hacen en forma anónima por la cobardía que en realidad tienen quienes las impulsan y se puede llegar a ser objeto de patrañas y mentiras de parte de cobardes que sirviéndose de quienes han sido los voceros de la mentira, intentan ensuciar la imagen de las personas consiguiendo aliados que padecen el haber sido devueltos al lugar que pertenecían.
Y lamentablemente existe una serie de voceros que lejos de ganar credibilidad con el público solamente están generando confusión, desinformación, divisionismo, pobreza intelectual, cometiendo injurias, que en nada ayudan a mejorar a la sociedad en la que vivimos, la cual está bastante dañada por culpa de políticos que habiendo sido elegidos señores feudales se creyeron reyes y no pudieron lidiar con la responsabilidad de lo que implica una monarquía, generando con sus actitudes determinaciones autocráticas.
Esto es lo que no le hace bien a nadie. Por eso, espero que lo de las elecciones argentinas de ayer sean un ejemplo que cunda en todo el sistema político uruguayo, que hasta ahora viene dando sobradas muestra de transparencia y que es una de las referencias de la región. Pero luego que pasan las elecciones comienzan a jugar elementos extraños que solamente empañan la convivencia pacífica, la tolerancia y el respeto y eso no está bien, porque esa democracia se debilita, ya que la misma no es ni puede ser solamente votar cada 5 años.
Cuando días pasados se llevó a cabo la celebración del Día del Periodista, todos se congratulaban saludándose entre sí y ahí quedaba la cosa. Pero por el contrario, el periodismo es señal de buena o mala democracia. Si hay libertad de prensa y los medios de comunicación pueden expresarse libremente, informando todas las campanas de las que ocurren, la democracia es fuerte. Por el contrario, si los medios dependen de que el administrador de turno baje o suba el pulgar de la noticia a difundir, la democracia es un chiste, no existe y pone en riesgo algo tan básico y elemental para la convivencia pacífica y próspera de las personas, como lo es la libertad. Ese análisis faltó a la cita y es muy necesario que se realice sobre todo en nuestro medio.
Otro de los aspectos que faltó a la cita el Día del Periodista, es también el análisis de la responsabilidad de todos y cada uno de los reporteros. Es bueno denunciar hechos, pero hacerlos sin pruebas ni fundamentos, es algo que compromete la credibilidad de quien lo dice y mucho más si esas denuncias se hacen a través de un medio en forma anónima, porque terminan convirtiéndose en meras injurias, proferidas contra alguien y en nombre del propio medio, sin que quien los lanza se haga cargo de lo que dice para medir su responsabilidad por lo que dice y por cómo ejerció el trabajo para nutrirse de la noticia.
Este tipo de cosas no afecta la libertad en sí misma, sino que empaña las formas de practicar la libertad que tenemos, la cual siempre digo que es una responsabilidad que debemos saber administrar para no perderla.
Por todo lo dicho hasta ahora, expreso mi alegría porque vivamos en paz en toda la región y que podamos ejercer derechos sin restricciones. Pero brego porque esa paz, que viene de la mano con el concepto de libertad antes dicho y a su vez con la ponderación del sistema democrático, conlleva a que hagamos un acto de constricción con nosotros mismos y que antes de lanzar piedras que pueden herir más que a las personas, a las instituciones, y más que a algunos periodistas, pueden volverse un boomerang contra el medio que las lanza, reflexionemos si estamos haciendo bien las cosas y si por el contrario, en vez de tomar como ejemplo las prácticas que vivimos ayer por televisión para sentirnos contentos de que en líneas generales vamos bien, si seguimos tirando piedras solamente, haremos daño a esa libertad que en un momento conquistamos pero que con nuestra irresponsabilidad la podemos perder fácilmente.

Hugo Lemos