Uso de francotirador contra un secuestrador en Brasil genera júbilo y polémica

Río de Janeiro, 20 ago (EFE).- Como si se tratara de la escena de un filme, el grupo élite de la Policía del estado brasileño de Río de Janeiro logró rescatar este martes sanos y salvos a los 37 rehenes que secuestró un hombre dentro de un autobús en una operación con tinte “hollywoodesco”. Tras casi cuatro horas de mantener secuestrado el autobús con los rehenes -seis de los cuales fueron liberados en el proceso de negociación- un francotirador del grupo élite disparó contra el hombre que amenazaba con incendiar el automotor, en una acción que bien se asemejó con la escena de un filme. InterUNO2108 Con el rostro oculto tras un pasamontañas y camuflado bajo una manta roja sobre un vehículo de bomberos, el francotirador, miembro del Batallón de Operaciones Especiales de la Policía (Bope), la famosa “Tropa de élite” de Río de Janeiro ya consagrada cinematográficamente en una película con ese nombre, permaneció atento hasta encontrar el momento adecuado para “neutralizar” al secuestrador. No era el único ubicado estratégicamente para frenar la acción del joven de 20 años identificado como Willian Augusto da Silva. Más francotiradores estaban en los alrededores del lugar de los hechos pendientes de cualquier oportunidad que les permitiera frenar la acción del secuestrador. De acuerdo con el comandante del Bope, el teniente-coronel Maurílio Nunes, “se respetaron todos los protocolos internacionales” y, según explicó el uniformado en una rueda de prensa tras los hechos, todos los procedimientos se tomaron para preservar la vida de todos los implicados, “incluso la del secuestrador”. Nunes explicó que lograron sacar seis personas durante las negociaciones pero tras las evidencias de que el secuestrador había colgado botellas plásticas con gasolina y que en cualquier momento podía incendiar el autobús, “tuvimos que tomar decisiones”. El comandante indicó que la orden de disparar fue dada por él luego de que da Silva comenzara a actuar de forma incoherente durante la negociación y de que los sicólogos dijeran que tenía “perfil sicótico”. La acción del Bope, fue aplaudida por el gobernador de Río de Janeiro, Wilson Witzel, un exjuez de ultraderecha que en varias oportunidades ha legitimado la violencia policial contra delincuentes en las favelas y quien defiende que francotiradores de élite abatan a criminales que porten fusiles. El Bope es un grupo élite de la Policía que se asemeja al estadounidense Rangers, o al SWAT, entrenados para realizar operaciones de alto riesgo y actuar en situaciones bajo presión, como la ocurrida este martes. En Brasil, este batallón generalmente realiza incursiones contra bandas del narcotráfico que operan en las favelas, barriadas deprimidas, ubicadas en diferentes partes de Río de Janeiro, donde son frecuentes los enfrentamientos entre estas organizaciones criminales por el control del narcotráfico. El accionar del Bope en las comunidades más vulnerables de Río inspiró al cineasta José Padilha, que lo inmortalizó en uno de los mayores éxitos internacionales del cine brasileño: la película “Tropa de élite” (2007). No obstante, los operativos adelantados por el Bope y en general por las autoridades policiales en Río de Janeiro son fuertemente criticados por las comunidades y por organizaciones no gubernamentales defensoras de los derechos humanos que denuncian abusos de los uniformados. Entre enero y junio de este año, 881 personas murieron en Río de Janeiro durante operativos policiales, un 15 % más que en el mismo período de 2018 y una cifra récord en el histórico iniciado en 1998, según datos del Instituto de Seguridad Pública.