VOX POPULI

Los niños de las escuelas iban en grupo junto a las maestras y estaban parados en una esquina del centro de la ciudad. Allí preveían realizar el cruce hacia la plaza que está cerca de la Intendencia, cuando el semáforo se puso en color rojo. Todos pararon, hasta la maestra quedó mirándolos con orgullo por el respeto estricto a las reglas del tránsito.

Pero un adolescente que venía caminando, con los auriculares puestos, como si estuviera en otro mundo, pasó de largo y sin mirar para ningún lado, cruzó la calle y todos los niños lo quedaron mirando advirtiéndole que la luz del semáforo estaba en rojo. Pero el joven ni siquiera atinó a mirarlos.

Más que con la sanción que pueda imponerse por la infracción, los niños aprenderán con el ejemplo, por eso es buena cosa que los jóvenes y adultos de todas las edades, sexo, credo o religión, le tengan que predicar con el ejemplo a los más chicos, con el fin de que los mismos aprendan a cabalidad.

Sin embargo, hay una manera de hacer las cosas que es el “no importa nada”, cuando no es así, ni debería serlo, porque en ese aspecto, les estamos dando un muy mal ejemplo a los más chicos, que aprenderán a violar todas las normas de tránsito, ya que si ven que los más grandes lo hacen ellos no ven porqué no hacerlo.