Van, se inscriben, votan y no juegan: ¿qué obligatoriedad?

El fútbol femenino a contramano

Unos años atrás, no tantos, cuando el fútbol femenino comenzó definitivamente a ganar espacios. Y en Salto también. A tal punto que desde el 2018 y relacionándose con las nuevas pautas-disposiciones que rigen, se sumó al esquema de la Liga Salteña de Fútbol. En tanto, cuando se invoca al fútbol femenino, se plasma un vocablo: obligatoriedad. Para algunos, no está claro el alcance. El hecho es que en el caso de la Liga Salteña, solamente 10 clubes conforman el consejo, y de algunos días a esta parte, la toma de posición desde cuatro instituciones: bajarse y no participar, aduciendo complicaciones internas para hacerlo.
UN GRITO EN EL CIELO
El lunes a la noche en el Consejo Superior de la Liga Salteña de Fútbol, la lectura de las notas remitidas por aquellos clubes que desertaron. Que no permanecerán en el fútbol femenino. Fue entonces que el presidente Juan Ramón Guarino, sintetizó el pensamiento: «no puede ser que se inscriban, voten en la asamblea y después no jueguen».
El año pasado se plantearon situaciones concretas, en función de más de un cuesta arriba para más de un afiliado a la estructura del fútbol femenino. El punto en cuestión es que «no hay nada legislado, qué hacer en casos como estos». Pero además, avanza a la escena una interrogante capital: ¿cuál es la obligatoriedad de los clubes? ¿En qué medida es abarcadora para todos? De lo que no hay dudas, es el absurdo mismo que se consumó: clubes que votaron al nuevo presidente del Consejo de Fútbol Femenino y que después….se van de la Liga