Uno por uno los 22. El juicio final

CARLOS EDUARDO REGUEIRA- Respuesta desde la clase que no le faltó, más allá del grueso error en el segundo gol de Fray Bentos en el Liebig’s con Salto resignando orden.
JOHN BURGARDT- No jugó un solo minuto. Por lo tanto, sin juicio posible.
RAFAEL CEREIJO- La lesión le quitó protagonismo. Por eso, aporte limitado.
FRANCO EMANUEL DA SILVA- Con desniveles notorios de producción. Pero además, la lesión que también implicó merma de calidad cuando le tocó volver.
JORGE EDUARDO DALMAO- Solo algunos minutos de participación. ¿Debió ser titular en el último partido? ¿Un partido a la medida de él? Quedó esa duda.
RAMÓN DE MORA- Jugó un correcto partido en Paysandú, haciendo lo que sabe: marcar. Quedó esa imagen en el “Lolo” de Gladiador.
GEORGE DOS SANTOS- La primera lesión en la noche de estreno. Las ausencias posteriores. Sumó cuando volvió, pero sin alcanzar la dimensión posible.
VALENTÍN FORNAROLI- Clave en el juego ante Paysandú de visitante, aunque malogró dos goles. Llegó tarde al proceso de adecuación y además la dolencia física. Todo cuesta arriba.
RICARDO JAVIER GÓMEZ- Por debajo de la aptitud casi natural en su fútbol. Tibieza de marca y sin proyección de ataque, salvo alguna situación puntual.
RICARDO GABRIEL LAFORCADA- Un gol a Dolores en el Dickinson. Cuando fue titular potenció a Salto, hasta la fractura que padeció. Dejó en claro, la influencia de la que es capaz.
LUIS ALFREDO LEGUÍSAMO- Nada que cuestionarle al “Tití”. Los cinco goles anotados. La amenaza permanente. Es cierto que malogró situaciones netas, pero rescatemos es lotería ante las piolas rivales.
MATÍAS LEGUÍSAMO- Arrancó como titular. Fue disminuyendo gravitación, persistiendo con un individualismo que le restó chance. Expulsado y tres partidos de pena.
MARCELO MENONI- Ninguna relación con la versión original del “Cunfi”. Pases a destiempo, mal concebidos. Errores técnicos y conceptuales impropios de él, más una extenuación física que no dejó de aparecer en cada partido.
AGUSTÍN PINTOS- Un golazo del “Meco” a Dolores, el aporte para las retinas. En lo inmediato un gol malogrado. Más que bien cuando ingresó en el segundo tiempo del partido jugado ante Paysandú. Aceptable en términos generales.
OCTAVIO PINTOS- La selección tiene zaguero asegurado por varios años. No le pesó el estreno. Aciertos permanentes en marca individual o fútbol aéreo. Reconfortante.
ALEXANDER PÍRIZ- Desde el técnico, la titularidad que le concedió. Creyó en él. Un “Ale” dudando a la hora de resolver. ¿Crisis de confianza? La deuda quedó pendiente.
FRANCO RIVERO- Del arranque como titular, a la pérdida de esa condición. Tiene 20 años, la evolución sigue siendo posible.
JUNIOR RODRÍGUEZ- Un caso similar al de Octavio Pintos. Pero en este caso con una diferencia. En el 2018 fue su primer año en la primera de Ferro, llegó al combinado y salvó los exámenes. Apto, corajudo, táctico también.
FABIO RONDÁN- Menos de lo que es. Fue menos de lo que sabe. Al igual que Marcelo Menoni, imperfecto con la pelota. Respuesta: más no, que sí.
JUAN DARÍO RONDÁN- Acaso, el volante de mayor regularidad. Sin desentonar. Con potencia anímica, entrega incondicional y solidario-raspador siempre.
GONZALO MARTÍN SILVA- Cuando jugó, generó aspectos a favor. Aunque no le faltaron descontroles casi naturales. Tiene 17 años.
DIEGO SUÁREZ- Pocos minutos de acción. Le costó adaptarse a la mecánica, sin hacer influir la técnica disponible para manejarse en espacios reducidos. Es jugador de futuro.