Se quejan algunos de los vecinos «de toda la vida de Saladero»

Sucedió el pasado viernes, un joven flaco, desgarbado, de bermudas, al pasar por calle Varela, casi Rincón vio un casco descuidado sobre una de las motos estacionadas y decidió llevárselo. Algunos vecinos reaccionaron y le cerraron el paso por calle Rincón y Cervantes.

 

El autor volvió sobre sus pasos y tomó Varela hacia el Oeste, logrando escapar. Felizmente el casco fue recuperado. De todas formas el hecho da cuenta de la osadía de algunos muchachones que deambulan por la ciudad.

 

Se quejan algunos de los vecinos «de toda la vida de Saladero». Es que por estos días es mucha la gente que va en moto a pescar, provistos de grandes «reeles». Hasta aquí todo bien.

 

Lo que resulta inadmisible es que cuando se retiran, uno recorre la costa y se encuentra con envases de plástico de todo tipo, bolsas de nylon y similares. Realmente es inconcebible lo que se hace con nuestro bendito río, nos dicen.

 

El automóvil circulaba por Viera hacia el Norte y tomó Diego Lamas. Al doblar apretó una de las piedras dejadas por la «enchorrada», la que salió proyectada como un proyectil en dirección a una casa del lugar.

 

Al frente de la misma un bebé reposaba junto a sus padres en su cochecito. La piedra salió directamente hacia él, felizmente se interpuso una caja que contenía un par de cachorros de Boxer. La piedra dejó la huella del impacto en ella. Dicen los que creen que Dios protege a los inocentes…