Se encontraban el pasado miércoles en el Paso de Frontera de Salto Grande

Muchos camiones, como es habitual, se encontraban el pasado miércoles en el Paso de Frontera de Salto Grande. La llovizna existente en la tardecita permitía pasar algo mejor, y algún que otro paraguas asomaba en los trabajadores del transporte.
Si bien en horas de la mañana y tarde es común el control con rodiluvios en la cabecera uruguaya del Puente Internacional, en prevención del tema sanitario, sobre la tarde y noche se ve que la tarea mengua. Así nos lo hizo saber un salteño que volvía de Concordia ayer en su vehículo y que sobre las 21 horas observó como el sector estaba bloqueado con conos.
Delante de él pasó un camión, de pequeño porte matriculado en el sur del país, que tampoco fue objeto de control. ¿Será que cuando llueve merma el control por algún motivo? se preguntó el atento lector.
En referencia a la lluvia, llama la atención que apenas llovió 50 milímetros, aunque en poco rato, en Buenos Aires y esto determinó importantes inundaciones. Además del tema de los desagües insuficientes que presenta la capital argentina, hay otro problema.
En él poco tiene que ver  el gobierno local y mucho los propios porteños. Es que el mayor problema proviene de las botellas de plástico, las tapitas y bolsas de nylon arrojadas por doquier que obstruyen todos los desagües, se afirma.

Muchos camiones, como es habitual, se encontraban el pasado miércoles en el Paso de Frontera de Salto Grande. La llovizna existente en la tardecita permitía pasar algo mejor, y algún que otro paraguas asomaba en los trabajadores del transporte.

Si bien en horas de la mañana y tarde es común el control con rodiluvios en la cabecera uruguaya del Puente Internacional, en prevención del tema sanitario, sobre la tarde y noche se ve que la tarea mengua. Así nos lo hizo saber un salteño que volvía de Concordia ayer en su vehículo y que sobre las 21 horas observó como el sector estaba bloqueado con conos.

Delante de él pasó un camión, de pequeño porte matriculado en el sur del país, que tampoco fue objeto de control. ¿Será que cuando llueve merma el control por algún motivo? se preguntó el atento lector.

En referencia a la lluvia, llama la atención que apenas llovió 50 milímetros, aunque en poco rato, en Buenos Aires y esto determinó importantes inundaciones. Además del tema de los desagües insuficientes que presenta la capital argentina, hay otro problema.

En él poco tiene que ver  el gobierno local y mucho los propios porteños. Es que el mayor problema proviene de las botellas de plástico, las tapitas y bolsas de nylon arrojadas por doquier que obstruyen todos los desagües, se afirma.