Hay que tener cuidado…

Hay que tener cuidado cuando se coloca un letrero en un lugar público. Sobre todo si viene de parte de funcionarios públicos, porque los mismos son mirados con atención. Más aún, si encima en esos lugares hay desde niños que van a la escuela hasta adultos mayores que después pueden repetir lo que ven y muy mal.

Por eso, cuando una importante cantidad de personas se disponía a bajar de uno de los ómnibus de línea del recorrido urbano, uno de los adolescentes que se encontraba en la fila apuntó con el dedo índice hacia la leyenda que decía en letras grandes marcadas con fibra permanente “Prohibido Vajar por Atrás”.

El joven espetó “qué burros, bajar es con B larga”, hubo gente que se dio vuelta y quedó mirando atento el letrero. Parece una cuestión pueril pero hace al asunto de qué clase de funcionarios tenemos en la administración pública ya que los mismos deben dar el ejemplo en todo, porque son los trabajadores de todos.

Sin embargo, el ómnibus de la comuna no es el único que peca por llevar este horror de ortografía, también lo tiene un comercio que elabora productos de confitería que al hacer alusión a la manufacturación de sus productos señala a los mismos con un acento indebido, diciendo que la elaboración es “artesanál” y así ha quedado hasta ahora.