Una joven lloraba ayer por la tarde

Una joven lloraba ayer por la tarde en la esquina del juzgado penal de la calle Artigas casi 18 de Julio. En ese momento se estaban dilucidando en el recinto judicial varios casos, los que implicaban a una veintena de detenidos, por lo cual era difícil adivinar de quién de todos era familiar o amiga esta persona.
Episodios de tristeza como éstos, son reiterados para quienes realizamos coberturas de casos policiales que tienen desenlace judicial. Donde después que una persona comete un delito y termina siendo procesado, sus familiares, por lo general sus madres y hermanas, que los acompañan desde el momento que ingresan al juzgado hasta que salen del lugar, muchas veces con destino a la cárcel, terminan profundamente heridos y a veces más que los propios procesados.
Días pasados en la reunión que mantuvieron los vecinos del barrio Fátima con las máximas autoridades departamentales, entre los que estaba el Intendente de Salto, algunos de ellos le solicitaron al jefe comunal que las instituciones coordinaran acciones para darles atención psicológica a las víctimas.
Ya que estaban enojados porque escucharon que analizaban un plan tendiente a dar este tipo de atenciones a los victimarios, que entendían necesaria para frenar el brote de violencia, los vecinos dijeron que estaban de acuerdo con ese método, pero que también querían ser atendidos en su condición de víctimas. Así estamos.

Una joven lloraba ayer por la tarde en la esquina del juzgado penal de la calle Artigas casi 18 de Julio. En ese momento se estaban dilucidando en el recinto judicial varios casos, los que implicaban a una veintena de detenidos, por lo cual era difícil adivinar de quién de todos era familiar o amiga esta persona.

Episodios de tristeza como éstos, son reiterados para quienes realizamos coberturas de casos policiales que tienen desenlace judicial. Donde después que una persona comete un delito y termina siendo procesado, sus familiares, por lo general sus madres y hermanas, que los acompañan desde el momento que ingresan al juzgado hasta que salen del lugar, muchas veces con destino a la cárcel, terminan profundamente heridos y a veces más que los propios procesados.

Días pasados en la reunión que mantuvieron los vecinos del barrio Fátima con las máximas autoridades departamentales, entre los que estaba el Intendente de Salto, algunos de ellos le solicitaron al jefe comunal que las instituciones coordinaran acciones para darles atención psicológica a las víctimas.

Ya que estaban enojados porque escucharon que analizaban un plan tendiente a dar este tipo de atenciones a los victimarios, que entendían necesaria para frenar el brote de violencia, los vecinos dijeron que estaban de acuerdo con ese método, pero que también querían ser atendidos en su condición de víctimas. Así estamos.