Valorando nuestra salud

Cuando cada uno de nosotros, en nuestros hogares, creemos que llegó el momento de “sacar la basura”, lo hacemos.

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Con el Dr. Enzo Squillace Postgrado de Neumología. Postgrado en gestión medioambiental en UNIT (Instituto Uruguayo de Normas Técnicas)

Por diferentes motivos, no pensamos en que algo puede quedar para reciclarlo o darle otro uso y juntamos en la bolsa, todo lo que ya nada nos soluciona.
Es bueno conocer, que en casi todo lo que desechamos, también se encuentra en juego nuestra salud.
Hoy el Dr. Squillace nos ofrece una reflexión, asegura que todos deberíamos tomar conciencia sobre el tema:
“Nos encontramos actualmente con lo que es la problemática con la basura y de todo lo que ello implica”, nos dice el profesional.
“No es solamente un tema ambiental y de imagen que generan los basurales en la ciudad, sino un problema sanitario en el departamento.
Y un problema mayor, cuando se trata de la salud pública, la de cada uno de nosotros.
Pasa mucho por tomar conciencia, que la propia gente no tire basura en lugares que no corresponde y de generar menos basura en su domicilio, que es lo más importante.
Creo firmemente que si hablamos de basura acumulada en algunos lugares de la ciudad, también deberíamos aplicar un mecanismo en casa:
Si el camión recolector de la Intendencia tiene que transportar cien toneladas por día, no va a ser lo mismo que lo haga con cincuenta.
En cada hogar, en toda la basura que generamos, no contamos con una conciencia real de medir lo que desechamos.
Tiramos todo.
¿Cuáles son los factores más perjudiciales para la salud, en caso de residuos domiciliarios?
Hay múltiples, no es solamente uno.
La basura acumulada tiene de por sí un impacto ambiental, directamente de destrucción, de daño al medio ambiente y a nuestra salud. Porque dentro de estos residuos, están presentes una cantidad de sustancias biológicas que pueden contaminar, con bacterias, virus y demás.
Pero a su vez, existen allí una cantidad de contaminantes químicos o inorgánicos que generan una importante suma de complicaciones, que realmente no podemos medir hasta dónde hacen daño, porque además son muchos.
Si clasificamos nuestros residuos domésticos, seguramente podemos encontrar entre ellos, metales pesados como: componentes de pilas, de plomos, de electrodomésticos, etc.
El problema pasa en cierta forma, porque al no tener un lugar específico para deshacerse de algunos de los residuos mencionados, los tiramos sin saber cuál va a ser su final.
Muchas veces, se tira basura en lugares que no están permitidos y éstos contaminan el suelo. Las napas freáticas de agua penetran en la tierra y contaminan enormemente, siendo un impacto tan grande e inimaginable el daño que podemos provocar.
Contamina: una pila, una batería en desuso o el aceite usado que tiramos en la pileta de la cocina, el aceite de los autos que se lo cambia en los talleres y los tiran en cualquier lado, ya que no hay un proyecto o un programa específico que la misma empresa que nos lo vende, se haga responsable de llevarse el envase vacío.
Eso, se llama la responsabilidad referida o transmitida al importador, al productor o al responsable del producto.
Porque nosotros como consumidores de una cubierta, una batería o un electrodoméstico, no sabemos qué hacer con él, cuando ya no le damos uso.
Luego lo vemos, tirado en un baldío o en un basurero.
¿Lo ve usted al problema, relacionado a la aparición de vectores?
Sí, sin dudas que sí.
Está muy relacionado a la aparición de ratas, mosquitos, ahora la preocupación de la mosca de la Leishmaniasis.
El basural genera la proliferación de alimañas y de bichos en su entorno que hace al lugar potencialmente dañino y peligroso.
No es solamente por el potencial daño que la basura en sí genera, (por la proliferación de bacterias y virus, que pueden contaminar las napas superficiales de agua, el mismo suelo o terminar quien sabe en qué lugar, todos los metales y cosas que van a la basura que uno no utiliza), sino también en la acumulación de otros vectores que atraen la basura, como lo son:
Los mosquitos, moscas, ratas, víboras, los mismos perros que rompen las bolsas de basura que se encuentran en los predios, o en la calle.
Termina la basura generando todo un entorno, que realmente lo hace dañino y perjudicial para el hombre.
Es muy importante tomar en cuenta la forma en que se almacena y se reduce la basura, al igual que los basurales.
¿Somos conscientes de lo que compramos?
Eso es importante.
El problema pasa por toda una política que comienza cuando la persona compra el producto, lo consume, coloca el vacío en la bolsa, el recolector pasa, lo lleva y lo tira en la basura.
No tirar la basura donde no corresponde.
El organismo público, sería importante aplicara una sanción correspondiente, multando a la gente que tira su basura en cualquier lado.
Hay que hacerle reconocer que está cometiendo una infracción.
Sería muy bueno que cada uno de nosotros sea realmente el policía sanitario de su barrio. Controlando si ve a alguien tirando basura. Actualmente todos andamos con celular y lo podemos documentar, sacando una foto de la patente del vehículo en el cual traslada los residuos. Denunciando ese tipo de acciones, porque está cumpliendo una actividad vandálica, que pone en peligro la salud del barrio, de los vecinos, de los hijos y la familia, de cada uno de nosotros.
La responsabilidad comienza en casa.
Yo tengo que pensar que soy el único responsable de la basura que genero en mi hogar.
Aquí no se trata de que junto mis residuos, saco la basura para afuera, que la Intendencia se haga responsable y se terminó el problema. No. El problema parte de tomar conciencia real de cada uno, de lo que están generando esos residuos en su propio domicilio.
Hay una cantidad de cosas que hacemos ingresar en la bolsa de basura, que se podría limitar su uso, bajar su consumo.
Reducir lo que compro y luego tiro. Por ejemplo: comprar más cosas de vidrio que luego es reutilizable y menos de material descartable. Eso, me va a hacer generar, amontonar cartón y plástico que no sé ni a dónde tirarlo. Tratar de economizar al máximo todas las materias orgánicas que puedo.
El uso de las bolsas de los supermercados, es sin dudas, junto a los envases de plástico, un problema. Nos pasa lo mismo con una cantidad importante de cosas, que no conocemos un lugar específico donde desecharlas. Hablamos de elementos menos contaminantes, pero que en su cantidad generan mucha contaminación.
Pero es más problemático aún, con los productos tóxicos que son realmente muy dañinos para la salud, como las lámparas de bajo consumo y las de mercurio. Es muy común pasar por un lugar y ver estos elementos en la calle, porque la gente no sabe, qué hacer con ellos.
Cuando compramos un producto, lo primero que debemos hacer es interiorizarnos sobre las vías de eliminación que tiene ese envase vacío.
Si puede entrar a un sistema de reciclado posterior o cómo puedo eliminarlo. Fundamentalmente esta política apunta a esos productores que tienen grandes consumos en bidones de plástico, vidrio o cartón. O usan materiales fosforados y de fumigación, que realmente tienen que tener una gestión de ese tipo de productos, para después, saber qué hacer con los recipientes una vez que estén terminados y no acopiarlos en cantidades.
Pasa por un cambio de actitud y conciencia de todos nosotros.
En el tema de la basura, recién se está empezando a conocer cuál es su dimensión. Pasa acá y en ciudades industrializadas con mucho dinero para invertir en ella, o sea que es un tema a largo plazo a resolver.
¿Por dónde podríamos comenzar a concientizarnos?
Pienso que va a llevar un cambio educativo, que tendría que comenzar por los niños en la escuela, enseñándoles el uso correcto de cómo manipular con los deshechos, para no perjudicar su salud.
La campaña educativa tendría que comenzar con una conciencia medioambiental.
Vemos cada día que el daño es mayor. Hasta hace un tiempo, lo veíamos como algo lejano, como la disminución de la capa de ozono, el daño medioambiental a los cursos de agua y sin embargo hoy está acá. Instalado ya en la sociedad, que pasa por muchos factores, generando gasto a todas las instituciones políticas-públicas y nadie quiere invertir en basura.
Pero cuando se invierta, se podrá notar la posibilidad de recuperación que tienen algunos materiales para reciclar.
El aspecto que queda en la ciudad, apreciándola limpia y prolija, sin focos de basurales. Si la gente saca la basura en horarios correctos y el recolector pasa en forma periódica, viviríamos mucho mejor.
Transformando totalmente la parte sanitaria, tan perjudicial para el ser humano y su salud.
Nos va a llevar bastante tiempo, pero podríamos organizar alguna política de gestión, tratando de concentrar esos desechos altamente tóxicos para el medioambiente, en un lugar específico.
Que no se terminen tirando en el basurero, ya que va generando lixiviados, (líquido resultante del proceso de la descomposición de toda la basura), con un alto poder contaminante.
Como sugerencias útiles, les podría decir que en la sociedad de consumo donde vivimos, tendríamos que reducir la cantidad de residuos que generamos, reutilizar lo que se pueda reciclar y buscar información en el lugar que compramos, sobre dónde devolver los envases de productos que adquirimos allí.
Sería bueno, no deslindar responsabilidades, la de cada uno, hagámosla propia”.

Mary Olivera
marbelos2015@gmail.com







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