¿Una sana costumbre?

¿Una sana costumbre?

“Somos lo que comemos” y ¿qué comemos los salteños? 
Comprar alimentos y golosinas en la vía pública…

Muchas de las enfermedades que aparecen con frecuencia en la población tienen origen en la manipulación de los alimentos en condiciones que no son correctas, pero también tienen incidencia en este sentido la elaboración de la materia prima que usan con frecuencia quienes comercializan estos productos en la vía pública.
Las archiconocidas garrapiñadas, tortas fritas, pasteles, frankfurters y demás son sólo algunos de los alimentos que se compran en la vía pública.
La Intendencia a través de su sector de salud y salubridad son los primeros responsables de controlar y vigilar el cumplimiento de las normas higiénicas y otros requisitos que teóricamente deben cumplir estos comerciantes de la vía pública. Situación que se ve agravada por la aparición casi permanente de nuevas y graves enfermedades vinculadas a los alimentos.
En los últimos días se planteó una discusion cuando precisamente la Intendencia salió a cumplir con mayor rigurosidad estos aspectos y los comerciantes que se agruparon entendieron que se pretendía cobrarles un impuesto por su actividad.
Finalmente las aguas parecen haber vuelto a su cauce y ha quedado demostrado que lo que interesa a la Intendencia no es recaudar, sino defender la salud de la población, ante la aparición de cada vez mayor número de amenazas en materia de sanidad.
Pero la propia población ¿cuida estos detalles? ¿Se interesa en saber qué está consumiendo y cómo están elaborados estos alimentos?
Lo que sigue es un informe que abarca varios de estos aspectos en la opinión de algunos de los involucrados en el tema.

Director de higiene Dr. Juan Pablo Cesio:
«Lo más importante es capacitar a quienes manipulan los alimentos»

El Director área Salud de la Intendencia, Dr. Juan Pablo Cesio explica cómo se opera desde el Departamento de Higiene para el control de los puestos de venta de alimentos y las normas vigentes que deben ser cumplidas a fin de evitar cualquier imprevistos. El jerarca indicó que esta labor debe ser abordada por un equipo multidisciplinario y que es necesario enfatizar en la capacitación de las personas que manipulan los alimentos para evitar riesgos de contaminación.

¿Qué se está exigiendo. ¿Es rutina o por alguna circunstancia especial?
-“En principio el control que se hace de la venta callejera de alimentos está reglamentado por diferentes normas, tanto nacionales como municipales. En base a ello los inspectores de higiene llevan adelante los controles adecuados. Por una parte está el control por parte de los inspectores de higiene – que tiene que ver con la elaboración de los productos que se venden y la otra es una inspección por parte de la Unidad de Control y Vigilancia de la Intendencia, dado que los vendedores callejeros de alguna manera están ocupando un espacio público. Para ocupar estos espacios es necesario formular una solicitud ante la intendencia que son habilitados por distintos departamentos.
Por ejemplo, los carritos mini grill tienen una reglamentación específica en donde entre otros primero opina el Departamento de Tránsito para ver si la ubicación de ese carrito no está obstaculizando el tránsito y si se constituye en un riesgo para el despliegue vehicular. En el caso de los deck también tránsito tiene que opinar y la parte de obras hace un juicio de valor de acuerdo a la estructura que debe estar en consonancia con la reglamentación”.
¿Cómo se controla, que funcionarios están a cargo de la tarea y en caso de infracciones que se hace?
-“Existe una planificación interna del departamento de donde salen los inspectores a realizar los controles, obviamente dichos controles no son publicados con anterioridad pero sí en la organización de dicha área existe un cronograma.
En el caso de que se constatan infracciones se ponen en juego las sanciones que están vigentes que van desde las observaciones, multas y hasta la clausura del negocio. En cuanto a los carritos mini grill se está trabajando en una reglamentación, también para los vendedores de panchos, tortas fritas y garrapiñeros, quienes venden alimentos en la vía pública. Se busca una reglamentación que sea aplicable. Allí se debe abordar desde la ley de ordenamiento territorial, desde tránsito y desde la higiene. Se están haciendo consultas con los interesados para que haya orden en la ciudad en la venta de alimentos callejeros y que éstos reúnan las condiciones para no transmitir enfermedades a través de los alimentos».

¿Qué se arriesga desde el punto de vista de la salud?
-“Los riesgos que se corren son muchos en la mala elaboración de los productos. Ello no solamente abarca el vendedor callejero sino también el que elabora los alimentos en un comercio. El primer objetivo es educar. ¿Y cómo educamos? Primero que nada a quienes elaboran y producen los alimentos. Por ello el Departamento de Higiene viene realizando los cursos de manipuladores de alimentos. Esta semana hubo una renovación del curso que ya se había dictado al cual asistieron 98 personas.
A su vez también es objetivo del departamento comenzar a educar a los vendedores callejeros para que lleven a cabo el correcto manejo de los productos a fin de evitar las posibles enfermedades que se transmiten por los alimentos. A fines de este mes se comenzarán a dictar los cursos en forma gratuita a todos los vendedores que se encuentran en la calle. Seguramente los talleres tendrán varios módulos. Se van a pedir los requisitos básicos que son: tener el carnet de salud vigente, el curso realizado y la vestimenta acorde.

¿Existen controles en el área turística? ¿Se puede elaborar donde no existe agua potable?
«Los carros que se trasladan deben contar con bidones con agua potable para la higiene. También existe la posibilidad del alcohol en gel, otro elemento que puede ser utilizado para la higiene de las manos.

MANIPULACIÓN DE
ALIMENTOS
Las enfermedades transmitidas por los alimentos son uno de los problemas de salud pública que se presentan con más frecuencia en la vida cotidiana de la población. Muchas de las enfermedades, tienen su origen en el acto mismo de manipular los alimentos en cualquiera de las etapas de la cadena alimentaria, desde la producción primaria hasta el consumidor.
Además del impacto en la salud pública, la contaminación de los alimentos tiene efectos económicos sobre los establecimientos dedicados a su preparación y venta, en tanto y en cuanto que si se presenta un brote de enfermedad en la población, estos establecimientos pierden confiabilidad que los puede llevar incluso al cierre.
Por fortuna, las medidas para evitar la contaminación de los alimentos son muy sencillas y pueden ser aplicadas por quien quiera que los manipule, aprendiendo simples reglas para su manejo higiénico.Manipular alimentos es un acto que sin importar nuestro oficio, todos realizamos a diario. Bien sea como profesionales de la gastronomía, como amas de casa o como expendedores. Muchas veces se cree que quienes preparan los alimentos son únicamente los operarios y supervisores de plantas, los cheffs y cocineros en hoteles, confiterías o restaurantes, pero la verdad es que hay muchas otras personas que con su esfuerzo y trabajo pueden contribuir diariamente a que los alimentos que consumimos tengan una calidad higiénica que nos evite a todos el peligro de enfermedades.
Todos hemos escuchado hablar de enfermedades como la diarrea y otras de tipo gastrointestinal, las cuales se presentan no por buena o mala suerte, sino por cuestiones de falta de higiene al preparar los alimentos. Las manos y uñas esconden gérmenes que se multiplican los alimentos y son los que nos pueden causar las enfermedades.
Las enfermedades transmitidas por alimentos afectan a la población más susceptibles como son niños, ancianos, mujeres embarazadas y personas enfermas y se sabe que cerca de dos terceras partes de las epidemias por esta causa, ocurren por consumo de alimentos en restaurantes, cafeterías, comedores escolares y en las mismas viviendas.
Si manipulamos los alimentos siempre con las manos limpias y practicamos las normas higiénicas adecuadas evitaremos que nuestras familias, o nuestros clientes se puedan enfermar por consumir un alimento contaminado.
Las enfermedades transmitidas por los alimentos, además de causar malestar a quienes las padecen, pueden también tener consecuencias más graves a corto o largo plazo. Además de los males que causan a la salud de las personas, también desprestigian a los negocios de comida y a quienes trabajan en su manipulación, lo cual significa una pérdida de confianza de la gente y un perjuicio para todos y por qué no, también puede significar la pérdida del trabajo.

Mario Almeida, vocero de los vendedores callejeros, aspira a formar un gremio
“No me parece mal que quieran reglamentar, pero que nos ayuden y nos traten con respeto”

Mario Almeida representante de los vendedores callejeros conformará un gremio para defender sus intereses
“No me parece mal que quieran reglamentar, pero que nos ayuden y nos traten con respeto”, dijo.
Mario Almeida es vendedor de maní hace más de 20 años, tiene 43 años de edad y una hija de 14 a la que mantiene con su trabajo y con todas las dificultades que ello implica. en los últimos tiempos apostó su carrito de venta en la esquina de Artigas y Larrañaga, ya que su hija iba a la escuela del lugar y le quedaba más cerca llevarla y esperarla a la salida.
Almeida fue uno de los primeros intimados por la Intendencia de Salto, para inscribirse en el registro que pretende llevar adelante la comuna y proponerle determinadas exigencias a cambio del permiso para ser vendedor callejero de alimentos.
Tras esto, fue uno de los primeros en agrupar al resto de los vendedores y pedirles que se unan con la finalidad de conformar un gremio para luchar por sus intereses todos juntos y organizados.
Fue así que están en trámite de conformar una nueva asociación que pronto verá luz su nombre en el registro del Ministerio de Trabajo.
Al ser consultado por EL PUEBLO para el presente informe, el vendedor dijo que “la mayor dificultad que encontramos para cumplir con las exigencias que nos plantea el intendente, son los costos, tenemos costos muy altos para nosotros, por ejemplo el carné de salud para trabajar cuesta como 600 pesos y yo no tengo”.

DE ACUERDO
Sostuvo que en ese sentido, hablarán con el intendente Andrés Lima para pedirle la gratuidad del carné de salud para los vendedores ambulantes con el fin de poder acceder al mismo.
Pero también aduce estar “de acuerdo” con las medidas que plantea el intendente en cuanto a que “hay gente que amontona cinco puestos y los deja fijos hasta el día siguiente, hay cosas que deben tener prolijidad, yo siempre ando con mi carro a cuestas, lo llevo conmigo a todos lados, no tengo problema y tenemos que fijar pautas para todos”.
Almeida dijo que lo que quiere es que lo traten con respeto. “Porque nos vinieron a hablar muy mal y así no se hacen las cosas. Nosotros tenemos nuestros puestos estables los fines de semana en el Parque Harriague y vivimos gracias a que la gente nos comrpra la mercadería y que nos exijan cosas que no podemos pagar no está bien porque no nos dejaría trabajar. Pero que quieran reglamentar no me parece mal”, dijo.

Conocido como El Gaita, sostuvo: “Está perfecto … ¡vendemos comida en la calle!”

“Está perfecto, tenés que estar en regla, si no no podés trabajar ¡vendemos comida en la calle!”, comenzó diciendo “El Gaita”, ante la consulta de EL PUEBLO sobre las nuevas exigencias que la Intendencia de Salto viene realizando a los vendedores ambulantes que manipulan alimentos en la vía pública.
“El Gaita” es un conocido vendedor de panchos que desde hace 10 años se los puede encontrar casi todos los días en la esquina de Uruguay y Asencio. Con la amabilidad y simpatía que lo caracteriza comentó a EL PUEBLO su parecer sobre las nuevas exigencias que desde salud e higiene se comenzarán a controlar en los vendedores ambulantes.
Si bien aún no lo visitaron funcionarios de la Intendencia para informarle de las nuevas exigencias comentó que se enteró a través de la radio. En ese sentido dijo: “hay un curso que van a hacer en la Intendencia y es gratis así que voy a ir. Yo me informé porque escucho mucho la radio. No se cuándo van a dar el curso ese, pero lo voy a hacer porque me lo van a pedir”, aseguró.
En cuanto a las exigencias actuales, dijo que él tiene “permiso de la Intendencia, carnet de salud, permiso del comercio acá donde yo estoy siempre, me falta ese curso nomás. Hace un tiempo vinieron los de la Intendencia y controlaron todo, carnet de salud y de vacunas y te controlan la limpieza y todo”, agregó.
Sobre las nuevas exigencias remarcó “por un lado está bien, hay que organizarse, la gente se enoja por eso, pero no tenés que enojarte, si la gente está en regla no tenás porqué enojarte”.
Asimismo, en lo que tiene que ver a la comisión que se está conformando integrada por vendedores de comida en la vía pública “el Gaita” aseguró saber que “sé que se está armando un sindicato” y le parece bien “porque es un respaldo, sino no podés dialogar con las autoridades, tenés que tener un respaldo por si ellos quieren presentar un proyecto o algo”, concluyó.

Están de acuerdo con los controles
Mini grill “El Águila” pide un sticker para quienes hagan el curso

María Eugenia, desde hace un año y 4 meses es la chivitera del mini grill “El Águila”, elaborando una gran variedad de alimentos desde el clásico chivito, fritas, planchas, panchos, baurú, entre otras.
Se lo encuentra abierto todos los días de 19:30 a 1:30 de la madrugada en calle Asencio entre Agraciada y 19 de Abril, sin embargo el mayor movimiento lo viven los fines de semana con un gran número de ventas y repartos.
Eugenia dijo estar al tanto de que la Intendencia comenzará a fiscalizar el expendio de comida en la vía pública y que dictará un curso sobre manipulación de alimentos, ya que su patrón le comentó que iban a tener que hacerlo.
“Me dijo que van a dar el curso en la Intendencia y en la Inspección de escuelas y que los dos tenemos que ir, él y yo porque somos los dos que estamos acá en el carro y el repartidor creo que también porque él lleva la comida”, comentó Eugenia. “Al que no lo cumpla le van a poner una multa y le pueden hacer cerrar el carro, eso es lo que yo sé”, agregó.
Sobre estas exigencias dijo que “está bien, porque hay muchos carros que no tienen en cuenta nada sobre la higiene y la limpieza, no tienen ni siquiera los permisos. Para nosotros que pagamos los impuestos y tenemos todo en regla es bueno que exijan porque así todos estamos en lo mismo con los mismos derechos y las mismas obligaciones”, comentó.
“Estaría bueno que a los que hacemos ese curso nos den algún sticker para pegar en el carro o algo así para que el cliente sepa qué está consumiendo en un lugar que está habilitado y que el carrito tiene todas las garantías. Si no podrían hacer alguna propaganda donde digan qué carros están en regla, porque sino no es justo”, agregó.

Para el edil Alberto Villas Boas (Partido Colorado)
Tiene que alcanzarse una solución donde prime la sensibilidad social

EL PUEBLO consultó al edil del Partido Colorado, y presidente de la Junta Departamental de Salto, Alberto Villas Boas, respecto del informe sobre la venta callejera de alimentos.
“Esto surgió –comenzó diciendo Villas Boas- a raíz de un vendedor, que tiene un puesto en la zona del Parque Harriague, en el Zoológico, el señor Almeida, que tuve la oportunidad de conversar con él y que me contó sobre este tema. Es importante tener en cuenta que es una persona que hacía mucho tiempo que estaba trabajando allí y ahora la parte de Contralor de la Intendencia le exige una cantidad de papeles, que tendrían que estar afiliados a BPS, y entiendo que eso es bastante difícil para toda esa gente”.
“Es un tema bastante delicado, con bastantes aristas. La parte bromatológica es muy importante en la medida que de repente hay puestos que tal vez no cumplen en un mínimo con los controles bromatológicos, y sobre eso sale la Intendencia un poco a controlar. Pero acá no solamente se habla de la parte de bromatología sino también de la parte de esos puestos que quieren que tengan un permiso municipal, con un carné de salud, y una serie de requisitos más que no dejamos de reconocer que son necesarios pero que también tienen un costo y la situación es que muchas veces esa gente no se puede hacer cargo de ese costo que están exigiendo”.
“Nosotros –agregó- entendemos que en la medida que encontramos un Salto con dificultades de trabajo, con una desocupación que llega a un porcentaje muy alto para el departamento, mucha gente busca tratar de salir por la vía de algún puesto callejero, o en la costanera o en donde sea para vender algún producto, como son tortas fritas, pasteles, maní y todo lo demás, que si bien habría que tratar de ver una posibilidad, pero ser sensibles a la situación debido a que nos encontramos frente a una situación muy preocupante, aunque no se debe descuidar determinados controles bromatológicos”.
EL PUEBLO consultó además al edil Villas Boas sobre si su partido está de acuerdo con las políticas bromatológicas que se vienen aplicando en el departamento o debería profundizarse algún aspecto en esa área que aún no se haya hecho. “Nosotros como Partido Colorado queremos ver a qué resultado lleva esta situación. Reitero, como Partido Colorado entendemos que la parte bromatológica no se debe descuidar, pero resulta que acá se pone énfasis principalmente en la parte de los negocios callejeros cuando seguimos teniendo basura en varios lugares del departamento. Ahora viene el verano y hay que tener eso en cuenta, que además de Leishmaniasis también tenemos el Dengue, y todo eso se va juntando”.
“Debemos enfocar muchas cosas, y respecto a bromatología, los inspectores deben salir a controlar, sobre todo de qué forman se están realizando los productos, la higiene, el aseo, entendemos que es muy importante. Pero tampoco se puede andar diciendo que si no cumplen con los requisitos le van a sacar todo. Se tiene que alcanzar una solución donde al menos prime la sensibilidad social del gobernante, que hasta el momento no se ha visto, debe encontrar una solución y no ser parte del problema”, concluyó.

El carrito de Sandra vende más los días de pago, después “da para ir llevándola nomás”

Desde hace 30 años Sandra vende panchos en la esquina de Uruguay y Larrañaga, cuenta con todos los permisos y habilitaciones correspondientes y está conforme con el control en la salud e higiene en quienes trabajan manipulando alimentos en la vía pública.
“Yo tengo carnet de salud y permiso para estar en esta esquina, me lo dio la Intendencia, la verdad no es nada difícil conseguir esos permisos porque yo tengo todo en regla y no tuve problema ninguno con eso”, comenzó diciendo.
Sobre el curso que se realizará en la Intendencia para quienes trabajen en la manipulación de alimentos, dijo que se enteró por la radio porque ningún funcionario de la comuna le fue a comunicar sobre esa nueva exigencia, pero “si sale” participará de él.
El carrito de Sandra está abierto de lunes a viernes de 8 de la mañana hasta las 5 de la tarde y los sábados hasta el mediodía. Aseguró que los días en que más vende “son los días de pago, de jubilaciones y del BPS, después da para ir llevándola nomás”.

Para Carlos Albisu, presidente del Partido Nacional
Creemos en el control y en la formación, sin perder de vista la necesidad de trabajo de la gente

EL PUEBLO también consultó al presidente de la Comisión Departamental del Partido Nacional, Dr. Carlos Albisu, en base a la experiencia que obtuvo en el período que estuvo al frente de la Dirección de Salud de la comuna salteña hasta el año 2013.
- ¿Conoce el tema? ¿Qué opinión le merece?
– Sí conocemos el tema. Creemos que debe haber un control de cualquier tipo de venta de alimentos, ya sea callejero o un comercio instalado, porque de esto depende la buena salud del consumidor. Así se hizo en el período que nos tocó estar al frente de la Dirección de Salud e Higiene hasta el año 2013. Con controles permanentes, desde las grandes superficies hasta los vendedores ambulantes, con el objetivo de cuidar la salud de todos los salteños. Nos pusimos como objetivo siempre el control y la formación permanente en este tema. Entre otras cosas se creó el precedente de que en el año 2013 se hizo un curso de manipulación de alimentos en forma gratuita para todos aquellos que tenían puestos en la vía pública (frankfurters, tortas fritas, garrapiñadas etc.).
Desconocemos si esto se continuó, y creemos que es necesario. Incluso siendo gratuito teniendo en cuenta que la mayor parte de estos comerciantes son de bajos recursos. Por eso creemos en el control, en la formación, pero sin perder de vista la necesidad del trabajo que tienen estas personas. Controlar pero facilitar, fiscalizar pero dejar trabajar.
- ¿En el Partido Nacional se ha hablado este tema? ¿Tienen posición al respecto?
– La opinión de la bancada de Ediles de nuestro partido va en la misma sintonía, apostando al control, a la formación y las facilidades de ambas cosas para lograr el objetivo final, que los productos sean bien manipulados, con los métodos y formas correctas para que el consumidor pueda hacerlo con tranquilidad, y sin tener que poner en riesgo su salud. Dispuestos a encontrar soluciones que abran puertas y no trancar oportunidades de trabajo.
- ¿Satisface la política bromatológica que se viene aplicando? ¿Qué profundizaría?
– No tenemos una opinión formada sobre la actuación actual ya que oficialmente no hemos recibido información sobre las políticas que se adoptan en este tema. Pero si decimos que siempre hay para profundizar en lo que se venía haciendo. Nosotros continuaríamos con lo que hicimos hasta el 2013, con el objetivo de preservar la buena salud de los salteños. El cual nos parece el objetivo primordial de este trabajo.

Mirtha hace la diaria con su puesto de venta de garrapiñadas

“Yo hace 3 años más o menos que vendo garrapiñadas, a veces estoy en una esquina y otras veces en otra, pero ahora las muchachas de acá del comercio que son amorosas, me hicieron el papel con el permiso. Comprás un timbre de 200 pesos y te dan el permiso en la Intendencia, si el comerciante te autoriza, ahí tenés el papel para vender acá”, comentó Mirtha (65 años) que vende garrapiñadas en la intersección de las calles Asencio y Uruguay.
Sobre los controles que desde el área de Salud e Higiene de la Intendencia de Salto comenzarán a realizarse señaló: “yo no sé nada de eso de que van a exigir algo más, a veces me dicen que van a sacar a todos de acá, pero hasta ahora sigo”, comentó.
“Ahora cuando venga el verano ya no se vende tanto garrapiñadas y me pongo a vender cuadritos y cosas así en la mesita. Hoy por ejemplo no vendí nada, pero cuando está fresquito es una ganancia linda la venta de garrapiñadas. Yo nunca controlé cuánto gano. A veces la gente te dice -¡Ah, no tenés más de 10 pesos!- pero lo que pasa es que te ponés a sumar todos los gastos y no podés, porque el maní sube, tenés que comprar las bolsitas, el gas y todo suma. A veces si te pide alguna criatura le armo una de 10 pesos”, comentó sobre su venta diaria. “Lo poco que saco me da para el día, porque no tengo jubilación ni pensión, a veces agarro alguna cosecha de arándanos y hago otros pesos, sino estoy acá siempre”, agregó.

 







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