No se puede educar con la permisividad…

No se puede educar con la permisividad, mucho menos en el tránsito.
Eso es lo que pasa en Salto con quienes concurren a un colegio privado de la calle Artigas al 500, donde los inspectores de tránsito en vez de educar a los padres de los alumnos para enseñarles que parar en doble fila para dejar a sus hijos en la puerta está prohibido, se lo permiten y no solo esto.
Sino que además ahora cortan la calle entre Lavalleja y Florencio Sánchez tanto a la hora de entrada como de salida para que los niños lleguen tranquilos ya que en ese momento, nadie pasa por allí y no corren peligro.
Pero esta descabellada situación, genera en tanto en la cuadra anterior, un embotellamiento de novela, donde las calle Artigas entre Sarandí y Lavalleja sufre las consecuencias y el riesgo de que pueda pasar cualquier cosa, porque en la esquina son desviados por Lavalleja al sur todos los vehículos con tal de garantizar la entrada y la salida de los chicos.
La medida es totalmente contraproducente a las enseñanzas del respeto a las normas de tránsito. Además de ser una medida injusta y desigual, ya que hay muchas escuelas que necesitan al menos de un inspector de tránsito que controle a los vehículos que pasan por la puerta en los horarios de entrada y salida, y todavía siguen esperando por ellos. Pero al parecer también en esto hay hijos y entenados.

No se puede educar con la permisividad, mucho menos en el tránsito.

Eso es lo que pasa en Salto con quienes concurren a un colegio privado de la calle Artigas al 500, donde los inspectores de tránsito en vez de educar a los padres de los alumnos para enseñarles que parar en doble fila para dejar a sus hijos en la puerta está prohibido, se lo permiten y no solo esto.

Sino que además ahora cortan la calle entre Lavalleja y Florencio Sánchez tanto a la hora de entrada como de salida para que los niños lleguen tranquilos ya que en ese momento, nadie pasa por allí y no corren peligro.

Pero esta descabellada situación, genera en tanto en la cuadra anterior, un embotellamiento de novela, donde las calle Artigas entre Sarandí y Lavalleja sufre las consecuencias y el riesgo de que pueda pasar cualquier cosa, porque en la esquina son desviados por Lavalleja al sur todos los vehículos con tal de garantizar la entrada y la salida de los chicos.

La medida es totalmente contraproducente a las enseñanzas del respeto a las normas de tránsito. Además de ser una medida injusta y desigual, ya que hay muchas escuelas que necesitan al menos de un inspector de tránsito que controle a los vehículos que pasan por la puerta en los horarios de entrada y salida, y todavía siguen esperando por ellos. Pero al parecer también en esto hay hijos y entenados.

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