Y ahora ¿me lo cubre el seguro?

¿Necesidad o extravagancia?

5-1Situaciones de inseguridad suelen ser más corrientes en estos tiempos que vivimos. El hurto en nuestras casas y vehículos, la posibilidad de que un incendio arruine nuestro hogar y su contenido, e incluso la participación protagónica en algunos de los diarios accidentes de tránsito con daños, son moneda cada vez más corriente. Hay una sensación de que la gente necesita sentirse más segura, o recuperar lo perdido, y que por ello recurre a la contratación de servicios de empresas que brindan una variedad de opciones ante la eventualidad de ciertos riesgos. Pero ¿se sabe realmente lo que se contrata? ¿Qué exigencia hay planteadas? ¿Qué riesgos se cubren? ¿Qué lugar ocupan los corredores que sirven de nexo y de asesoramiento al momento de una sugerencia? ¿Es caro contratar un seguro?. Para empezar a dar respuestas a ello en el presente informe EL PUEBLO se aproxima a algunos de los productos que se brindan para cubrir los riesgos del coche y del hogar, que son los más consolidados en nuestra cultura como uruguayos. El encargado de comercialización de la compañía que mayor cartera de clientes tiene en el país (Banco de Seguros del Estado con 100 años de presencia en el mercado) y un joven asesor corredor nos muestran el camino a recorrer.

 

La casa en orden

Según los datos de la Superintendencia de Seguros y Reaseguros del Banco Central del Uruguay, encargada de regular la actividad en el país, se registran 18 empresas aseguradoras habilitadas para operar en el mercado. Se destaca que los seguros de vehículos superan el 55 % del total de las variedades ofrecidas y que el Banco de Seguros del Estado (BSE) ocupa el nº 1 del ranking en la mayoría de la oferta.

SEGUROS PARA EL HOGAR

Pedro Rey, hace 8 años que es funcionario y es el encargado de Comercialización de la sucursal Salto del BSE. Indicó a EL PUEBLO que “si bien hay algunos requisitos para asegurar muchas veces no suelen ser tan estrictos como se dice”. Los seguros que se ofrecen para el hogar cubren básicamente “el incendio y hurto del contenido, y el incendio del edificio”. Por lo que se puede apreciar en los sitios web de las aseguradoras habilitadas este tipo de seguro “es sencillo”. Se suelen tener en cuenta las características del barrio, y un funcionario de la aseguradora visita el lugar, observando las condiciones de seguridad principalmente. Puede sugerir alguna instalación puntual, que depende de la casa, de la zona y la característica.  Ni bien pase la inspección ya se tiene cobertura.

El asesor y corredor de seguros Sebastián Mansilla, consultado por este diario, manifestó que “por lo general hay productos estándares, y las compañías ofrecen precios parecidos, aunque se nota la diferencia a través de promociones o beneficios”. Últimamente se ha incrementado mucho la demanda de seguros, más cuando no resulta cara la contratación. Agregó que “se exige que las casas cumplan con las medidas de seguridad necesarias como para poder asumir ese riesgo. Básicamente se exigen que las cerraduras sean de doble paleta, que las puertas de lata tengan su travesaño correspondiente, que si hay alguna ventana media expuesta tenga su reja correspondiente, o que tenga alarma. Estas exigencias se adaptan al lugar: a una casa en el balneario no se le puede exigir rejas, porque afecta la imagen, se le pide que contrate un servicio de alarma con respuesta, o que tenga un perro grande”.  Puede ocurrir que “cuando el riesgo es muy alto, las empresas no aseguren”. Es el caso de las viviendas con techo de quincho, en donde “no se asegura contra incendio, y como en general el incendio viene acompañado del hurto, no se contrata nada” indicó el corredor.

¿QUÉ RIESGOS CUBRE?

Estas modalidades de seguros cubren los riesgos de hurto, intento de hurto y copamiento. También el incendio, caída de rayo, el daño malicioso, la embestida de vehículos, la caída de aviones, la explosión de cualquier aparato de uso doméstico, como la explosión exterior, el huracán, el tornado, la tempestad, el granizo (no todas las compañías), caídas de árboles por temporal y terremoto. Los bienes incluidos en este tipo de seguros son los muebles y demás de uso personal y doméstico, las joyas y alhajas, las pieles y cueros, la ropa de uso personal, los objetos fácilmente transportables, las bombas de agua y garrafas de supergás. Pero hay ciertos bienes excluidos y no amparados por este tipo de seguros: el dinero, las monedas, barras de oro, metales preciosos, tarjetas de crédito, billetes de lotería, documentos, títulos, colecciones filatélicas y similares. Tampoco se cubren los programas y datos de sistemas computarizados, los cuadros, antigüedades, objeto de arte o de colección, de oro, plata y armas de cualquier clase. No se incluye a los automóviles, trailler, casa rodante, aviones, embarcaciones, ni la mercadería, materia prima, herramientas y maquinarias destinadas a una actividad secundaria. No se cubre tampoco a los animales doméstico, plantas ni objetos al aire libre. Se cubren, adicionalmente, riesgos adicionales como el caso de la responsabilidad civil del asegurado, la vida por fallecimiento que se pueda dar en ocasión del hurto o del copamiento.

COSTOS Y TRÁMITE

Este tipo de seguros tiene un piso de costo menor a 70 dólares al año y un techo que supera los 300.  La contratación es siempre en dólares. Tanto Rey como Mansilla indicaron que “no es un seguro caro”, mas cuando se puede pagar en cuotas mensuales, ya que “$ 1300 al año, dividido en cuotas parece no afectar la economía doméstica”. Mansilla relata que en el caso de los hurtos, que “hay todos los días”, el trámite suele ser bastante ágil: denuncia policial, constatación por parte de la compañía, estudio de la documentación y entrega de la cosas hurtadas en especie o bien en dinero. Se suele dar la opción de la entrega de las cosas hurtadas o el dinero con un detrimento por uso. 

El cliente debe cumplir, más allá de abonar el costo con “la mínima diligencia en la seguridad. Por ejemplo no puedo irme de vacaciones y dejar la puerta principal de la casa sin llave, o la puerta del fondo abierta”.

AUTO, VIDA Y CASA

Los operadores consultados, cada uno por su lado, manifestaron que hay una realidad que se da en el uruguayo estándar: primero asegura el vehículo y luego la casa. El vehículo es lo primero que la gente determina que tiene un riesgo. Hay cultura aseguradora en cuanto al daño que se puede ocasionar con el vehículo a terceros (responsabilidad civil) y también en cuanto a cuidar el auto. Más allá que sea obligatorio (desde el 2009) cuando se compra un auto, acto seguido se suele asegurar, dependiendo de las posibilidades de cada uno. Para Mansilla “recién ahora ve una cultura de asegurar: desde la casa al auto. Hay más interés y llaman para que se lo asesore” indicó. Y en ese sentido “hay variedad, y la presencia de competencia permitió asegurar a más gente, y ha servido para dinamizar el mercado”. Rey asegura que “el BSE de todas formas tiene la mayoría de las carteras y reúne un porcentaje mayor que la suma de todas las empresas privadas”. El corredor consultado coincide en que “la competencia es sana, hace que el competidor baje los precios y que cada uno se distinga en el servicio que brinda”.

 

Vehículos, accidentes de tránsito y robos

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A nivel de contratación de seguros de automóviles, “hay mucha inquietud por toda la línea de responsabilidad civil, que no busca cubrirse sólo con el SOA (Seguro Obligatorio que cubre solo daño personal), sino que se preocupa por su participación en algún accidente y de los costos de los daños materiales que puede ocasionar. También se ve a aquellas personas que le tienen miedo al hurto. En las carteras de autos se pueden ir sumando seguros: se empieza por el SOA, luego responsabilidad civil, luego incendio, luego hurto, y finalmente daño propio.

Para asegurar un vehículo las exigencias prácticamente son las mismas: se controla el estado del parabrisas, condiciones de seguridad (no siempre alarmas, basta con que las puertas queden cerradas con llave), y otros detalles que un técnico inspecciona. A no ser el seguro obligatorio que se puede contratar en forma telefónica, por Internet o viniendo al Banco, el resto de los seguros llevan una inspección técnica, que verifica el estado de las cubiertas, los parabrisas, freno de mano, las luces.

Mansilla estima que “por el tema de los accidentes es muy importante la responsabilidad civil de los automotores, porque se provocan daños variados. La responsabilidad civil cubre los daños materiales, personales o muerte, y “aunque sea un blister de “Perifar” hay que pagar”.

El SOA solo cubre daños personales. Los daños materiales que uno produce con vehículo teniendo contratado el SOA “salen del bolsillo del cliente”, sea  la moto rota, el abollón, el estallido la rotura del parabrisas trasero, etc. Mansilla estima que respecto del SOA “hay un grado de incumplimiento muy alto sobre todos en la motos”

¿Y SI ME ROBAN EL VEHÍCULO?

5-2En el caso del hurto de un vehículo, que luego de un tiempo aparece dañado, ¿Qué pasa? ¿Cómo se procede?  ¿qué se cubre? Todos los seguros de vehículos tienen lo que se llama DEDUCIBLE, que es la cantidad de dinero establecida que es de cargo del cliente y que se resta del total. A partir de ese monto se paga, no se paga por menos del deducible. Por ej: si tenes un deducible contra el hurto de un vehículo y te roban el espejo o rompés el farito de la luz trasera no se te paga nada y no podés reclamar. Cada vehículo y cada año tiene su deducible que se mantiene durante toda la vigencia. Mansilla indicó que en el caso de un vehículo japonés “el monto del deducible es alto, andando en el promedio de unos 9 mil pesos, aunque una camioneta Toyota Hilux debe tener un deducible de unos 15 mil pesos”.

Los procedimientos pueden variar según las empresas. Una vez producido el hurto de un vehículo, hay que denunciar a la Policía y a la compañía aseguradora que normalmente tiene una atención 24 horas (algunas incluso graban la conversación para que no haya lugar a dudas de nada). Se suele restituir el valor del vehículo que no aparece a los 30 o 45 días  (según la empresa). El cliente, “con el asesoramiento del corredor” advierte Mansilla, puede obtener el valor del mercado del vehículo o, si lo permite la póliza,  la restitución 0 km”. Antes de ello se hace la baja en la intendencia municipal y se hacen los títulos de trasferencia a favor de la compañía.

En la eventualidad de que el vehículo hurtado aparezca (dentro de un plazo que suele ser de un año aproximadamente), pero ocurrido ya el pago por parte de la compañía, puede ocurrir que el cliente desee volver a tenerlo, para lo que deberá restituir la totalidad del dinero que recibió.

LOS DOS JUEGOS DE LLAVE

Una de las condiciones que se exigen para que se de la cobertura en el caso de hurto de un vehículo asegurado, nos indica Mansilla  es que se tengan los dos juegos de llaves que todo coche posee. Nos relató un caso en donde uno de sus clientes estaba ingresando a Montevideo, y en una esquina con semáforos es chocado de atrás. Se baja a ver el daño, dejando las llaves puestas y el auto en marcha, y en esa precisa ocasión otra persona se le sube al auto y se lo roba. Hace la denuncia y la aseguradora lo primero que le pide son los 2 juegos de llaves del coche, que no tenía. “Este ejemplo tiene que servir para entender que cuando uno contrata un seguro no se libera de la diligencia necesaria que tienen que tener” agregó. Si falta uno de los dos juegos de llaves del coche puede ocurrir que no le paguen el seguro por hurto, salvo que haya indicado al momento de contratar que se contaba con un juego.

 

El oficio de corredor

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La venta de un seguro en su mayoría se tramita a través de un corredor, que es una persona de confianza que le debe explicar al cliente los pasos a seguir en caso de un siniestro que debe hacer. Igualmente se puede contratar directamente en las oficinas de las empresas habilitadas.

Lo que se estila es que los corredores vendan de varias compañías. Son muy pocos los que trabajan exclusivamente para una sola compañía, mas cuando hay distintas ofertas y no se pueden perder clientes.

La variedad de seguros que brindan las distintas compañías si bien es similar, indicó Mansilla que “hay algunas que se dedican pura y exclusivamente a algunos. Eso depende de la habilitación que tengan. En Uruguay están bajo la órbita de la Superintendencia de Seguros y Reaseguros del Banco Central del Uruguay, que es la que da las autorizaciones para trabajar y en que carteras.

Sebastián Mansilla es corredor de seguros de varias empresas aseguradoras con presencia en el medio local. Hace 15 años que trabaja en el rubro en que empezó trabajando como empleado de un corredor con una cartera considerable de clientes. Luego pasó a trabajar en una compañía aseguradora y hace poco tiempo solicitó número de corredor y se maneja como corredor y asesor de seguros independiente.

Según Mansilla la tarea del corredor depende de cada uno. Hay algunos que “van, contratan, cobran su comisión y no los ves nunca más”. Hay otros que “están al tanto, llaman al cliente si tienen algún inconveniente, le entregan documentación, y están presente en el momento de la tramitación luego de los siniestros”. El entrevistado reconoce que “en realidad lo que hace el asesor corredor es vender humo: vende intangibles, cosas que no se pueden tocar, pero que en los momentos del siniestro se valoran”.

LA COMISIÓN LA PAGA LA ASEGURADORA

El corredor cobra una comisión por contrato celebrado, que pagan las aseguradoras. De lo que se paga por prima, un porcentaje de eso corresponde al corredor. Según el caso las comisiones iniciales son mayores que las que se cobran con las renovaciones o cambios de compañía.

En la práctica suele darse el cambio de aseguradora. En épocas de renovaciones el cliente pide el precio de la competencia.

Para ser corredor hay que tener idoneidad para la tarea, se firman una serie de compromisos con las empresas aseguradoras.

En Salto deben haber 40 corredores de seguros de los que trabajan 25 aproximadamente. El resto ha dejado de trabajar. Tienen que ser persona jurídica, sea unipersonal, SRL o SA. Hoy en día “se está estilando ir a las empresas por atención, variedad, precio, y como el negocio prácticamente lo termina cerrando el corredor es quien lleva el cliente a una o a otra empresa”.

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El seguro contra robos, no es de los más onerosos, pero tiene exigencias.

Ese librito chico que nadie lee

Para todo seguro hay condiciones generales que ya están pautadas y no se pueden cambiar, por ello se dice que es un contrato de adhesión,  o que tiene cláusulas de adhesión. Eso significa que el cliente contrata o no, pero  no se pueden cambiar las condiciones.  Mansilla expresó que “en el momento del siniestro las aseguradoras te van a exigir todo lo que se dispone en el librito que te dieron en un primer momento y que nadie leyó. Es un librito bastante extenso pero como nadie lo lee, cuando pasa un siniestro a veces no se cumple con todo, y las empresas lo van a exigir. Mucha gente dice “que pague la compañía, pero ella va a pagar si corresponde”.







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