La situación desató una protesta generalizada…

Al mediodía de ayer el tránsito en la salida de la Escuela Nº3 era un caos. No por el hecho de que los semáforos instalados en la esquina de Brasil y Viera no funcionaran, sino todo lo contrario. Pero una inspectora de tránsito de la Intendencia se apostó en esa esquina para guiar a los vehículos que paran en doble fila en el lugar, así como también lo hacen en varios colegios privados de nuestra ciudad, como si esto estuviera permitido.
Pero el problema empezó cuando la inspectora paraba a los vehículos, líneas de ómnibus incluidas, que el semáforo habilitaba a pasar y por otro lado, le daba el paso a los conductores que se encontraban por la otra calle y con la inhabilitación por la luz roja del aparato controlador del tránsito.
La situación desató una protesta generalizada de parte de los conductores que comenzaron a hacer sonar sus bocinas y a quejarse a viva voz por la situación, ya que la actitud de la funcionaria en vez de ordenar, dio lugar a una confusión, que no dejaba claro cuando un vehículo debía avanzar e incluso en que momento debían cruzar los peatones.
Tras esto, varios conductores plantearon a este diario que “no había necesidad de retrasar y/o enlentecer el tránsito” cuando los horarios del mediodía son usualmente para la mayoría de las familias los más complicados, tanto por los horarios de trabajo así como por los escolares. Sobre todo si los semáforos en ese lugar funcionan perfectamente.

Al mediodía de ayer el tránsito en la salida de la Escuela Nº3 era un caos. No por el hecho de que los semáforos instalados en la esquina de Brasil y Viera no funcionaran, sino todo lo contrario. Pero una inspectora de tránsito de la Intendencia se apostó en esa esquina para guiar a los vehículos que paran en doble fila en el lugar, así como también lo hacen en varios colegios privados de nuestra ciudad, como si esto estuviera permitido.

Pero el problema empezó cuando la inspectora paraba a los vehículos, líneas de ómnibus incluidas, que el semáforo habilitaba a pasar y por otro lado, le daba el paso a los conductores que se encontraban por la otra calle y con la inhabilitación por la luz roja del aparato controlador del tránsito.

La situación desató una protesta generalizada de parte de los conductores que comenzaron a hacer sonar sus bocinas y a quejarse a viva voz por la situación, ya que la actitud de la funcionaria en vez de ordenar, dio lugar a una confusión, que no dejaba claro cuando un vehículo debía avanzar e incluso en que momento debían cruzar los peatones.

Tras esto, varios conductores plantearon a este diario que “no había necesidad de retrasar y/o enlentecer el tránsito” cuando los horarios del mediodía son usualmente para la mayoría de las familias los más complicados, tanto por los horarios de trabajo así como por los escolares. Sobre todo si los semáforos en ese lugar funcionan perfectamente.







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