“Ya he dicho que no seré candidato; ahora ayudo a pensar y a juntar voluntades para un cuarto gobierno del Frente”

Mtro. Ramón Fonticiella – exintendente de Salto

Tras visitar la redacción de EL PUEBLO, el exintendente, Ramón Fonticiella, dialogó de política nacional, regional y local, remarcando que si bien se siente satisfecho por la obra del Frente en lo nacional, aún, “no está colmado”.
Hoy, muchos comparan la administración anterior y lo que va de la actual, con la suya; reconociéndola por tener un manejo probo de los recursos públicos. ¿Íntimamente, lo ha pensado?
La pregunta es demasiado íntima. Pensé que me iba a preguntar si yo había percibido eso. Para no percibirlo, tendría que no salir de casa. Decía un confesor que tenía cuando iba a la Iglesia, que “la envidia y la vanidad, moría como MTRO RAMÓN FONTICIELLAmedia hora después, que moría el cuerpo”; notable el cura. Seguramente la vanidad hace escuchar eso muchas veces. Yo soy filosóficamente cristiano, y, por eso, estoy en la izquierda. Creo que, de todas maneras, nadie que se sienta filosóficamente cristiano, puede obrar mal, solo basado en su interés posterior. Ese es el problema que enferma a esta sociedad; y, quizás, aquel gobierno donde hubo gente que durante un año trabajaron sin cobrar un peso, y otro que no lo hizo durante los cinco años; ese tipo de gente, hoy en día se ve bastante menos. La fragilidad de quienes ocupan los lugares de dirección, es muy grande; no estoy criticando, pero, no me gusta quedarme embuchado. No quiero decir que sea el común denominador, ni que sean los más; pero, tampoco son los menos. Entonces, si hay una fragilidad en el equipo de trabajo; si este, sea el de Coutinho o sea el de Lima, se maneja detrás de utopías que no son las del batllismo o del frenteamplismo, posiblemente, la realidad a la que se llegue, sea muy lejana a la de quienes votaron la utopía que votaron. Ha cambiado tanto todo, que da lo mismo decir o no la verdad. Y, no importa el bien común, más que el bien personal. Soy el mismo negro que iba de mañana y de tarde en un ómnibus a la Escuela salesiana a la que concurría con una beca. Eso, es lo que te hace sentir tranquilo. Por eso, no me extraña que digan que el gobierno del Frente que encabecé, fue, quizás, mejor; porque, quienes estaban manejando las cosas del gobierno, sabían lo que hacía; además, sabían que tenían que hacerlo de esa forma. Capaz, alguno, se tuvo que ir, pero, fueron muy poquitos.
Ese fundamento interno, ¿pudo ser el manejado por la fuerza política local, al marcar determinadas discrepancias con el gobierno departamental?
Yo me considero parte viva de ese pensamiento y de esa acción. El Frente Amplio, es una cosa, y, las personas, somos otra. Las personas que estamos ejecutando las acciones, debemos ir en la línea real del Frente; que quien está, esté para servir y no para servirse; que esté para los más pobres, por los más desposeídos. Pero, no para generar casas para que te voten; nosotros hicimos 400 casa, y, capaz, que no nos votó nadie. Pero, es tan lindo acostarte y dormir. No te haces una idea. Entonces, creo que todo es un tema de intimidad, y de que el equipo que tú tengas, esté comprometido como lo estás tú. Es que lo que importa, es el colectivo.
¿Uruguay podría llegar a tener liderazgos con dichas características?
En las sociedades, todo es posible. Si no Goebbels, no hubiera existido. Implementó la síntesis de que, uno, por más que no dijera la verdad, fuera creído. Desde los tiempos de Artigas, hasta hoy, más allá de determinadas épocas, el ser democrático, el sentir democrático basado en la frase “Mi autoridad emana de vosotros y cesa ante vuestra presencia soberana”, ha sido la diferencia del Uruguay. Ojalá que nos sintamos fuertes, y que, a quienes quieren que venga otro tipo de gobierno, les vaya mal.
¿Ve al Frente Amplio como una opción electoral continuista, o como una nueva propuesta al cambiar los liderazgos generacionales?
Pienso igual que Danilo Astori: lo que hay que renovar no son sólo las personas; hay que renovar los enfoques hacia dónde va el mundo, y no, para atrás, hacia donde fue el mundo hace 50 años. También, creo que hay que tener un cambio en la actitud, en la forma de conducir.
¿Se siente satisfecho con la obra gubernamental en lo nacional, o cree que hay que ir a por más?
Me siento satisfecho por el camino que se recorre y de la forma que se recorre, a pesar de que lo recorremos hombres, quienes nos equivocamos a cada rato; aunque no colmado. Sigue habiendo bolsones de todo tipo de injusticias que tenemos que transformarlos. Pero, lo que este país ha avanzado en este tiempo, ha sido sideral, comparado con lo que venía avanzando. Sucede qué, el equilibrio, no conforma a todos.
La izquierda uruguaya, ¿es un oasis en comparación con las de otros países americanos; puede ser catalogada como más europeizada?
Eso es absolutamente cierto, y viene desde el fondo de la historia. Uruguay, nunca dependió, aunque creamos que sí, de figuras mesiánicas. Porque Uruguay, fundamentalmente a partir de don José Batlle y Ordóñez, ha sido un país de partidos políticos ideológicos. Y, cuando hay una ideología, hay una multiplicidad de personas y de conceptos. Por lo tanto, como no somos mesiánicos, seguiremos detrás de los partidos políticos. Los mesías, en este país, no tienen lugar, porque la estructura social es más poderosa. Ojalá que siempre sigamos así.
¿Será candidato a la Intendencia en 2020?
Ya he dicho que no seré candidato. Estoy sumamente activo en la actividad política, ahora ayudo a pensar y a juntar voluntades para un cuarto gobierno del Frente.
Entrevista Dr. Adrián Báez







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