No nos imaginamos qué hubiera pasado…

Los últimos domingos han sido verdaderamente primaverales y por lo tanto propicios para visitar los paseos públicos. Uno de los más visitados en la ciudad es el zoológico del Parque Harriague.
Es por eso que consideramos acertada la ubicación de inspectores de tránsito en el acceso principal para hacer respetar la cebra que otorga total prioridad a los peatones en ese lugar. De todas maneras las infracciones no son pocas y varios conductores se han llevado las advertencias del caso. Correcto.
La venta de los siete aviones de PLUNA sigue dando mucho que hablar, pero más allá del negocio en sí, han resultado llamativos algunos detalles. El primero de ellos referido a la situación vivida por el representante de la empresa que resultó compradora.
El hombre equivocó la entrada a la Rural del Prado y anduvo preguntando en otros accesos, por donde no le resultó fácil ingresar. El hombre traía en su maletín -suponemos que no en efectivo – la seña exigida para participar en el remate, que era el 10 por ciento de la base, algo así como 13,6 millones de dólares.
No nos imaginamos qué hubiera pasado si el portero no le hubiera permitido el ingreso por la puerta alternativa en la que se presentó el hombre, representante de la enigmática empresa “Cosmo” de España, que compró los aviones en 137 millones de dólares.

Los últimos domingos han sido verdaderamente primaverales y por lo tanto propicios para visitar los paseos públicos. Uno de los más visitados en la ciudad es el zoológico del Parque Harriague.

Es por eso que consideramos acertada la ubicación de inspectores de tránsito en el acceso principal para hacer respetar la cebra que otorga total prioridad a los peatones en ese lugar. De todas maneras las infracciones no son pocas y varios conductores se han llevado las advertencias del caso. Correcto.

La venta de los siete aviones de PLUNA sigue dando mucho que hablar, pero más allá del negocio en sí, han resultado llamativos algunos detalles. El primero de ellos referido a la situación vivida por el representante de la empresa que resultó compradora.

El hombre equivocó la entrada a la Rural del Prado y anduvo preguntando en otros accesos, por donde no le resultó fácil ingresar. El hombre traía en su maletín -suponemos que no en efectivo – la seña exigida para participar en el remate, que era el 10 por ciento de la base, algo así como 13,6 millones de dólares.

No nos imaginamos qué hubiera pasado si el portero no le hubiera permitido el ingreso por la puerta alternativa en la que se presentó el hombre, representante de la enigmática empresa “Cosmo” de España, que compró los aviones en 137 millones de dólares.