Hay problemas que parecen ser sencillos…

Hay problemas que parecen ser sencillos de solucionar, sin embargo pasa el tiempo y lejos de solucionarse recrudecen y permanecen. Nos referimos a algunas personas que hacen sus necesidades en algunos lugares públicos o incluso pernoctan en ellos.
Concretamente en calle Rincón 220, una finca sin habitantes, que tiene al frente un espacio resguardado de la vista, “apesta” del olor nauseabundo que despide por esta razón. De poco o nada ha servido el letrero que reza: prohibido tirar basura.
Ninguna novedad ha surgido del atracador del quiosco de calle Artigas, que en la noche del jueves último se llevó la recaudación que había a esa hora en la caja. Antes el delincuente se aseguró que no hubiera nadie en las cercanías, porque se trata de un lugar céntrico muy concurrido.
¡Una vez hice 113 panqueques! Afirmación poco creíble que sostenía un conocido odontólogo, que acostumbra arrimarse a la barra de veteranos que suele verse en las tardecitas en calle Uruguay, al frente de la ex Confitería Oriental.
La verdad es que este  grupo de veteranos que suele juntarse casi frente al Banco de Previsión Social, disfruta del Salto de otros tiempos, que muchos jóvenes no han conocido. Claro que a muchas afirmaciones hay que hacerles un “descuentito”.
Anoche hubo una alta concentración de vehículos automotores en las inmediaciones del Parque Harriague, esto determinó que algunos oportunistas se dedicaran a “tantear” las puertas para ver cuál estaba abierta. La policía tuvo ardua labor.

Hay problemas que parecen ser sencillos de solucionar, sin embargo pasa el tiempo y lejos de solucionarse recrudecen y permanecen. Nos referimos a algunas personas que hacen sus necesidades en algunos lugares públicos o incluso pernoctan en ellos.

Concretamente en calle Rincón 220, una finca sin habitantes, que tiene al frente un espacio resguardado de la vista, “apesta” del olor nauseabundo que despide por esta razón. De poco o nada ha servido el letrero que reza: prohibido tirar basura.

Ninguna novedad ha surgido del atracador del quiosco de calle Artigas, que en la noche del jueves último se llevó la recaudación que había a esa hora en la caja. Antes el delincuente se aseguró que no hubiera nadie en las cercanías, porque se trata de un lugar céntrico muy concurrido.

¡Una vez hice 113 panqueques! Afirmación poco creíble que sostenía un conocido odontólogo, que acostumbra arrimarse a la barra de veteranos que suele verse en las tardecitas en calle Uruguay, al frente de la ex Confitería Oriental.

La verdad es que este  grupo de veteranos que suele juntarse casi frente al Banco de Previsión Social, disfruta del Salto de otros tiempos, que muchos jóvenes no han conocido. Claro que a muchas afirmaciones hay que hacerles un “descuentito”.

Anoche hubo una alta concentración de vehículos automotores en las inmediaciones del Parque Harriague, esto determinó que algunos oportunistas se dedicaran a “tantear” las puertas para ver cuál estaba abierta. La policía tuvo ardua labor.