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Alexis Lima era un niño con pocos años de vida pero que en ese tiempo generó un amor incesante y que hasta hoy perdura en el seno de su familia. Tanto así, que ellos no paran de recordarlo y lo tienen siempre presente, en todo momento. Con su muerte, en la madrugada del 5 de enero del año 2017, la familia se quebró para siempre.

Alexis, tenía síndrome de Down y era un pequeño adorable. Pero en esos días, de intenso calor, sufrió una descompensación y terminó en la sala de emergencias del Hospital de Salto. Una vez allí, los médicos le suministraron lo que entendían necesario y el niño terminó en el CTI, y a las pocas horas falleció.

Desde entonces, sus padres lo recuerdan y nos lo recuerdan al menos en cada 5 de enero con el fin de que “no le vuelva a pasar lo mismo a otro niño” en el mismo nosocomio. Ese es el cometido de sus llamados, que se convierten como no puede ser de otra manera, en un lamento que llega al sollozo incontenible.

Es comprensible que los padres de un niño lo recuerden todo el tiempo y no dejen de hablar de él, cada vez que se acerca la fecha de su deceso, es entendible que las autoridades hospitalarias no estén encima de cada médico, para que no genere una mala praxis, lo que no es entendible es porqué las autoridades de ASSE aún no les rindieron cuenta de lo actuado a estos padres.