Valores básicos de convivencia

Vimos pasar el 2015 muy entretenidos. Trabajando, estudiando, disfrutando, con una etapa de nuestras vidas, que pasó pensamos, muy rápido. Con buenos momentos, también de los otros y hoy, nos sorprende la llegada de Navidad y el nuevo año.
Algunos, esperamos ansiosos esta fecha especial. A otros se nos hace difícil estar con un ánimo festivo, por distintos

Con la Psicóloga  María Marta Mazzulla

Con la Psicóloga
María Marta Mazzulla

motivos a los que no podemos escapar, con una enorme ilusión de que el año entrante sea bienaventurado.
En la edición de hoy, nos decidimos gustosos por una interesante charla para compartirla con ustedes, acudiendo para ello a una profesional que en este mes de diciembre, festeja sus veinte años de labor como Psicóloga, la Dra. María Marta Mazzulla.
Brindándonos una reflexión acerca de los estados de ánimo, donde encontraremos distintas facetas sobre estas fiestas tradicionales:
“Diciembre es un mes especial, porque comenzamos con cierres, despedidas y el último mes del año. Por ende, uno está terminando algo.
Cuando esto sucede, hay una pérdida, un final.
También hay comienzos y el ser humano está acostumbrado a hacer balances, reflexionando sobre la propia vida.
Qué cosas se han logrado, qué no y es como que al final de un ciclo, nos pone de cara a que, si se termina algo, para algunos puede ser un alivio, para otros, algo difícil.
Comparamos y proyectamos cómo será el próximo año, o qué cosas nos proponemos, qué metas tenemos. Pero es un final.
Eso nos hace pensar, en lo que ya no se pudo hacer.
Pero muchas veces se cosechan las cosas que se sembraron, hablamos no solo literalmente, sino metafóricamente. Se puede apreciar también todos los logros.
Cuando uno lo mira de ese modo, también tenemos que ver las metas que nos propusimos para el año que viene, que si son a corto plazo, tienen que ser metas que toquen pie en la realidad, que sean alcanzables, posibles.
Donde de alguna manera de acuerdo a determinado esfuerzo, aún sabiendo que existen cosas que no dependen de nosotros y retrasan nuestras metas o las cambian, la voluntad está y es muy importante.
Y es bueno ser flexibles ante las metas, para poder cambiarlas.
¿Qué es lo que genera en nosotros esta fecha especial?
Hay desde lo social un aire que se respira, que parecería “todos tenemos que estar felices en esta fecha”.
Como un mandato social, que llegó diciembre y si vamos a la sociedad nuestra de consumo en que estamos inmersos, nadie escapa a eso.
Haciendo una lectura muy sencilla, como una simple ciudadana del medio donde vivo, que también soy parte y creo que también la estoy creando, si pasamos por lo largo del año, podemos ver las propias vidrieras que nos dejan apreciar todo lo referido a la Navidad, respirando un aire muy colorido y alegre.
Cuando se quita lo que es de Navidad, ya aparecen cosas de playa, el 1º de febrero. Todo lo escolar, empiezan las clases y comienza todo lo que es semana de turismo. Se termina el domingo de Pascua y comienzan los regalos para el día de la madre, que no digo que esté mal, luego viene el día del abuelo, día del padre, llega el día del niño, alguna promo especial para primavera y llega Halloween. Y ya en noviembre, llega toda la movida de Navidad.
Entonces, de alguna manera estamos marcados en estas fechas por muchas cosas que adornan, con un espíritu festivo y que es bueno celebrar. A muchas personas los hace sentir que están muy positivas, como que todo está perfecto y es una buena actitud.
Pero es como si una sociedad presiona a que estemos siempre contentos y por allí, la persona no puede expresar la tristeza de forma normal.
Entre la tristeza y la depresión existen diferencias y muy normales en la sociedad, inherentes al ser humano.
Pero parecería que hay una obligación de estar siempre bien y una gran mayoría se engancha con esa idea, y en vez de escuchar un poco más lo interno, porque estamos educados para eso, escuchamos más lo externo. Yo creo que un gran aprendizaje es escuchar los propios sentimientos.
Cuando uno no se escucha lo propio, escucha más lo de afuera, entonces hay una diferencia enorme: “Yo me siento, muy, muy mal, pero afuera me dicen que tengo que estar perfecto”, entonces es como que dejo hasta de creer en mí mismo: “¿Qué me está pasando?”.
Por allí, pasó un año muy difícil, donde perdió un trabajo, o un ser querido. Está bien, hay que tratar de estar viviendo y seguir adelante, pero no se permitió aún hacer un proceso de duelo, que es muy personal.
Porque cuando hablamos de duelo, hablamos de pérdida. No solo de muerte física y obviamente esta pérdida es la más terrible y más dolorosa. También duelen todo tipo de pérdidas que sean significativas para la persona, incluyendo a veces, hasta una capacidad nuestra.
Al mostrarnos que tenemos que estar felices, se hace mucho más grande la diferencia entre lo que nos muestra una vidriera o las propagandas o también lo que está internalizado en las familias en que es una época de fiestas y tenemos que hacer tales o cuales cosas, vestir de tal manera, consumir tales productos. (Sin intención de afectar a ningún rubro comercial).
Vivimos en un mundo material donde nuestro propio cuerpo es material y donde necesitamos de todo lo que mencionamos para vivir y sobrevivir. Cosas, que muchas veces quieren querer cumplir la función de “tapar” las pérdidas o las necesidades afectivas que tenemos.
Y como que en esta fecha en que todo es alegría, “mi tristeza se hace más evidente. Sale más a la luz”.
¿Debe la persona compartir todo ese bullicio con los demás?
Eso es muy personal. Debemos ser muy respetuosos y cuidadosos. En esta fecha sabemos que hay personas que se sienten muy mal. Yo creo que lo esencial aquí, es que hay que tratar de escucharse. Poder hablar. Y esto no significa tener que ir al Psicólogo, aunque en esta fecha aumenten mucho el número de consultas.
Existen éstas porque entre Navidad y año nuevo se encuentran presente unas angustias tremendas. “Pasó Navidad, pero todavía nos queda una semana para que llegue el año nuevo”. Y mucha gente también lo vive como un día más.
Celebra la vida como deberíamos celebrar cada día, pero no con toda esa locura y estrés que “hay que salir corriendo a buscar algo”, que de última, llegamos agotados a esperar el momento, en nuestra casa o en la del otro.
¿Qué papel juega el alcohol en todo este tiempo festivo?
Está muy unido: las fiestas y el alcohol. Es el problema que vivimos, no solo en nuestro país, sino en otros lugares. Hablando concretamente de Salto, Uruguay y el alcohol, las fiestas son sinónimo de desenfreno para mucha gente.
Eso también hace una mezcla de estar con miedo, de lo que pueda ocurrir en la sociedad. Tanto los adolescentes como los adultos. Hay casos en que los adultos, por distintas circunstancias no se ven durante todo el año y lo hacen, únicamente en las fiestas.
Y a veces hay como obligaciones o como pactos que “hay que reunirse”. Estar en una casa o en otra, hacer una cosa u otra.
Ojalá pudiéramos tener la libertad de decir: “yo quiero pasar de esta manera”. Porque como seres humanos, nunca coincidiríamos todos los integrantes de la familia, pero sí estaría bueno poder conversar entre todos, de cómo se pasaría mejor, de cómo les gustaría.
No solo hablando de la familia tipo, sino con la cantidad de integrantes que sean, personas que viven bajo un mismo techo, con vínculos afectivos, no necesariamente de sangre.
De alguna manera hay que hablarlo. Decidir si van a pasar en esa casa o compartir con otros ese día.
No estamos tratando de brindar pautas para pasar esta Navidad, sino simplemente intentar entender un poco y tal vez, tratar de contribuir con alguien que piensa: ¿por qué yo tengo que pasar las fiestas siempre así, si sé que esto me hace mal?
No es la idea, incitar a que la persona se quede sola. No absolutamente. Pero también tenemos que entender que hay gente que se siente muy mal, con personas que no quiere estar y que tiene la obligación de estar. Hasta lo hace como un sacrificio.
¿Cuál es su mensaje?
Mi mensaje es a la tolerancia. A respetar las creencias de cada persona, que puede ser muy diferente con su punto de vista al respecto. Pudo en estos últimos años, haber sido maravilloso todo, porque se ha casado, pudo haber tenido hijos, su familia organizada, regresó un hijo, nació un nieto, etc.
Para otras, se sienten obligadas y atadas a estar por diferentes motivos, como hijos, por status o por no dividir negocios.
También lamentablemente están aquellas, que se sienten muy mal, por haber perdido un ser querido.
Podemos ver en las redes sociales a personas armando el arbolito, felices y a otras diciendo: “desearía despertarme el 2 de enero”.
Es que las fiestas remueven muchas cosas y la llegada de fin de año, nos hace cumplir un ciclo, hacer un balance entre el debe y el haber y nos muestra el saldo. Y no siempre el saldo es positivo.
Pero sí podemos decir, que existe una connotación importante e intensa y hay una movilización grande en el ser humano en ésta época.
Solo tendríamos que pensar, en cómo nosotros procesamos los acontecimientos externos e internos nuestros. Y cada uno de nosotros tenemos actitudes distintas y recursos diferentes para afrontar las diferentes situaciones de dolor, de tristeza y de alegría. Siempre tenemos más en cuenta lo que nos falta.
Lo que podemos empezar a hacer es aprender a valorar lo que tenemos. Ser conscientes de cómo estamos, teniendo una actitud agradecida de todo. Nos centramos más en lo que no pudimos, en lo que no hicimos, en los que no están y perdemos de vista a los que están.
Cada momento es irrepetible, único. Entonces, si nos centramos en eso, la vamos a pasar mucho mejor y el que está a nuestro lado también. Hay mucho para agradecer. A Dios y a la vida”.
Mary Olivera







El tiempo

Ediciones anteriores

noviembre 2018
L M X J V S D
« oct    
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627282930  

  • Otras Noticias...