El hombre, motoquero de alma…

- El hombre, motoquero de alma, prácticamente ha recorrido el mundo siempre en motos de grandes cilindradas y nunca tuvo un accidente, pero de tanto en tanto como amante de su terruño, vuelve a Salto. El pasado viernes se hallaba precisamente en Salto, detenido con su moto, en la cebra que queda frente a la Universidad, mientras un docente y sus alumnos cruzaban la misma.
En ese momento aparecen dos motos a gran velocidad. Una de ellas lo pasa por la derecha – en absoluta infracción – y lo engancha con el posapiés, que no tenía la cobertura de goma que corresponde y le produce una dolorosa lesión. Terminó en el hospital y tiene para varios días de recuperación.
El motonetista no tenía ni licencia de conducir, menos seguro obligatorio, ni la más remota idea de las normas de tránsito. Es lamentable, pero es la realidad del tránsito urbano de nuestros días en Salto. En buen romance: te lastiman ¿y qué?. No pasa nada.
Algo similar le pasó a una señora que días atrás descendió de un ómnibus en la Avda. Manuel Oribe y luego de mirar en sentido del tránsito “normal” y ver que no venía nadie se largó a cruzar la calzada.
No sabía que la senda por estos días está habilitada en ambos sentidos y una moto que circulaba en sentido contrario la llevó por delante. También terminó hospitalizada con una dolorosa fractura. Pedir prudencia a los motonetistas ante situaciones puntuales, como se imponía en este caso es demasiado pedir en nuestros días.

– El hombre, motoquero de alma, prácticamente ha recorrido el mundo siempre en motos de grandes cilindradas y nunca tuvo un accidente, pero de tanto en tanto como amante de su terruño, vuelve a Salto. El pasado viernes se hallaba precisamente en Salto, detenido con su moto, en la cebra que queda frente a la Universidad, mientras un docente y sus alumnos cruzaban la misma.

En ese momento aparecen dos motos a gran velocidad. Una de ellas lo pasa por la derecha – en absoluta infracción – y lo engancha con el posapiés, que no tenía la cobertura de goma que corresponde y le produce una dolorosa lesión. Terminó en el hospital y tiene para varios días de recuperación.

El motonetista no tenía ni licencia de conducir, menos seguro obligatorio, ni la más remota idea de las normas de tránsito. Es lamentable, pero es la realidad del tránsito urbano de nuestros días en Salto. En buen romance: te lastiman ¿y qué?. No pasa nada.

Algo similar le pasó a una señora que días atrás descendió de un ómnibus en la Avda. Manuel Oribe y luego de mirar en sentido del tránsito “normal” y ver que no venía nadie se largó a cruzar la calzada.

No sabía que la senda por estos días está habilitada en ambos sentidos y una moto que circulaba en sentido contrario la llevó por delante. También terminó hospitalizada con una dolorosa fractura. Pedir prudencia a los motonetistas ante situaciones puntuales, como se imponía en este caso es demasiado pedir en nuestros días.







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