Ante tanta denuncia…

Ante tanta denuncia, ayer se sintió como pocas veces en el interior del ómnibus gritar a viva voz: “a ver pasajeros, un asiento para la abuela”, luego de que ingresara al coche una mujer adulto mayor con dificultades para caminar. Era el chofer que trataba de ordenar lo que estaba sucediendo en su coche y es justo reconocerlo.
Después de 40 minutos de espera en la fila, el cliente de ANTEL llegó a la caja para abonar por su servicio. Con tono jocoso le dijo a la funcionaria que lo atendía, si no daban caramelos por la espera, gentileza que sí realizan en los lugares privados de cobranzas, pero a la funcionaria la broma no le cayó bien.
A viva voz le empezó a decir a ese cliente que estaba pagando atrasado y que encima que ANTEL aceptaba eso, él tenía la osadía de pedirle un caramelo. El contribuyente molesto, le espetó que no pudo pagar antes porque siendo acreedor del Estado éste demoró en pagarle y que más allá de la mala atención recibida y la falta de respeto de la funcionaria, igualmente seguiría abonando el IRPF para seguir pagándole el sueldo.
Tras su retirada, la gente que también se encontraba molesta le hicieron saber que habían escuchado todo lo que la cajera había vociferado, desde el mes que estaba pagando hasta el monto y que entendían que era algo que no tenían por qué haber escuchado. La mujer siguió vociferando luego con otros luego que éste cliente se retiró del lugar. Lamentable actitud de una empleada pública.

Ante tanta denuncia, ayer se sintió como pocas veces en el interior del ómnibus gritar a viva voz: “a ver pasajeros, un asiento para la abuela”, luego de que ingresara al coche una mujer adulto mayor con dificultades para caminar. Era el chofer que trataba de ordenar lo que estaba sucediendo en su coche y es justo reconocerlo.

Después de 40 minutos de espera en la fila, el cliente de ANTEL llegó a la caja para abonar por su servicio. Con tono jocoso le dijo a la funcionaria que lo atendía, si no daban caramelos por la espera, gentileza que sí realizan en los lugares privados de cobranzas, pero a la funcionaria la broma no le cayó bien.

A viva voz le empezó a decir a ese cliente que estaba pagando atrasado y que encima que ANTEL aceptaba eso, él tenía la osadía de pedirle un caramelo. El contribuyente molesto, le espetó que no pudo pagar antes porque siendo acreedor del Estado éste demoró en pagarle y que más allá de la mala atención recibida y la falta de respeto de la funcionaria, igualmente seguiría abonando el IRPF para seguir pagándole el sueldo.

Tras su retirada, la gente que también se encontraba molesta le hicieron saber que habían escuchado todo lo que la cajera había vociferado, desde el mes que estaba pagando hasta el monto y que entendían que era algo que no tenían por qué haber escuchado. La mujer siguió vociferando luego con otros luego que éste cliente se retiró del lugar. Lamentable actitud de una empleada pública.