Omnibus

Una señora que necesitaba llegar a su trabajo a las 3 de la tarde del pasado miércoles, se encontró con una sorpresa cuando 15 minutos antes esperaba el ómnibus en la intersección de Joaquín Suárez y Avda. Barbieri.

Muy enojada nos hizo saber que el “micro” del servicio de transporte municipal de pasajeros venía lleno y no levantó a nadie y solamente recibió, junto a quienes con ella estaban, el consolador saludo del chofer de quien alcanzó hasta a percibir una sonrisa.

No fue la única afectada, porque las manifestaciones de malestar se sumaron. La explicación de algunos choferes es que les entregan los coches chicos en horas “pico” lo que determina que sea mucha la gente que queda a pie.

Siguiendo con el tema, recogemos la expresión de uno de estos choferes: “El caso es que los insultos de la gente los recibimos nosotros y no quienes en realidad son los responsables que este tipo de cosas estén ocurriendo”.

En muchos lugares hay perros “hurgadores” que se encargan de destrozar las bolsas en las cuales los vecinos colocan los residuos domiciliarios a la espera del pasaje del recolector.

Dejarlas a su alcance es responsabilidad de las personas y hay que tener en cuenta que la diseminación del contenido de esas bolsas, además de ensuciar, contamina el ambiente.

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