Sucedió el pasado viernes a la noche en la esquina de 18 de Julio

Sucedió el pasado viernes a la noche en la esquina de 18 de Julio, casi Rivera. La propietaria de la moto llegó a retirar su vehículo que había dejado en el  lugar rato antes para dirigirse al sanatorio cercano. Con mucho pesar comprobó que ya no estaba.

Obviamente recurrió a quien circunstancialmente oficiaba de cuidador en el  lugar (la persona que lo hacía desde hace largo tiempo, ahora trabaja algunos días a la semana) y comprobó que éste no vio nada raro en quienes llegan y salen del lugar con sus motos.  Por suerte, no lo llevaron también a él, porque es probable que tampoco lo notara, fue el comentario de nuestro informante.

La verdad es que esa construcción al frente del Palacio de Oficinas Públicas no tenía nada que ver con el entorno del lugar  y haberlo quitado favorece lo que es un sitio que muchas personas suelen disfrutar. La referencia del lector aludía al kiosco que se hallaba en la esquina de Artigas y Treinta y Tres.

Recordamos que este kiosco fue levantado años atrás y su explotación concedida a una persona víctima de un grave accidente de tránsito, que no tenía muchas posibilidades de valerse de otra forma.

La intención fue muy loable, pero el resultado escaso, debido a que se trata de un lugar donde “prolifera” este tipo de comercios y por lo tanto no tuvo mayores posibilidades de un buen desempeño comercial.