Hay unas butacas con el tapizado roto y descuidado…

El lector se comunicó ayer con EL PUEBLO para darnos cuenta de un hecho que comprobó el pasado domingo. Se trata del deterioro o descuido de mantenimiento que muestra la Terminal Daymán que fuera construida durante el gobierno anterior.
Hay unas butacas con el tapizado roto y descuidado en el living de la Terminal. Vemos que hay personas -supongo que turistas – que las sacan afuera para tomar mate y seguramente este es parte del problema. Ojo, agregó los funcionarios se muestran muy correctos.
Es una lástima porque mucha gente, sobre todo de la tercera edad, que suele disfrutar de las termas, se habituó al lugar para llegar y también para ascender al servicio de los coches interdepartamentales.
Arrecian los robos por descuidos, sobre todo en los lugares «limítrofes» a determinados barrios y asentamientos. La hora de la siesta es hoy una de las más complicadas y por lo general son menores de edad, que llegan supuestamente a pedir agua o «algo para comer».
Otra cara de la moneda son las personas que se dedican a buscar desperdicios en las bolsas de residuos. Hasta vemos algunas parejas y en otras ocasiones aparece un hombre con niños de corta edad, nos dicen vecinos de lugares céntricos. Sería interesante que INAU se ocupara de averiguar cual es su situación.

El lector se comunicó ayer con EL PUEBLO para darnos cuenta de un hecho que comprobó el pasado domingo. Se trata del deterioro o descuido de mantenimiento que muestra la Terminal Daymán que fuera construida durante el gobierno anterior.

Hay unas butacas con el tapizado roto y descuidado en el living de la Terminal. Vemos que hay personas -supongo que turistas – que las sacan afuera para tomar mate y seguramente este es parte del problema. Ojo, agregó los funcionarios se muestran muy correctos.

Es una lástima porque mucha gente, sobre todo de la tercera edad, que suele disfrutar de las termas, se habituó al lugar para llegar y también para ascender al servicio de los coches interdepartamentales.

Arrecian los robos por descuidos, sobre todo en los lugares «limítrofes» a determinados barrios y asentamientos. La hora de la siesta es hoy una de las más complicadas y por lo general son menores de edad, que llegan supuestamente a pedir agua o «algo para comer».

Otra cara de la moneda son las personas que se dedican a buscar desperdicios en las bolsas de residuos. Hasta vemos algunas parejas y en otras ocasiones aparece un hombre con niños de corta edad, nos dicen vecinos de lugares céntricos. Sería interesante que INAU se ocupara de averiguar cual es su situación.