El resultado del manoseo

La Federación de Funcionarios municipales admite que en muchas de las intendencias del país existe un exceso de funcionarios, o sea que la plantilla de trabajadores tiene más de los que se precisa para prestar los servicios.
Sin embargo al mismo tiempo advierten que están dispuestos a defender su permanencia, porque entienden que el despido de trabajadores no es una solución admisible para el problema.
Si durante tantos años se ha manejado así el tema, no es justo que hoy se quiera revertirlo de buenas a primera, haciéndoles pagar el precio de esto a los trabajadores, manifiestan las fuentes gremiales.
En esto no puede haber dos opiniones, es cierto que la enorme mayoría de los trabajadores municipales – no todos por supuesto – ingresaron “a dedo” a las intendencias. Esto es, por su adhesión al partido político gobernante y luego permanecieron.
Es de los viejos vicios del sistema y aunque en los últimos años se ha tratado de corregirlo, sugiriéndose que en todos los casos se hagan las designaciones por concurso o sorteo, según sean cargos técnicos o no, en la práctica las intendencias han dejado de lado esta recomendación y siguieron poniendo a sus adherentes a gusto y voluntad.
Es lo que se llama “clientelismo político” y este vicio es uno de los más extendidos en el país. Es harto frecuente en todos los partidos políticos que quien milita activamente lo hace esperando la recompensa de un cargo.
Pero nadie se inmuta. Este manoseo pareciera ser lo “normal”, aunque a todas luces es inaceptable, por la injusticia que supone. Favorecer a alguien obsequiándole un trabajo público directamente, es dejar de lado a los miles de compatriotas que aspiran al mismo trabajo, con el mismo derecho y se los margina por el sólo hecho de que no piensan igual políticamente. Es más, a veces hasta piensan igual pero no han militado tan “visiblemente”.
Hoy tenemos esta realidad y si pretendiéramos saber quién o cuántos de los funcionarios municipales en el país escapan a esto, o sea han sido incorporados a la planilla pública por concurso o sorteo, seguramente nos alcanzarían los dedos de la mano en cada Intendencia al menos.
Tenemos entendido que existe además un cálculo de un organismo oficial (OPP u Oficina del Servicio Civil) que establece, de acuerdo a extensión de territorio, población y otros factores, la cantidad de funcionarios aconsejable en cada caso.
Lamentablemente estas cifras generalmente se exceden y cada intendente designa un montón de funcionarios para cumplir lo prometido en la campaña electoral, sin tener en cuenta otro aspecto que éste.
Así llegamos a la situación actual y nadie, ningún partido, ni ninguna Intendencia del país ha escapado a la situación mencionada.