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Ayer falleció Otto David de Lima, una persona que fue muy conocida en Salto por su amabilidad y presencia. Era un reconocido salteño, muy querido por mucha gente y que siempre andaba en su automóvil, un clásico Mercedes Benz, por las calles de la ciudad escuchando música que se hacía sentir.

Cuando estas cosas ocurren, el fallecimiento de una persona muy conocida, es comentario de todo el mundo y allí surgen las anécdotas de la gente que lo conocía, que lo vio pasar mil veces y le llamó la atención por su buen vestir, su elegancia y su juventud intacta. Es que se trataba de un hombre de esta época, porque siempre estaba aggiornado a lo que era el mundo moderno.

Su alegría conquistaba a los más jóvenes, y sus años de experiencia y conocimiento lo llenaron de amigos de todas las edades y por todos lados. Sus hijos, que son varios, con múltiples oficios y profesiones siempre lo tuvieron al lado. Entonces todo eso lo convirtió con el paso de los años en casi una personalidad local.

Por su alegría en cómo vivió la vida, por su constante simpatía y por la manera en que encaraba todas las ocasiones, más que un cortejo fúnebre habrá un recuerdo ameno y cariñoso, sin dudas triste para sus seres queridos, pero de mucha conformidad y buen recuerdo para todos los que lo conocieron.