Los semáforos «tuertos» constituyen un alto riesgo

Los semáforos «tuertos» constituyen un alto riesgo para la circulación. Personalmente observamos el domingo al mediodía una situación que nos dejó los pelos de punta en la esquina de Artigas y Rincón, donde el semáforo de la ochava suroeste no funciona.
Evidentemente el conductor que venía delante entendió que no funcionaba ninguno de los semáforos y se largó por Rincón, cuando el otro semáforo – el que funcionaba – estaba en rojo. Por centímetros  no se produjo el choque con un vehículo que circulaba «tranquilo» habilitado por la verde que tenía de frente, por calle Artigas.
Se quejan conductores que suelen pasar por la esquina «quebrada» de Ituzaingó y Uruguay. Quien viene por esta última viene rápido, debido a la subida, mientras  que el que circula por Ituzaingó, confiado en la preferencia también suele largarse sin muchos reparos.
La situación se complica debido a que en el lugar existen malezas y otros obstáculos que impiden una correcta visión con la antelación que corresponde y por lo tanto queda muy poco margen para la maniobra cuando se encuentran los vehículos.
Se nos dice que el río sigue estando en uno de los niveles más bajos que se conocen para esta altura del año. Esta situación provoca serias dificultades en materia de producción energética, aunque fuentes gubernamentales han insistido que no habrá dificultades  durante todo el invierno al menos.

Los semáforos «tuertos» constituyen un alto riesgo para la circulación. Personalmente observamos el domingo al mediodía una situación que nos dejó los pelos de punta en la esquina de Artigas y Rincón, donde el semáforo de la ochava suroeste no funciona.

Evidentemente el conductor que venía delante entendió que no funcionaba ninguno de los semáforos y se largó por Rincón, cuando el otro semáforo – el que funcionaba – estaba en rojo. Por centímetros  no se produjo el choque con un vehículo que circulaba «tranquilo» habilitado por la verde que tenía de frente, por calle Artigas.

Se quejan conductores que suelen pasar por la esquina «quebrada» de Ituzaingó y Uruguay. Quien viene por esta última viene rápido, debido a la subida, mientras  que el que circula por Ituzaingó, confiado en la preferencia también suele largarse sin muchos reparos.

La situación se complica debido a que en el lugar existen malezas y otros obstáculos que impiden una correcta visión con la antelación que corresponde y por lo tanto queda muy poco margen para la maniobra cuando se encuentran los vehículos.

Se nos dice que el río sigue estando en uno de los niveles más bajos que se conocen para esta altura del año. Esta situación provoca serias dificultades en materia de producción energética, aunque fuentes gubernamentales han insistido que no habrá dificultades  durante todo el invierno al menos.