La cultura de rayar todo lo que encuentran a su paso que existe entre los adolescentes, llega a un nivel de falta de educación, que genera pavor, enojo y malestar. No puede ser que muchos de nuestros jóvenes tengan el hábito fuera de lugar de rayar todo lo que encuentren a su paso, nos comentaba un lector muy molesto con la situación.
Resulta que el vecino de la Zona Este días pasados, subió al ómnibus como todos los días y al sentarse en una de las unidades que circulan diariamente se llevó la mala sorpresa de que al lado de la ventana había una “declaración de amor”, escrita por un joven “enamorado” que firmaba solamente con su nombre.
Dijo que esta situación se repite en varios coches tanto debajo de las ventanas como en los asientos, pero para colmo de males, el hombre que estaba muy molesto expresó que días pasados caminando por calle Artigas, pasó por el Ateneo de Salto y pudo ver como en la fachada del edificio también la habían rayado con el nombre de una persona.
El vecino que se comunicó con este diario muy enojado con la situación, opinó que situaciones como éstas son las que nos diferencian con el primer mundo y que en países como Alemania, este tipo de cosas no pasan porque hay respeto y educación entre los habitantes de cuidar los espacios públicos.
La cultura de rayar todo lo que encuentran a su paso que existe entre los adolescentes, llega a un nivel de falta de educación, que genera pavor, enojo y malestar. No puede ser que muchos de nuestros jóvenes tengan el hábito fuera de lugar de rayar todo lo que encuentren a su paso, nos comentaba un lector muy molesto con la situación.
Resulta que el vecino de la Zona Este días pasados, subió al ómnibus como todos los días y al sentarse en una de las unidades que circulan diariamente se llevó la mala sorpresa de que al lado de la ventana había una “declaración de amor”, escrita por un joven “enamorado” que firmaba solamente con su nombre.
Dijo que esta situación se repite en varios coches tanto debajo de las ventanas como en los asientos, pero para colmo de males, el hombre que estaba muy molesto expresó que días pasados caminando por calle Artigas, pasó por el Ateneo de Salto y pudo ver como en la fachada del edificio también la habían rayado con el nombre de una persona.
El vecino que se comunicó con este diario muy enojado con la situación, opinó que situaciones como éstas son las que nos diferencian con el primer mundo y que en países como Alemania, este tipo de cosas no pasan porque hay respeto y educación entre los habitantes de cuidar los espacios públicos.