Ayer en estas columnas…

Ayer en estas columnas recogíamos la versión que nos llegaba -en forma anónima – sobre el riesgo de los “arreglos orales” en casos de accidentes de tránsito sin lesionados, pero con daños materiales. Y anotábamos el caso de un accidente registrado en Lavalleja y Uruguay.
En este caso nos llamó una conductora para decirnos que ella tuvo un accidente precisamente eel pasado lunes en el lugar mencionado y nos contó: sucede que circulábamos lentamente y deteniéndonos, porque delante lo hací un camión recolector de la Intendencia.
En determinado momento, veo que la gente me grita y me detengo. Me encuentro con una moto tirada debajo del auto, en la parte de atrás. No se que pasó, pero el motonetista se incorporó y se fue.  No me fue posible convencerlo para que se quedara.
Esto es lo que difiere de la versión que nos llegó. Sucede que no fui yo quien le “convenció” para que se fuera, sino que al revés, no l e pude convencer para que se quedara, nos expresó. Al menos en este caso, no fue como se nos comentó.
Comienza a escucharse las primeras detonaciones de pirotecnia en la ciudad, generalmente como corolario de despedidas o reuniones de fin de año. Nunca está demás tomar las precauciones correspondientes, dado que también suele abundar el alcohol en estas ocasiones.

Ayer en estas columnas recogíamos la versión que nos llegaba -en forma anónima – sobre el riesgo de los “arreglos orales” en casos de accidentes de tránsito sin lesionados, pero con daños materiales. Y anotábamos el caso de un accidente registrado en Lavalleja y Uruguay.

En este caso nos llamó una conductora para decirnos que ella tuvo un accidente precisamente eel pasado lunes en el lugar mencionado y nos contó: sucede que circulábamos lentamente y deteniéndonos, porque delante lo hací un camión recolector de la Intendencia.

En determinado momento, veo que la gente me grita y me detengo. Me encuentro con una moto tirada debajo del auto, en la parte de atrás. No se que pasó, pero el motonetista se incorporó y se fue.  No me fue posible convencerlo para que se quedara.

Esto es lo que difiere de la versión que nos llegó. Sucede que no fui yo quien le “convenció” para que se fuera, sino que al revés, no l e pude convencer para que se quedara, nos expresó. Al menos en este caso, no fue como se nos comentó.

Comienza a escucharse las primeras detonaciones de pirotecnia en la ciudad, generalmente como corolario de despedidas o reuniones de fin de año. Nunca está demás tomar las precauciones correspondientes, dado que también suele abundar el alcohol en estas ocasiones.