Fue el viernes de mañana cuando el vecino del barrio Independencia salía de su casa para el trabajo.
Al llegar a la puerta, comprueba que le habían dejado un recibo, al tomarlo se da cuenta que es de Antel.
Entonces se fija el monto que debía abonar y la fecha de vencimiento y ahí fue cuando se llevó la sorpresa.

Resulta que la fecha de vencimiento había sido el día antes de haber recibido la factura, pero igualmente no tenía cómo probarlo, por lo cual cabizbajo y sin chistar concurrió a las oficinas de Antel en el centro de la ciudad para poder lograr pagarlo, lo que efectivamente hizo.

Este buen vecino, dijo que le sorprende, siendo Antel una empresa estatal de las más avanzadas en cuanto a las comunicaciones, que no pueda hacer bien algo tan simple como la entrega de facturas a tiempo, con la finalidad de que los usuarios del servicio puedan pagar en fecha como corresponde y evitarse recargos.

El hecho es que tanto a ese vecino, como el barrio entero y quizás también algunos otros puntos de la ciudad, se han visto afectados por este tipo de situaciones. El hecho es que en estos casos no hay derecho al pataleo porque Antel “no tiene cómo comprobar” que la factura llegó a destiempo. Por lo cual el que pierde la pulseada es el usuario.