VOX POPULI

Los abuelos llegaban en forma masiva al Banco país para poder hacer sus gestiones. Acá hay plata, decían y se abocaban a gestionar la renovación de sus préstamos, los que el BROU les renueva cada año en esta fecha para que los mismos se gasten en una buena causa, pasar las festividades con algo sobre la mesa.

Pero el tema era la carencia en la que tenían a esa enorme masa de clientes del banco estatal, los que estaban afuera, esperando el momento de poder entrar, para después sacar un número y aguantar los minutos que sean necesarios y una vez atendidos, les digan cuáles son todas las posibilidades que tienen de seguir endeudados con el Estado.

No importa si llovía, tampoco si había sido un día de sol, nuestros abuelos y abuelas estaban afuera, a la intemperie y sonaba la resignación de alguno que decía, al que quiere celeste que le cueste, mientras el portero del banco República cerraba las puertas de la sucursal Ayuí para que la aglomeración no superara la capacidad locativa del lugar.

Es muy triste ver cómo el Estado le paga un préstamo como si fuera un aguinaldo a quienes trabajaron y aportaron toda su vida, los que bien podrían recibir una paga extra por todos los aportes ya hechos, algo que es bastante en su vida como para encima recibir esa cachetada y encima haciéndolos esperar como si les estuvieran haciendo un favor.