“No se puede avanzar, porque en todas las esquinas te cortan”

Un fletero, que trabaja todo el día en la calle, se comunicó para manifestar la molestia que causa la descoordinación que tienen los semáforos ubicados en diversas intersecciones de calles de la ciudad.
En al caso de calle Artigas, algunos no funcionan, pero en el caso de calle Rivera “me trancaron todos. No se puede avanzar, porque en todas las esquinas te cortan” nos dijo el trabajador del volante.
Algo similar ocurre en la intersección de avenida Barbieri y calle Grito de Asencio, donde hace pocos días quedó habilitada otra batería de semáforos. En dicho lugar es cuestión de costumbre, porque los conductores “no se dan cuenta” de su existencia y cruzan “como si nada”. Las bocinas pululan nos dicen los vecinos.
Otra del tránsito. Bastaría que los inspectores se detuvieran en cualquier esquina céntrica para comprobar la cantidad de conductores que hablan por celular mientras conducen. Es una vergüenza para los inspectores, porque nadie les hace caso, están “pintados” y no sólo ellos, sino quienes les dan las órdenes también, nos dice un transportista.
Otro punto estratégico de la zona céntrica que viene siendo reacondicionado aceleradamente para albergar nuevamente un comercio, tras una efímera incursión de una nueva firma. Es en calle Artigas, entre Rincón y 18 de Julio y albergaría un nuevo local de una ferretería salteña.

Un fletero, que trabaja todo el día en la calle, se comunicó para manifestar la molestia que causa la descoordinación que tienen los semáforos ubicados en diversas intersecciones de calles de la ciudad.

En al caso de calle Artigas, algunos no funcionan, pero en el caso de calle Rivera “me trancaron todos. No se puede avanzar, porque en todas las esquinas te cortan” nos dijo el trabajador del volante.

Algo similar ocurre en la intersección de avenida Barbieri y calle Grito de Asencio, donde hace pocos días quedó habilitada otra batería de semáforos. En dicho lugar es cuestión de costumbre, porque los conductores “no se dan cuenta” de su existencia y cruzan “como si nada”. Las bocinas pululan nos dicen los vecinos.

Otra del tránsito. Bastaría que los inspectores se detuvieran en cualquier esquina céntrica para comprobar la cantidad de conductores que hablan por celular mientras conducen. Es una vergüenza para los inspectores, porque nadie les hace caso, están “pintados” y no sólo ellos, sino quienes les dan las órdenes también, nos dice un transportista.

Otro punto estratégico de la zona céntrica que viene siendo reacondicionado aceleradamente para albergar nuevamente un comercio, tras una efímera incursión de una nueva firma. Es en calle Artigas, entre Rincón y 18 de Julio y albergaría un nuevo local de una ferretería salteña.