El empedrado que se encuentra en calle Cervantes entre Larrañaga y Sarandí, se ha vuelto casi imposible de transitar y clama por una reparación. Si bien ya hay experiencia en el intento de reparación de los mismos en Salto, los vecinos piden que haya una acción municipal urgente para buscar una solución.

En tanto, el adoquinado que fue levantado en la calle 18 de Julio y cuya interrogante fue motivo de cuestionamientos en las redes sociales, según pudo saber este diario su quita se hizo bajo la responsabilidad de la dirección de Obras de la Comuna y según informaron, se labró acta de cada una de las piezas, las que se encuentran bajo custodia municipal para ser reubicadas en un presunto paseo histórico en la zona portuaria.

No obstante, quedan pocas calles adoquinadas en Salto y la que está ubicada en pleno centro por calle Treinta y Tres, presenta complicaciones para los vehículos, sobre todo los días de lluvia, aunque el trabajo con las mismas por el momento no está en los planes de nadie.

Un lector se quejó porque compró pastas en una empresa local y el delivery lo dejó en una casa de la cuadra, pero no en la de quien las había comprado. Al reclamarle al comercio, el dueño del mismo le dijo que fuera él a pedirle las pastas al vecino, por lo que el lector se negó y le exigió que fueran ellos mismos quienes hicieran ese trabajo, a lo cual el comerciante finalmente accedió.