Voluntarios: la mano tendida para enfrentar situaciones dramáticas

Voluntarios: la mano tendida para  enfrentar situaciones dramáticas

El espíritu solidario mueve la acción de los voluntarios que colaboran en las diferentes organizaciones sociales

La acción de los voluntarios es fundamental a la hora de enfrentar situaciones difíciles en una sociedad, la mano de los voluntarios moviliza y sensibiliza a la colaboración desinteresada y el ímpetu de ayudar a los demás.
Salto y el país todo, se jacta de ser una sociedad solidaria, comprometida y con muchas organizaciones sociales no gubernamentales que tienen dentro de sus objetivos colaborar en forma voluntaria y sin fines de lucro con diversos sectores sociales.
La acción voluntaria organizada interviene en la realidad social, frente a situaciones de vulneración, privación o falta de derechos u oportunidades para alcanzar una mejor calidad de vida, y una mayor cohesión y justicia social como expresión de ciudadanía activa organizada. Hay diferentes motivaciones que mueven a estas personas a dedicar parte de su tiempo al trabajo no remunerado. También hay distintas maneras de ser voluntario, por eso se distingue al voluntariado formal (el realizado dentro de organizaciones no lucrativas) del informal (los voluntarios que actúan individualmente o en grupos no registrados).
Enumerar todas las organizaciones sociales cuyos integrantes trabajan de forma voluntaria en el departamento sería una lista muy difícil de enumerar. Existen organizaciones que luchan por los derechos humanos, los de los animales, por el medio ambiente, por diferentes sectores sociales que se encuentran en minoridad o en vulnerabilidad, entre otros.
Sin embargo, a todos los une el espíritu solidario y de trabajo para alcanzar objetivos concretos en pos de una sociedad mejor, dejando de hacer otro tipo de actividades particulares, ociosas o lucrativas por la preferencia de ayudar al otro.
El trabajo voluntario es desinteresado, no persigue ningún tipo de beneficio ni gratificación por su ayuda, persigue un fin y un objetivo positivo, busca un cambio o mejorar una situación.
El voluntario que realmente siente el fin por el que colabora, no lo ve como un pasatiempo ni un entretenimiento, sino que persigue la satisfacción de una necesidad y se congratula solamente con alcanzarla o luchar por ella.

Padre José García Frosio
La iniciativa de la Heladera Solidaria surgió en torno a la Catedral en ocasión de las últimas inundaciones

El Padre José García Frosio relató para EL PUEBLO, el surgimiento y las diversas alternativas que tuvo la iniciativa de la “Heladera Solidaria”, a través del diálogo que damos a conocer seguidamente.
¿Cuándo surge la iniciativa de la Heladera Solidaria, obra que se impuso con gran aceptación y respaldo de la mayoría de la sociedad?
La verdad que sí y que no pensábamos por otra parte que tuviera tanto apoyo y buen resultado. Es una idea que nace por los días de la inundación, finales del mes de diciembre, comienzo de enero, donde un grupo de gente vinculado al Colegio Sagrada Familia y a la Parroquia Catedral San Juan Bautista, y otros más, se sensibilizaron y movilizaron ante la situación, y comenzaron, me incluyo, a buscar la forma de acompañar a las familias que estaban específicamente en las carpas. Fue así que armamos unos cuatro o cinco grupos, uno en torno al Ceibal, otro en torno al CeRP y la UTU, otro en barrio La Humedad por Avenida Paraguay, y por último el Ayuí norte que está por Apolón y Atahualpa, trabajando en dichos lugares por varios días, llevando merienda, ropa, artículos de limpieza. Cuando terminó esa etapa, continuamos acompañando a algunas de las familias que tenían situaciones un poco más complejas en diferentes aspectos, y el grupo se siguió reuniendo, muchos muy motivados y vinculados en torno a la devoción a la Virgen, tanto es así que el grupo original se llamó y se llama “Obra de María”, donde se planteó tener la experiencia de hacer lo que se llama “Heladera Solidaria” o “Heladera Social”, modelo que surgió en la Argentina en la Provincia de Tucumán o Catamarca, donde el dueño de un restaurante vio cómo cuando cerraba el negocio y tiraba la comida que había sobrado, la gente iba a recogerla, por lo cual se sensibilizó ante eso, y decidió colocar una heladera en la vereda del restaurante, y en lugar de tirar la comida, la colocó allí, denominándola “Heladera Social”, donde cada uno iba y tomaba lo que necesitaba, hablamos de la gente en condición de calle.
Entonces, motivados un poco por ese gesto, se propuso por qué no darles cena a las personas en condición de calle; por otra parte, en el Obispado desde hace muchos años se viene trabajando con un grupo de gente, con quienes en algún momento salimos y en otro recibíamos a la gente aquí, dándoles cena, y otros se quedaban a dormir en un lugar acondicionado, personas algunas problemáticas por su condición de alcoholismo, los que no encajaban en ningún otro lugar, llegando a tener a seis huéspedes, lo cual desde el año pasado por distintos factores no se pudo hacer lamentablemente.
¿Costó la implementación de esa segunda etapa?
Comenzamos alrededor del 23 de mayo, donde cada uno traía comida que sobraba en sus hogares, y se la colocaba en la heladera envuelta y seleccionada, pronta para repartirla a aquellas personas en situación de calle; por supuesto, los primeros días tuvimos que salir a ofrecer la comida en las calles, en las plazas o en otros lugares, pero a las pocas semanas, comenzó a difundirse por medio de esa propia gente lo que estábamos haciendo, y comenzaron a venir; más pronto de lo previsto nos empezamos a llenar de comensales; al principio fueron 30, 60, 100, 150, y así sucesivamente, llegando algunos días a otorgar 250 viandas.
Claro, en algún momento nos preguntamos cómo hicimos para llegar a esa cantidad a diario, y la respuesta fue que al conformarse grupos de trabajo, ya no se trató de traer lo que sobraba en casa, sino que nos pusimos a cocinar, donde algunos ponían los ingredientes, otros cocinaban, otros conseguían los ingredientes que faltaban y que eran donados por muchísimos comercios del medio que no nombro para no olvidarme de ninguno, inclusive la Intendencia en algún momento colaboró también, chacreros que trajeron sus productos, personas que compraban litros de leche y los traían, entonces, de una manera o de otra, siempre se pudo brindar una u otra comida, gracias a la solidaridad que mencioné.
¿En algún momento se vieron desbordados?
Solamente un día nos faltaron 5 o 6 viandas, a las pocas semanas de haber comenzado, donde el desborde fue imprevisto; en total llegamos a fichar a 400 personas y un poco más, por lo que tuvimos la necesidad de hacer una ficha de cada persona o cada familia que concurría, lo que no significa que vinieron todos los días, algunos por ejemplo lo hacían de paso, otros durante dos o tres días, como también los atendidos permanentemente, más que nada familias enteras, provenientes de asentamientos; la verdad que nos enfrentamos a distintas y múltiples realidades.
¿Se continuará con la actividad en el futuro, o fue específica para la circunstancia mencionada?
Colocamos como plazo el 30 de septiembre; ahora, el gran desafío que tenemos por delante, es continuar trabajando con algunas familias, unas que ya conocíamos, otras que son nuevas, haciendo un acompañamiento más personal, entorno básicamente a lo asistencial, pues detrás de la necesidad de comida surge la de atención médica, de medicamentos, de chapas, de puertas, de camas, de ollas, de ventanas, o sea, un sin fin de necesidades y carencias varias, con las que también es importantes poder colaborar, y que lamentablemente no entran en muchos casos dentro de las estructuras y programas del Estado, y no es una crítica sino la realidad, que necesita de un plus de generosidad.

Normativa vigente sobre el voluntariado data del 2005

La ley Nº 17.885 del 4 de agosto de 2005, establece el 5 de diciembre como el «día nacional del voluntariado» en coincidencia con el «día internacional de los voluntarios por un desarrollo económico y social» establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Dicha ley define al voluntario social como la persona física que por su libre elección ofrece su tiempo, su trabajo y sus competencias, de forma ocasional o periódica, con fines de bien público, individualmente o dentro del marco de organizaciones no gubernamentales sin ánimo de lucro, oficialmente reconocidas o no, o de entidades públicas nacionales o internacionales, sin percibir remuneración alguna a cambio. Tiene como objeto reconocer, definir, regular, promover y facilitar la participación solidaria de los particulares en actuaciones de voluntariado en instituciones públicas, directamente o a través de organizaciones privadas sin fines de lucro, nacionales o extranjeras. Las actividades del voluntariado social comprendidas en esta ley son las que se desarrollan en el marco de los programas o proyectos concretos de las instituciones públicas.
DERECHOS DEL
VOLUNTARIO
Recibir la información, la formación, la orientación, el apoyo y los recursos necesarios para el ejercicio de las funciones que se le asignen, desde el momento de su ingreso a la tarea y en forma permanente. El respeto a su libertad, dignidad, intimidad, creencias y al tratamiento sin discriminación alguna. La colaboración activa en la organización, la elaboración, el diseño, la ejecución y la evaluación de las actividades a desarrollar en la entidad en la que se inserte, de acuerdo con sus estatutos o normas de funcionamiento.
Disponer de una identificación que acredite su condición de voluntario, emitida por la institución u organización respectiva en la que se desempeñe. Realizar su actividad en las debidas condiciones de seguridad e higiene en función de la naturaleza y características de la tarea. Estar cubierto por un seguro de accidente en el desarrollo de sus tareas, a cargo de la institución pública que lo recibe como voluntario. El reconocimiento por el valor social de su contribución.
La certificación de su actuación. La jornada diaria no podrá superar las seis horas en el caso de servicio voluntario realizado por los niños, las niñas y los adolescentes referidos en el inciso segundo del artículo 5º de la presente ley.
DEBERES DEL
VOLUNTARIO
Cumplir los compromisos adquiridos con las instituciones públicas con las que se relacione, respetando los fines y la normativa de las mismas. Rechazar cualquier contraprestación por parte del beneficiario o de otras personas relacionadas con su acción. Respetar los derechos, la libertad, la dignidad, la intimidad y las creencias de las personas o grupos a los que dirige su actividad.
Dar el consentimiento expreso y por escrito para el examen psicofísico previo, cuando la naturaleza de las actividades a realizar lo demande.
Participar en las actividades formativas previstas por la institución u organización en la que actúe tales como la capacitación para cumplir las funciones cometidas, y las que se requieran con carácter permanente para mantener la calidad de los servicios que se presten.

Más de 300 personas colaboraron en la última inundación entre voluntarios de organizaciones sociales e instituciones

“Hay muchas instituciones y organizaciones sociales que no tienen la obligación de participar en el Comité de Emergencia y sin embargo siempre que hay una situación de emergencia se arriman a colaborar”, comenzó diciendo el Coordinador del CECOED (Centro Coordinador de Emergencia Departamental), Nicolás Palacios.
La acción de los voluntarios y la colaboración de la gente se vuelve fundamental a la hora de hacer frente a una situación de catástrofe y de emergencia y esto fue destacado por Palacios. “Nosotros destacamos la colaboración de la gente porque lo que hemos pedido siempre hemos tenido respuestas favorables, tanto por parte de otras instituciones como de los salteños en general”, dijo.
Recordando la pasada inundación a fines de 2015 y comienzos del 2016, comentó: “tuvimos una respuesta increíble de la gente, fueron muchos los que se arrimaron a colaborar y nosotros en ese momento era eso lo que más necesitamos”, agregó.
Respecto a la forma de trabajar con las demás instituciones tanto gubernamentales como las asociaciones y organizaciones civiles que se sumaron como voluntarios, Palacios explicó que los voluntarios actuaban bajo la responsabilidad de una institución.
Así por ejemplo, “si venían y decían que querían ayudar, nosotros les marcábamos las instituciones con las que estábamos trabajando para que se sumaran a colaborar. Les decíamos las zonas donde teníamos marcadas carpas, si ellos tenían movilidad para ir hasta el lugar les brindábamos las donaciones de ropa que llegaban o productos de limpieza para que repartieran, les dábamos una planilla para controlar todo lo que se entregaba y que fuera bajo firma. Si ya teníamos los relevamientos por los Asistentes Sociales de MIDES (Ministerio de Desarrollo Social) y de la Intendencia, les decíamos, tal familia está necesitando esto o aquello, en tal lado falta tal cosa y así se trabajó”.
MÁS DE 300 PERSONAS COLABORARON EN LA ÚTLIMA INUNDACIÓN
En lo que fueron las últimas inundaciones que atravesó nuestro departamento (la más grande desde 1959), más de 300 personas se movilizaron para colaborar con la emergencia, entre voluntarios de diferentes organizaciones no gubernamentales, y otras instituciones nacionales y departamentales. “La sociedad se solidarizó y colaboró con la emergencia que requería de la ayuda de todos. De cierta manera, dentro de lo que fue la situación, sin lugar a dudas, que la colaboración de la gente que se solidarizó con los damnificados fue lo que más reconfortó”, dijo Palacios.
“Había momentos en que veíamos a los vehículos saturados de cosas y aparecía gente de alguna institución religiosa o de una organización y te decía – mirá, nosotros tenemos tal cosa, ¿en qué podemos ayudar?- Por eso, creo que al ciudadano, al salteño en general, a todos los voluntarios que ayudaron y a los que colaboraron desinteresadamente los tenemos que felicitar. La verdad que se pusieron la camiseta de Salto y colaboraron con tanta gente que no pasó en aquel momento una navidad muy agradable, porque nunca pensamos que iba a pasar lo que pasó”, puntualizó.
INTEGRACIÓN Y RESOLUCIONES DEL CECOED
El CECOED (Centro Coordinador de Emergencias Departamental), conocido popularmente como Comité de Emergencia, está integrado por varias instituciones gubernamentales. Entre ellas, se destacan: Bomberos, Prefectura, Ministerio del Interior, Ministerio de Salud Pública, Ejército Nacional, Intendencia de Salto, UTE, OSE, y si la situación lo demanda se incorporan otros organismos como Primaria, Secundaria, entre otros.
Cada quince días se realizan reuniones para analizar las diferentes situaciones que puedan generar emergencias y si estas lo ameritan pueden llegar a realizarse reuniones a diario o varias veces al día, según la situación que se atraviese.
Actualmente, el CECOED se reúne cada quince días, y la situación que vienen tratando con más preocupación es lo referente a la Leishmaniasis. Se presentan informes sobre cómo viene evolucionando la situación, donde se colocaron trampas, se analiza la movilidad en el mapa de la presencia de casos y se evalúa cómo se va a continuar con el tema. En este caso, al tratarse de un tema vinculado a la salud hay determinados actores integrantes del Comité cuya presencia se hace imprescindible para trabajar en coordinación, mientras que hay otros actores que no están directamente involucrados.
En lo que tiene que ver a las resoluciones que emite el Comité ante las situaciones de emergencia o catástrofes, son decisiones que siempre se toman en conjunto en la mesa, sin embargo hay ciertos protocolos de trabajo que se respetan y devienen de una organización a nivel nacional como el SINAE (Sistema Nacional de Emergencia).

En casos puntuales, la gente en general es solidariaEn casos puntuales, la gente en general es solidaria

En general la opinión de la gente es la misma: existe la solidaridad cuando ocurre algo puntual, ya sea el pedido de ayuda ante una enfermedad, o cuando hay catástrofes.

La mayoría opinó que las fiestas tradicionales no influyen ni incentivan el espíritu solidario.

LA GENTE AYUDA CUANDO HAY PEDIDOS
Ferreira, de Colonia 18 de Julio, opinó que la gente es solidaria, “pienso que sí, la gente ayuda cuando hay pedidos en la radio, también cuando hay inundaciones ayuda mucho”.
Acerca de si estas fechas sensibilizan a las personas, comentó que no ha prestado atención, pero más bien no.

SALTO ESTÁ BIEN EN ESE SENTIDO
Por su parte Leticia, de barrio Saladero, indicó que en Salto la gente es solidaria, dijo que si bien en su caso nunca le ha tocado pedir ayuda, por lo que ha visto, recordando por ejemplo el pedido de ayuda a Lourdes (Medici), también para la Teletón entre otras, se nota que la gente es solidaria.
Entiende que en cuanto a ayuda (merenderos) para gente en situación de calle, “Salto está bastante bien en ese sentido”.

CUANDO SE NECESITA
De la misma manera, Daniel, de barrio Lazareto comentó que en general la gente es voluntariosa. “Cuando se necesita sí, la gente ayuda”, como ejemplo mencionó en muchos casos como niños que necesitan ser operados en otros países, siempre se logra el objetivo de reunir ciertos montos de dinero.
También recordó la ayuda brindada por parte de mucha gente cuando ocurrió la última inundación, quienes se acercaban a llevar ropa, comida, etc.
Considera que a no ser por algún caso en especial como los antes mencionados, la gente actúa normalmente, estas fechas no incentivan a ser más solidarios.

EN CIERTOS CASOS, LA GENTE AYUDA
Victoria, si bien no conoce mucho a los salteños, porque vino desde Artigas a estudiar en nuestro departamento, dijo que todas las personas tienen sus defectos, pero para ciertos casos, se suma para ser solidaria.
Casi siempre se acuerdan (de ayudar) cuando hay pedidos.
Entiende que la gente a medida que crece va perdiendo el espíritu de las fiestas, lo cual no sucede en su caso, pero hay gente que con pérdidas de familiares, etcétera, lo va perdiendo y por lo tanto estas fechas no incentivan demasiado a ayudar o a ser más solidarios.

LA GENTE ESTÁ MÁS SENSIBLE
Fernando no dudó en responder que la gente es solidaria y voluntariosa, lo afirmó porque desde el proyecto del que forma parte, que van por los barrios e incluso algunas zonas de campaña, reciben mucho apoyo por parte de la gente que colabora desde prestar un predio donde se instalan, a dar un vaso de agua, prestar corriente eléctrica, etc.
Las fiestas son una fecha muy especial que a su entender, por lo que se festeja, sí la gente está más sensible.
Patricia (en la foto, a la derecha del lector), agregó que en esta fecha “uno piensa en los demás y trata de ayudar con lo poco que puede”.
Y Mariana (en la foto a la izquierda del lector) acotó que no sólo en estas fechas, sino durante todo el año, los salteños son, en general solidarios.







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