La zona del Altar del Papa…

La zona del Altar del Papa, en las inmediaciones del Parque Mattos Neto, presenta un importante descuido y es además, un lugar que aparece como olvidado en el contexto histórico y turístico de nuestro medio, algo que debería lucir como parte del orgullo de los salteños, por lo que significa la visita a una ciudad pequeña como la nuestra de una personalidad mundial.
Más allá de la religión que se profese, el hecho que Juan Pablo II haya estado en nuestro suelo oficiando una Misa, puso sin lugar a dudas por pocas horas a Salto en el mapa mundial, y el lugar donde ocurrió el evento debería ser presentado de una manera diferente, renovado y mantenido como lugar de evocación, histórico y turístico, para los lugareños como para quienes nos visitan.
Aunque en los últimos tiempos, el crecimiento de malezas, el descuido de la cruz que ya no luce ni brilla y que es el símbolo de la presencia del recordado Sumo Pontífice, así como la piedra indicativa del homenaje que se erige en el lugar que está deteriorada y el único banco que asistía al descanso de los visitantes que ha sido maltratado por algunos inadaptados, habla de la poca importancia, que más allá de creencias se le brinda a ese espacio.
Debería haber un trabajo conjunto entre la Iglesia Católica y la Intendencia de Salto para poder trabajar en la reparación y puesta a punto de ese espacio, que es uno de los puntos más importantes de nuestra historia reciente y que debería ser tratado como tal por parte de quien corresponda, destinándole la atención y el debido respeto a un espacio tan significativo para los salteños. Ojalá se tomen cartas en el asunto antes de la semana de Turismo.

La zona del Altar del Papa, en las inmediaciones del Parque Mattos Neto, presenta un importante descuido y es además, un lugar que aparece como olvidado en el contexto histórico y turístico de nuestro medio, algo que debería lucir como parte del orgullo de los salteños, por lo que significa la visita a una ciudad pequeña como la nuestra de una personalidad mundial.

Más allá de la religión que se profese, el hecho que Juan Pablo II haya estado en nuestro suelo oficiando una Misa, puso sin lugar a dudas por pocas horas a Salto en el mapa mundial, y el lugar donde ocurrió el evento debería ser presentado de una manera diferente, renovado y mantenido como lugar de evocación, histórico y turístico, para los lugareños como para quienes nos visitan.

Aunque en los últimos tiempos, el crecimiento de malezas, el descuido de la cruz que ya no luce ni brilla y que es el símbolo de la presencia del recordado Sumo Pontífice, así como la piedra indicativa del homenaje que se erige en el lugar que está deteriorada y el único banco que asistía al descanso de los visitantes que ha sido maltratado por algunos inadaptados, habla de la poca importancia, que más allá de creencias se le brinda a ese espacio.

Debería haber un trabajo conjunto entre la Iglesia Católica y la Intendencia de Salto para poder trabajar en la reparación y puesta a punto de ese espacio, que es uno de los puntos más importantes de nuestra historia reciente y que debería ser tratado como tal por parte de quien corresponda, destinándole la atención y el debido respeto a un espacio tan significativo para los salteños. Ojalá se tomen cartas en el asunto antes de la semana de Turismo.