Hablando de campitos de barrio…

Las ventas de cometas pueden verse en los distintos comercios de nuestra ciudad, con su variedad de formas y colores, las que han sido siempre atractivas desde ese aspecto. Aunque pese a haber un importante stock en todos lados, todavía las mismas no han atiborrado el cielo salteño como sí sucedía en otros años.
Será una tema a investigar, si es que las mismas no se venden con el mismo ritmo que en otros tiempos por alguna razón en particular, o es que los más pequeños, niños criados con la cultura de la pantalla, ya no desean practicar el arte de la remontada de cometas, un clásico en otros años, cuando podía verse en cualquier plaza, parque, y paseo público en general, como cualquier campito de barrio, a niños con sus mayores haciendo volar en lo alto, un esqueleto de caña con cuerpo de papel.
Hablando de campitos de barrio, ya son muy pocos los lugares donde pueden verse los clásicos “picados”, cuando los gurises, muchas veces como manera de dirimir sus diferencias, arman equipo y juegan durante horas al fútbol, casi como un ritual colectivo que une y genera pasiones en los más chicos.
Aunque los equipos de Baby Fútbol que existen en los distintos barrios de la ciudad, promueven el deporte y la unión entre los gurises de un mismo barrio, algo que es muy positivo y loable rescatar. En ese sentido, sería bueno que en cada rincón de la ciudad existan lugares donde practicar deportes, porque es la manera más honorable y saludable de salvar las diferencias y promover la unión entre las personas.
Las ventas de cometas pueden verse en los distintos comercios de nuestra ciudad, con su variedad de formas y colores, las que han sido siempre atractivas desde ese aspecto. Aunque pese a haber un importante stock en todos lados, todavía las mismas no han atiborrado el cielo salteño como sí sucedía en otros años.
Será una tema a investigar, si es que las mismas no se venden con el mismo ritmo que en otros tiempos por alguna razón en particular, o es que los más pequeños, niños criados con la cultura de la pantalla, ya no desean practicar el arte de la remontada de cometas, un clásico en otros años, cuando podía verse en cualquier plaza, parque, y paseo público en general, como cualquier campito de barrio, a niños con sus mayores haciendo volar en lo alto, un esqueleto de caña con cuerpo de papel.
Hablando de campitos de barrio, ya son muy pocos los lugares donde pueden verse los clásicos “picados”, cuando los gurises, muchas veces como manera de dirimir sus diferencias, arman equipo y juegan durante horas al fútbol, casi como un ritual colectivo que une y genera pasiones en los más chicos.
Aunque los equipos de Baby Fútbol que existen en los distintos barrios de la ciudad, promueven el deporte y la unión entre los gurises de un mismo barrio, algo que es muy positivo y loable rescatar. En ese sentido, sería bueno que en cada rincón de la ciudad existan lugares donde practicar deportes, porque es la manera más honorable y saludable de salvar las diferencias y promover la unión entre las personas.