El zoológico de Salto se encuentra en óptimas condiciones y es justo decirlo. Los jardines están cuidados y en condiciones, los habitáculos de las especies más pequeñas, así como las jaulas que alberga a los animales más grandes y los espacios verdes donde están los demás, son dignos de ver.

Uno de los aspectos que más llamó la atención fue ver un espacio para aves que de pronto volaban por el interior del zoológico, se posaban en sus árboles, hasta en lo alto de un jaulario donde antiguamente se encontraban los leones y ahora hay reptiles, roedores y arañas, donde había un pavo real caminando por el pretil hasta descender y regresar a su lugar con el resto de los animales de su especie.

Pero uno de los puntos más altos de este lugar, es que incorporó el concepto de accesibilidad al punto que posee espacios especiales para personas con capacidades diferentes, como juegos, baños y todos los caminos poseen rampas y señalizaciones para que quienes están comprendidos en este tema puedan asistir y recorrer el lugar sin inconvenientes. Lo que es justo, es justo, y por eso hay que decirlo. Ojalá perdure.

Lamentablemente lo que hubiera sido bueno que estuviera abierto sería una oficina con atención al público e información turística, ya que pese a ser día de semana y con temperaturas importantes como las actuales, había visitantes que requerían de información en el lugar y no había siquiera folletería alusiva a lo que Salto ofrece en materia turística.