Urgente: Salto debe recuperar la memoria

Hay que suponer que el sistema nervioso se alteró. Que la estabilidad emocional igualmente se expuso a variables y que todo en definitiva condujo al Salto de mayores, a transformarse en un equipo sin orden, normalmente repetido y sobre todo en ese segundo tiempo, de los males prolongados. A excepción hecha de un notable gesto técnico en el área de Alexander Píriz para fabricar “la media tijera” y desviar la pelota por sobre el larguero, Salto fue impotente para crear y sin resolución en los metros finales. Porque además: NO CREÓ.
Y en la misma medida que Cerro Laro manejó con mayor criterio la pelota, localizó un superior listado en materia ofensiva, a tal punto que PUDO GANAR Y NO HUBIESE SORPRENDIDO.
Porque tampoco las variantes ensayadas, dotaron al equipo “naranjero” de un sentido asociado superior. Se profundizaron las dudas.  El Salto del segundo tiempo, fue menos que el Salto del primero, aunque en esos 45′ iniciales las repeticiones de fórmulas se transformaron en cosa concreta y sobre todo, el apelar a la franja derecha una y otra vez. Aunque Domingo Ramírez alcanzó un par de veces el fondo, la bomba aérea, fue parte misma de un método que le simplificó todo a un rival consistente.
Cerro Largo no fue “una aguja en el pajar”. Fue fácil admitir el valor de un funcionamiento por momentos bien elaborado y mejor ejecutado. A ese Cerro Largo, Salto no le pudo ganar en ninguno de los dos partidos.
¿Alguna conclusión más poderosa que esa?
ESE DOS SANTOS
QUE NO ESTÁ
En ninguno de los dos juegos ante los arachanes, la asistencia de Jonathan dos Santos. El desgarro del cañonero, lo marginó de la escena. Dos partidos sin su pasión ejecutora y dos partidos en que Salto no gana. Sin él…no es que a Salto le falta ese algo. ¡Le falta ese todo!
¿Cómo suplir a quien en 8 partidos, convirtió 15 goles?
Pero además, todo lo que supone un jugador que por lo menos genera un control especial. Su sola presencia eriza la piel de más de un enemigo. A la hora de los tiros libres, igualmente la consecuencia del ausente. Pero más allá de cuestiones individuales, SALTO DEBE CON URGENCIA RECUPERAR LA MEMORIA. Volver a ser el que fue.  No ser más el del sábado a la noche.
Ningún crédito se le cerró a la selección en manos de Ramón Walter Rivas. Eso esta claro. Pero también admitir que la noche pudo volverse pesadilla.
Acaso, la tensión y la duda se dieron la mano.
Los fantasmas revolotearon: claramente.
El futuro que viene se llama San José. Primero de visitantes. Allá va la ilusión “naranjera”. A 360 minutos del reinado. La recuperación de memoria, como razón básica. Ahora y ya.
La urgencia incluida en la cartelera.
Y Salto, bien que lo sabe.
Seguro que lo sabe.
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-

Hay que suponer que el sistema nervioso se alteró. Que la estabilidad emocional igualmente se expuso a variables y que todo en definitiva condujo al Salto de mayores, a transformarse en un equipo sin orden, normalmente repetido y sobre todo en ese segundo tiempo, de los males prolongados. A excepción hecha de un notable gesto técnico en el área de Alexander Píriz para fabricar “la media tijera” y desviar la pelota por sobre el larguero, Salto fue impotente para crear y sin resolución en los metros finales. Porque además: NO CREÓ.

Y en la misma medida que Cerro Laro manejó con mayor criterio la pelota, localizó un superior listado en materia ofensiva, a tal punto que PUDO GANAR Y NO HUBIESE SORPRENDIDO.

Porque tampoco las variantes ensayadas, dotaron al equipo “naranjero” de un sentido asociado superior. Se profundizaron las dudas.  El Salto del segundo tiempo, fue menos que el Salto del primero, aunque en esos 45′ iniciales las repeticiones de fórmulas se transformaron en cosa concreta y sobre todo, el apelar a la franja derecha una y otra vez. Aunque Domingo Ramírez alcanzó un par de veces el fondo, la bomba aérea, fue parte misma de un método que le simplificó todo a un rival consistente.

Cerro Largo no fue “una aguja en el pajar”. Fue fácil admitir el valor de un funcionamiento por momentos bien elaborado y mejor ejecutado. A ese Cerro Largo, Salto no le pudo ganar en ninguno de los dos partidos.

¿Alguna conclusión más poderosa que esa?

ESE DOS SANTOS QUE NO ESTÁ

En ninguno de los dos juegos ante los arachanes, la asistencia de Jonathan dos Santos. El desgarro del cañonero, lo marginó de la escena. Dos partidos sin su pasión ejecutora y dos partidos en que Salto no gana. Sin él…no es que a Salto le falta ese algo. ¡Le falta ese todo!

¿Cómo suplir a quien en 8 partidos, convirtió 15 goles?

Pero además, todo lo que supone un jugador que por lo menos genera un control especial. Su sola presencia eriza la piel de más de un enemigo. A la hora de los tiros libres, igualmente la consecuencia del ausente. Pero más allá de cuestiones individuales, SALTO DEBE CON URGENCIA RECUPERAR LA MEMORIA. Volver a ser el que fue.  No ser más el del sábado a la noche.

Ningún crédito se le cerró a la selección en manos de Ramón Walter Rivas. Eso esta claro. Pero también admitir que la noche pudo volverse pesadilla.

Acaso, la tensión y la duda se dieron la mano.

Los fantasmas revolotearon: claramente.

El futuro que viene se llama San José. Primero de visitantes. Allá va la ilusión “naranjera”. A 360 minutos del reinado. La recuperación de memoria, como razón básica. Ahora y ya.

La urgencia incluida en la cartelera.

Y Salto, bien que lo sabe.

Seguro que lo sabe.

-ELEAZAR JOSÉ SILVA-







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