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“Todos, todas y todes”, dijo la directora de la Escuela Técnica Catalina Harriague de Castaños ayer durante un acto de la firma de un convenio con la Intendencia de Salto y que pudo escucharse en las grabaciones que distribuyó la comuna a la prensa.

Se trata de una expresión poco común, porque más allá de su exhortación a decirlo o al menos a tenerlo en cuenta como un vocablo inclusivo, para no discriminar a las personas que integran los llamados “colectivos sociales”. Aunque hasta el momento la mayoría de las personas, incluso las autoridades no lo utilizan en sus discursos.

Mientras tanto, las autoridades de la Real Academia Española desconocen ese término y dijeron que pronunciarlo era un disparate, ya que entienden que no se debe deformar el idioma en función de las realidades sociales y de la conformación de colectivos que se van produciendo en el correr del tiempo.

Esto, además que hubo varios grupos de personas y organizaciones sociales que han planteado que a su juicio el verdadero lenguaje inclusivo, es aquel que incluye a todas las personas, incluso a las que presentan algún tipo de discapacidad, como el caso de quienes padecen de discapacidad auditiva que no encuentran en los centros educativos su accesibilidad debido a la falta de previsión de intérpretes de lenguaje de señas.