Uruguay ganó un crédito externo con la decisión de refugiar presos de Guantánamo

ujica reconoció que le “pasará la boleta” a Obama por ayudarlo a cerrar Guantánamo, pero hay dudas sobre qué cosas le puede pedir hoy Uruguay a Estados Unidos.
El peso de su pasado como preso político y la posibilidad de cerrar una cárcel que considera  “violadora” de Derechos Humanos fue el elemento que convenció al presidente José Mujica a aceptar que en los próximos meses lleguen a Uruguay cinco presos de Guantánamo a vivir en un régimen similar al de los refugiados. Así lo aseguran en su entorno y lo afirmó el propio mandatario. “Estuve un montón de años preso y estoy podrido de lo que se habla: derechos humanos es esto…”, dijo el presidente  ayer ante los medios en la Expoactiva de Soriano. “Esto hay que hacerlo porque sí”, señaló. Pero  también agregó: “Yo tampoco hago favores gratis, paso la boleta”.
En el gobierno uruguayo la sensación que había ayer luego de conocida la noticia a través del semanario Búsqueda era de exitismo. En primer lugar por el comunicado que a media mañana emitió la embajada de Estados Unidos, considerando al presidente Mujica como un “líder regional” con quien están “conversando” del asunto.
Consideran en Cancillería, además, que así se termina de consolidar una imagen internacional del mandatario que va por encima de las cuestiones ideológicas.  En Presidencia lo consideran un  “paso político muy trascendental”.
Si bien la embajadora Julissa Reynoso le bajó el tono al anuncio de Mujica, al decir que no está cerrado el acuerdo, en el gobierno uruguayo no tienen duda que se concretará.
La boleta
La respuesta afirmativa de Uruguay a un planteo que ayuda a cumplir una promesa electoral del presidente de Estados Unidos Barack Obama abre un sin fin de preguntas, que por ahora no tienen respuesta.
Una de las principales es qué le puede pedir el gobierno de Mujica a cambio de una jugada tan riesgosa desde lo político pero también desde lo jurídico. No está negociando ningún acuerdo como sí lo hicieron los dos gobiernos anteriores con un eventual Tratado de Libre Comercio (TLC); tampoco hay una crisis económica como la del 2002 en la que necesite una asistencia económica; no hay ningún conflicto regional por el que Uruguay le tenga que pedir auxilio a la potencia norteamericana como hizo Tabaré Vázquez; tampoco hay urgencias por ampliaciones comerciales: ya recibió habilitación para la carne ovina sin hueso y se permitió el ingreso de los cítricos .
La lista de cosas que le puede pedir es más acotada: respaldo ante las Naciones Unidas en su regulación del mercado de la marihuana o el ingreso de la carne ovina con hueso.
En la Cancillería los funcionarios más experientes  analizan que este tipo de “favores” no necesariamente se hacen para tener algo a cambio de manera inmediata. Pero según uno de los diplomáticos consultados por El Observador, esto deja crédito para que en un futuro se pueda recurrir nuevamente a golpear la puerta del Departamento de Estado como ocurrió en la crisis del 2002.
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Mujica reconoció que le “pasará la boleta” a Obama por ayudarlo a cerrar Guantánamo, pero hay dudas sobre qué cosas le puede pedir hoy Uruguay a Estados Unidos.
El peso de su pasado como preso político y la posibilidad de cerrar una cárcel que considera  “violadora” de Derechos Humanos fue el elemento que convenció al presidente José Mujica a aceptar que en los próximos meses lleguen a Uruguay cinco presos de Guantánamo a vivir en un régimen similar al de los refugiados. Así lo aseguran en su entorno y lo afirmó el propio mandatario. “Estuve un montón de años preso y estoy podrido de lo que se habla: derechos humanos es esto…”, dijo el presidente  ayer ante los medios en la Expoactiva de Soriano. “Esto hay que hacerlo porque sí”, señaló. Pero  también agregó: “Yo tampoco hago favores gratis, paso la boleta”.
En el gobierno uruguayo la sensación que había ayer luego de conocida la noticia a través del semanario Búsqueda era de exitismo. En primer lugar por el comunicado que a media mañana emitió la embajada de Estados Unidos, considerando al presidente Mujica como un “líder regional” con quien están “conversando” del asunto.
Consideran en Cancillería, además, que así se termina de consolidar una imagen internacional del mandatario que va por encima de las cuestiones ideológicas.  En Presidencia lo consideran un  “paso político muy trascendental”.
Si bien la embajadora Julissa Reynoso le bajó el tono al anuncio de Mujica, al decir que no está cerrado el acuerdo, en el gobierno uruguayo no tienen duda que se concretará.
La boleta
La respuesta afirmativa de Uruguay a un planteo que ayuda a cumplir una promesa electoral del presidente de Estados Unidos Barack Obama abre un sin fin de preguntas, que por ahora no tienen respuesta.
Una de las principales es qué le puede pedir el gobierno de Mujica a cambio de una jugada tan riesgosa desde lo político pero también desde lo jurídico. No está negociando ningún acuerdo como sí lo hicieron los dos gobiernos anteriores con un eventual Tratado de Libre Comercio (TLC); tampoco hay una crisis económica como la del 2002 en la que necesite una asistencia económica; no hay ningún conflicto regional por el que Uruguay le tenga que pedir auxilio a la potencia norteamericana como hizo Tabaré Vázquez; tampoco hay urgencias por ampliaciones comerciales: ya recibió habilitación para la carne ovina sin hueso y se permitió el ingreso de los cítricos .
La lista de cosas que le puede pedir es más acotada: respaldo ante las Naciones Unidas en su regulación del mercado de la marihuana o el ingreso de la carne ovina con hueso.
En la Cancillería los funcionarios más experientes  analizan que este tipo de “favores” no necesariamente se hacen para tener algo a cambio de manera inmediata. Pero según uno de los diplomáticos consultados por El Observador, esto deja crédito para que en un futuro se pueda recurrir nuevamente a golpear la puerta del Departamento de Estado como ocurrió en la crisis del 2002.